Alejandra Sanz, CIO de L'Oréal España y Portugal

Alejandra Sanz, CIO de L'Oréal España y Portugal DISRUPTORES L'Oréal

Gran Empresa ENTREVISTA

Alejandra Sanz, CIO de L'Oréal: "Queremos llevar a un nivel más la hiperpersonalización y ser una gran potencia 'beauty tech'”

La responsable de tecnología de L'Oréal España y Portugal cumple un año en el cargo con la inteligencia artificial y la hiperpersonalización como prioridades para acompañar la transformación de la compañía.

Más información: “Eres más joven que yo y además mujer, ¿por qué tendría que escucharte?”: la brecha de las CIO en un sector de hombres

Publicada
Actualizada
Las claves
Las claves

Alejandra Sanz, CIO de L'Oréal España y Portugal, impulsa la hiperpersonalización y la estrategia 'beauty tech', apostando por la integración de IA y datos en todos los procesos.

La compañía utiliza inteligencia artificial, IoT y automatización tanto para personalizar la experiencia del consumidor como para optimizar operaciones, marketing e innovación.

L'Oréal España actúa como laboratorio del grupo, piloteando proyectos de IA y colaborando con startups para probar soluciones innovadoras antes de su posible escalado global.

Entre las novedades está la integración de tecnologías como el 'virtual try-on' y la colaboración con OpenAI, IBM y Nvidia para mejorar la interacción entre marcas y consumidores.

Alejandra Sanz no estudió ingeniería ni comenzó su carrera pensando en convertirse en CIO. Licenciada en Empresariales y natural de Bilbao, su llegada al mundo tecnológico se produjo de la mano de SAP, primero en consultorías y después en L'Oréal, compañía a la que se incorporó en 2018.

Tras una etapa vinculada a proyectos, operaciones y gestión de equipos, hace un año asumió el cargo como CIO de España y Portugal de la multinacional francesa.

Un cambio que ha supuesto una responsabilidad más transversal, con funciones que abarcan áreas como infraestructuras, seguridad, negocio e, incluso, otras más básicas como la conectividad, explica a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL en un encuentro que tiene lugar en sus oficinas de Madrid.

Unas instalaciones con apenas tres años, nuevas, con espacios abiertos -que se han convertido en habituales en el diseño de los lugares de trabajo-, donde predominan los colores suaves, la luz natural y rincones pensados para hacer el día a día más fácil a los empleados, como una cantina o un gimnasio.

La llegada de Sanz a su actual posición de CIO se produjo en un momento personal crucial: estaba embarazada de su segunda hija y la baja por maternidad era inminente.

“En ningún momento se consideró ese aspecto de manera negativa en el proceso. Al contrario, me dieron todas las facilidades para conciliar cuando llegó el momento”, contaba hace unos meses a este medio.

El cambio coincidió también con una etapa de aceleración tecnológica para la compañía, que se apoya en la arquitectura cloud, el dato, la seguridad y la inteligencia artificial. Una evolución que ha cambiado el propio papel del CIO.

El puente entre tecnología y negocio

El trabajo de Sanz está más vinculado al negocio que a la gestión puramente técnica. La CIO calcula que su dedicación se sitúa aproximadamente en un 60% de negocio y un 40% de tecnología. No tiene duda de que “cuanto más de la mano vaya con el negocio, mejor va a ir”, afirma.

Ahí sitúa precisamente el valor diferencial de un CIO: el conocimiento del negocio. De ahí que, en esencia, su función consista en “ejercer de intermediario entre lo que el negocio necesita y lo que nuestra área puede darles”.

"Ya no necesitas saber programar. Necesitas entender lo que es la programación y qué necesita ese negocio"

Ese equilibrio entre negocio y tecnología afecta a las capacidades de los profesionales de su equipo. “Ya no necesitas saber programar. Necesitas entender lo que es la programación, qué necesita ese negocio, cuál va a ser su estrategia, dónde quiere poner el foco…”, enumera.

Una nueva etapa que obliga a ser más selectivos a la hora de decidir dónde poner los recursos. “Procuramos no invertir en aquellas cosas que no sean escalables”, explica. La decisión, además, no corresponde únicamente a IT. "Podemos recomendar, ayudar… Somos el facilitador, pero es el negocio el que da prioridad a unos proyectos sobre otros”, aclara.

El reto de poner orden en los datos

La diversidad de marcas, divisiones y perfiles de consumidor a los que se dirige L'Oréal convierte el dato en uno de los grandes desafíos tecnológicos. La multinacional francesa lleva años trabajando para que las diferentes áreas puedan utilizar información bajo criterios comunes “para que todos podamos hablar el mismo idioma”, explica Sanz.

Sobre esa base común se construyen plataformas específicas para las necesidades de cada área, porque no todos los empleados necesitan acceder a la misma información, pero sí es imprescindible que trabajen de forma homogénea entre países y divisiones: “En función del perfil de usuario, pueden acceder a unos datos u otros”. La seguridad y la privacidad acompañan todo el proceso.

Noelia Hernández (DISRUPTORES) y Alejandra Sanz (L'ORÉAL) en un momento de la entrevistas en las oficina de la multinacional en Madrid.

Noelia Hernández (DISRUPTORES) y Alejandra Sanz (L'ORÉAL) en un momento de la entrevistas en las oficina de la multinacional en Madrid. DISRUPTORES

En este sentido, la inteligencia artificial ocupa ya buena parte de los proyectos que ponen en marcha, pero también está modificando su presencia dentro de la organización: “Ha pasado a estar en todas las conversaciones”, admite Sanz, quien también señala que “la IA ni siquiera es ya algo exclusivo de IT”.

Para acompañar esta adopción, la compañía está impulsando formación, comunicación y campañas de concienciación entre sus empleados, además de herramientas propias de IA generativa y agentes destinados a automatizar tareas, que pueden ser individuales, para equipos o destinados a determinadas áreas.

"La IA ya no es algo exclusivo del área tecnológica"

Una estrategia que, según describe Sanz, se articula alrededor de tres grandes ámbitos: consumidor, departamentos y empleados. El primero tiene como principal objetivo la hiperpersonalización; el segundo lleva estas capacidades a operaciones, marketing, investigación o innovación; y el tercero busca incorporarlas al trabajo cotidiano.

Entre las aplicaciones concretas, la IA y el IoT se utilizan en las fábricas para anticipar posibles fallos o supervisar la trazabilidad y calidad de los productos; mientras que los agentes ayudan a los empleados a preparar informes o hacer el seguimiento de cuestiones regulatorias.

Infraestructura para la IA

Uno de los ámbitos a los que Sanz ha dado prioridad desde su llegada al cargo es el de las infraestructuras. L'Oréal trabaja actualmente con una estrategia multicloud que combina varios proveedores, “no nos casamos con ninguno”, apunta Sanz.

Lo que sí está haciendo la compañía es evolucionar hacia un modelo más híbrido para determinadas necesidades. En las fábricas, por ejemplo, algunas capacidades requieren mantener una infraestructura más local.

La arquitectura debe, además, acompañar el crecimiento de las nuevas capacidades sin comprometer la protección de la información. “Tenemos mucho cuidado con la privacidad por diseño y la seguridad por diseño, para garantizar que los datos están bien protegidos”.

Aunque cuenta con especialistas dentro del equipo, su llegada al puesto ha conllevado ampliar su conocimiento sobre áreas que hasta entonces no estaban tan vinculadas a su responsabilidad, precisamente por proceder de una formación empresarial y no de ingeniería, “sobre todo para estar a la altura”, reconoce.

"Apostamos por la privacidad por diseño y la seguridad por diseño para garantizar la protección de los datos"

El equipo que dirige está formado por unas doce personas y estaba consolidado cuando asumió el cargo, después de una década bajo el anterior CIO. Por eso, argumenta, una de sus prioridades fue entender su funcionamiento para identificar “dónde mejorar para sacar más partido y ser más productivos y eficientes”.

Un objetivo que se enmarca en la estrategia de la compañía para 2030, que busca ganar productividad y eficiencia sin que, necesariamente, haya que aumentar los recursos a la par.

De la belleza a la IA conversacional

La CIO también hace referencia a la estrategia que L'Oréal presentó en la última edición de la feria tecnológica VivaTech, una evolución de las herramientas que la compañía ya había desarrollado antes. Menciona ModiFace, Skin Genius y las tecnologías de realidad virtual que ya habían acercado al usuario a “la experiencia de la belleza”.

Hasta ahora, todas ellas exigían descargar una aplicación específica, acceder a una página web o utilizar una herramienta independiente. El siguiente paso es hacer que ese uso sea “más sencillo, directo y natural” e integrarlas en los entornos digitales que los consumidores ya utilizan con asiduidad.

"Queremos que el uso de nuestra tecnología sea más sencillo, directo y natural"

El virtual try-on, integrado en entornos conversacionales, representa ese siguiente paso. Esta innovación permite, por ejemplo, probar virtualmente distintos productos de maquillaje o visualizar cómo quedarían al aplicarlos sobre el rostro a partir de una imagen o tras una conversación con el usuario. Así, la recomendación forma parte de un diálogo en el que la inteligencia artificial entiende las preferencias del consumidor.

El acuerdo con OpenAI refuerza además una apuesta que L'Oréal ya venía desarrollando con otros grandes actores tecnológicos. La colaboración permite explorar nuevas formas de interacción entre las marcas y los consumidores, y se une a otras alianzas con IBM o Nvidia. “Esto no es algo pasajero, va a continuar”, asegura Sanz.

España como laboratorio

España tiene, además, un papel activo en ese despliegue. “Somos pilotos en numerosos proyectos que vienen del grupo, en los que la inteligencia artificial está en prácticamente el 90% de ellos”, apunta. Nuestro país no es un mercado menor, es la sexta filial más importante dentro del grupo.

L'Oréal cuenta con cerca de 3.000 empleados en España y dos fábricas en Burgos y Alcalá de Henares. La planta burgalesa produce más de 330 millones de unidades al año que se exportan a más de 50 países, lo que también ayuda a explicar la complejidad de los proyectos de digitalización e innovación que se prueban aquí.

"España es piloto en numerosos proyectos del grupo, el 90% con inteligencia artificial"

Esta condición de piloto permite probar soluciones antes de que puedan escalar a otros países. Y destaca especialmente el trabajo que desarrolla el equipo local de innovación, “con el que trabajamos con pruebas de concepto, con diferentes startups”, explica.

El objetivo es identificar aquellas iniciativas que pueden demostrar su utilidad y tener recorrido dentro del grupo. Antes de avanzar en cualquiera de ellas, se analizan aspectos como la seguridad, el proveedor y los riesgos asociados a la IA. “Somos pilotos a la hora de innovar y a la hora de ver qué posibilidades tenemos”, resume.

Entre los proyectos que ya han pasado por esta fase, se encuentra uno destinado a medir el retorno de la inversión en marketing. Además, España también ha participado en iniciativas relacionadas con la medición del CO2.

Experimentos que se unen a otros desarrollos más concretos. El equipo español, por ejemplo, ha conectado GPT con Outlook y otras aplicaciones mediante APIs para automatizar tareas.

Tras su primer año en el cargo, Sanz señala que es precisamente esa labor de ordenar prioridades la que marcará sus próximos pasos: revisar las aplicaciones, las capacidades existentes, decidir dónde invertir y qué herramientas tienen posibilidades de escalar. Y la inteligencia artificial, sin duda, seguirá siendo una de las principales impulsoras de esa evolución por su capacidad para responder a las necesidades del negocio.