Regina Polanco, fundadora y CEO de Pyratex, y ganadora de uno de los premios 'Mujeres a seguir' en 2025.
Regina Polanco y Pyratex: la ingeniería silenciosa que está cambiando los tejidos de marcas como Dior e Inditex
“En esta industria, las dos grandes decisiones son el diseñador y los materiales”, señala la fundadora de esta empresa española especializada en la producción de fibras y tejidos naturales.
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Regina Polanco no habla de tejidos como quien habla de moda. Habla de ingredientes, de durabilidad, de piel, de procesos industriales y de decisiones que se toman (o se evitan) mucho antes de que una prenda llegue a la tienda.
Quizá por eso Pyratex, la empresa que fundó hace casi una década, ha tardado más en recibir reconocimientos que otros proyectos, a priori, similares y nacidos bajo el discurso de lo sostenible. Y quizá por eso esos reconocimientos llegan ahora, cuando el proyecto ha dejado atrás la fase preliminar y se ha consolidado como un proveedor industrial.
El proyecto se constituyó formalmente en 2018, pero el trabajo previo de investigación venía desarrollándose desde hace tiempo con un objetivo muy concreto y poco habitual: desarrollar tejidos capaces de sustituir a los convencionales sin renunciar a su durabilidad, escalabilidad y funcionalidad.
La idea empezó a tomar forma en 2014, cuando Polanco trabajaba en la creación de una marca de moda y detectó un factor que le llamó especialmente la atención: “Me sorprendió los pocos ingredientes que se utilizaban en el textil en comparación con otras industrias como la alimentación o la cosmética”, explica a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL desde el otro lado de la pantalla.
(La entrevista tiene lugar por videollamada, la mejor opción en un día especialmente complicado en Madrid. Fuera, algunos barrios de la capital se cubren con un manto de nieve que dificulta los desplazamientos).
Ese matiz es importante. Pyratex no se dirige al consumidor final, sino a las marcas. Su papel es el de socio industrial, una posición que su fundadora reconoce que exige tiempo “para crear esa infraestructura de confianza y una cadena de suministro sólida”.
Detalla que las primeras colecciones desarrolladas en 2018 no llegaron al mercado hasta 2020. “Para una marca de moda, las dos grandes decisiones son el diseñador y los materiales, los ingredientes”, resume. Solo después de comprobar su comportamiento en ventas se consolidaron. “Es un ciclo largo, pero cuando funciona, el reconocimiento llega”, añade con una chispa de orgullo y satisfacción en sus ojos.
El salto industrial
Ese modelo ha permitido a Pyratex trabajar con actores muy distintos. Entre sus colaboraciones figuran Inditex, con desarrollos para Zara Home, Zara Kids y otras líneas del grupo, así como Camper, Adolfo Domínguez o Pedro del Hierro en el mercado español. A escala internacional, también colaboran con firmas de lujo francés, como Dior, y con Asics, que además de cliente se ha convertido en inversor de la compañía.
La entrevista con este medio gira en torno a Pyratex, pero también a una industria, la de la moda, que consume un elevado número de recursos naturales y usa materiales que no siempre son fáciles de reutilizar o reciclar. “El poliéster representa hoy cerca del 75% de la ropa que consumimos”, recuerda Polanco.
"Las marcas presumen de sus tejidos de algodón orgánico, pero ese algodón ha dado la vuelta al mundo tres veces"
La propuesta de esta empresa española desde sus inicios es el desarrollo de alternativas que hagan uso de algodones reciclados o trazados (incluido algodón cultivado en Andalucía) y en fibras menos habituales procedentes de ortiga, residuos del plátano, cítricos, algas o celulosas de nueva generación, enumera la empresaria.
Una innovación que no está exenta de riesgo, porque no todas las investigaciones llegan a materializarse. “Buscamos siempre un producto muy redondo. Si falla alguno de los cuatro pilares sobre los que creamos la firma, el proyecto no sigue adelante”, admite.
Repensar el textil
Esos pilares son cuatro: durabilidad, impacto medioambiental, escalabilidad y funcionalidad, a los que también añade la trazabilidad. “Muchas veces las marcas presumen de que sus prendas usan tejidos de algodón orgánico, pero es un algodón que ha dado la vuelta al mundo tres veces”, explica. Porque en Pyratex el impacto no se mide solo en la fibra, sino en todo el recorrido productivo.
De los cuatro pilares mencionados, la funcionalidad es, para Polanco, el gran terreno aún por explorar. Cuando habla de ello se refiere a la elección de un tejido, por cómo interactúa con la piel, por sus propiedades antibacterianas, antioxidantes o de protección solar, según el entorno y las necesidades de cada persona.
"Hay momentos vitales en los que el textil deja de ser algo superficial”
“Hoy solo pensamos en funcionalidad cuando hacemos deporte o cuando llueve. En esos casos, elegimos prendas ligeras y transpirables, o impermeables”, apunta. Pero su visión va más allá: “Creemos que va a pasar como con la alimentación: no todos necesitamos lo mismo”.
Ese enfoque ha llevado a Pyratex a desarrollar materiales con aplicaciones muy concretas. “Recibimos mensajes de personas que nos dicen que nuestros tejidos les han cambiado la vida”, cuenta. A través de marcas clientes, han trabajado en gorros oncológicos, prendas para tratar la alopecia o productos pensados para pieles con dermatitis. “Hay momentos vitales en los que el textil deja de ser algo superficial”, subraya.
Escalar sin atajos
El camino, sin embargo, asume que va a ser largo. Más allá del reto tecnológico, Polanco señala varias barreras estructurales en la industria de la moda. “Durante décadas hemos hecho la ropa mal y nos hemos acostumbrado a precios que no son correctos”.
A eso se suma una cadena de suministro global poco alineada con la producción europea. “Nosotros producimos en Europa y muchas marcas fabrican en Asia. Eso introduce limitaciones de coste y de implantación”.
Muestras de tejidos producidos con fibras de Pyratex.
La empresa opera desde Madrid, donde está localizada la oficina y su laboratorio. Su cadena de suministro se reparte entre Italia, España, Portugal y México, país este último donde ya han iniciado un proyecto de producción local para el mercado americano.
El objetivo a medio plazo es replicar el modelo en otros mercados, con producción más cercana al lugar de consumo.“Trabajamos con socios industriales que producen nuestros tejidos con nuestras fórmulas textiles”, aclara Polanco. No disponen de fábricas propias y para sus trabajos de investigación, además de contar con un pequeño laboratorio interno, se apoyan en institutos textiles en España y Alemania.
Ambición
Hoy, Pyratex cuenta con un equipo de unas 20 personas, con perfiles técnicos muy senior. Polanco empezó el proyecto con poco más de 20 años y hoy reconoce que el mayor cambio ha sido rodearse de perfiles con experiencia. “He aprendido a apoyarme en equipos muy senior para tomar las decisiones incómodas”.
Desde el punto de vista financiero, esta emprendedora arrancó sin inversión externa, apoyándose en programas de incubación y aceleración en Alemania y Francia, y más tarde en una aceleradora vinculada a la marca deportiva Asics que acabaría entrando en el capital.
"Durante décadas hemos hecho la ropa mal y nos hemos acostumbrado a precios que no son correctos"
En todos estos años han cerrado tres rondas y han levantado alrededor de un millón de euros. “Ya no nos consideramos una startup”, afirma, aunque siguen siendo una empresa pequeña.
De cara a 2026, el objetivo no pasa por estar en todas partes, “sino ser el proveedor que ha hecho los deberes”. Sin dar detalles, adelanta que en los próximos meses anunciarán nuevas colaboraciones y participarán en los espacios donde se está redefiniendo la industria de la moda, incluida la próxima Fashion Week de Madrid.
Todo ello sin perder el rigor técnico que les ha hecho que firmas como Inditex, Adolfo Domínguez o Dior se fijen en sus fibras para fabricar sus tejidos. El hilo conductor, asegura, sigue siendo el mismo: “Persistencia y pasión en un momento de auténtica revolución para el sector textil”.
Alianza americana
Una de las apuestas más estratégicas es la colaboración con Circ, una startup estadounidense especializada en reciclaje químico de prendas posconsumo de algodón y poliéster, la mezcla más común y más difícil de reciclar del sector.
La tecnología que ha desarrollado esta empresa permite separar ambas fibras y reintroducirlas en nuevos tejidos. “Estamos preparando el mercado para cuando esta tecnología pueda escalar de verdad”, añade, con la vista puesta en la futura planta industrial prevista en Francia para 2030.