Inteligencia Artificial
La adopción de la IA se acelera y el retorno económico ya no basta para medir su impacto
A pesar de que se espera que el ROI medio de esta tecnología sea de más de seis millones de dólares por empresa durante este año, la mayoría de los directivos ya opta por medir su influencia en valores como la generación de conocimiento o el incremento de la productividad.
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Durante los últimos años, la gran brecha -y quizás, única- que ha surgido entre los comités de dirección corporativos y los departamentos TI ha residido en encontrar un equilibrio entre el gasto en inteligencia artificial y el valor económico que esta tecnología devuelve a las empresas. Lo que se conoce en la jerga financiera como retorno de la inversión (ROI, de sus siglas inglesas).
No obstante, bien es cierto que, hasta ahora, un elevado porcentaje de los proyectos más prometedores ha fracasado. Por poner un ejemplo, el año pasado en Estados Unidos sólo el 17% de las grandes corporaciones -cotizadas en la Bolsa de Nueva York y con una facturación superior a los 850 millones de dólares- consiguieron una mejora de ingresos o de reducción de costes superior al 10% gracias a sus iniciativas de IA, según un estudio de la consultora Oliver Wyman.
La explicación, tal y como deducen múltiples analistas y compañías de la industria, no está tan relacionada con el volumen de inversión como con estrategias de datos deficientes y en la falta de prioridades a la hora de introducir la IA en los procesos de negocio.
Sin embargo, durante 2026 la tendencia ha cambiado, la IA ha dejado atrás la etapa de experimentación y los casos de éxito empiezan a asentarse con un mayor aplomo. Y, aunque el ritmo del retorno económico no crece ni mucho menos tan rápido como el despliegue, el 22% de las organizaciones ya se encuentra en una fase de adopción activa y el 76% de los directivos asegura que ya genera valor empresarial, según cifras de KPMG.
La consultora indica que sólo el 7% de estas afirma haber conseguido la retribución económica establecida desde sus objetivos iniciales. Pero, otros analistas y documentos afirman que hay que ampliar el concepto de ROI y llevarlo no solo a cotas fiduciarias: también hay que medir el valor añadido que genera en productividad y otros parámetros.
No todo es ahorro de costes
Es el caso del último informe elaborado por SAP y Oxford Economics en 13 países. El mismo pone de manifiesto que el 78% de las compañías está de acuerdo en que el retorno de la IA debe evaluarse cada vez más desde otras perspectivas y no únicamente por el ahorro conseguido.
Entre los nuevos indicadores, los ejecutivos destacan varios aspectos como la generación de conocimiento, la relación con los clientes, toma de decisiones, productividad y velocidad de entrega e implantación de proyectos.
Esto no quiere decir que se deje de medir el ROI en su pura faceta económica. En este sentido, las empresas esperan obtener un ROI medio de 6,3 millones de dólares durante este ejercicio: el equivalente al 21% de la inversión media realizada, que se estima en 28 millones por compañía.
Y, en un plazo de dos años, la previsión es que ese retorno se multiplique por más de dos puntos y medio, hasta situarse en el 38% del gasto (una media de 15,9 millones de dólares por organización).
Por su parte, la inteligencia artificial agéntica ya está elevando su impacto en los negocios. Las expectativas vinculadas a esta tecnología han aumentado del 10% al 17% en un año.
En conclusión, el estudio certifica que, aunque el 69% de las empresas se sienten satisfechas con el retorno obtenido, prácticamente un mismo número de ellas, el 67% considera que todavía no está aprovechando todo el potencial de esta tecnología.