Michel López Alegría, exastronauta de la NASA y astronauta jefe en Axiom Space, durante su entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.

Michel López Alegría, exastronauta de la NASA y astronauta jefe en Axiom Space, durante su entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.

Gran Empresa A FONDO: NEW SPACE

El español al frente de la futura estación espacial privada: "Vamos a tener una economía en la órbita baja terrestre"

Michel López Alegría, exastronauta de la NASA, ahora dirige los vuelos de Axiom Space, una compañía privada que aspira a colocar la primera estación espacial privada "no antes de 2027".

Sobre los ‘turistas espaciales’: “Yo llamo a esa gente astronautas, aunque muchos de mis colegas no estén de acuerdo. Si han subido, se lo merecen”.

Más información: El primer centro de datos en el espacio se lanzará esta primavera: así funcionará esta joya de la ingeniería digital

Publicada

Michel López Alegría, nacido en Madrid, criado y educado en Estados Unidos (posee la doble nacionalidad), ha sido astronauta profesional en la NASA, fichado en 1992 tras acumular más de 5.700 horas de vuelo como piloto de pruebas de la US Navy, en la que posee el rango de capitán de navío. Voló tres veces en el transbordador espacial, fue comandante de la Estación Espacial Internacional (llegando a ella en una Soyuz rusa), realizó 10 caminatas espaciales…

Así que, si se trata de hablar del espacio, López Alegría sabe de qué va. Y ahora es el ‘astronauta jefe’ de Axiom Space, la compañía privada (en el doble sentido semántico, español y estadounidense, porque ni es un ente público ni cotiza en bolsa), fundada en 2016, que encarna de manera muy explícita la idea de ‘new space’: está construyendo su propia estación espacial.

Sin embargo, Michel López Alegría confiesa que, como astronauta profesional, hace poco menos de 20 años, no le gustaban los inicios de esa tendencia comercializadora: “Subí [en 2006] a la Estación Espacial Internacional (ISS) con un tripulante ruso y una tercera persona que era una… lo que llamamos nosotros spaceflight participant. No profesional. Entonces, yo no estaba muy a favor, la verdad, porque siendo un profesional, un piloto de pruebas y todo eso, me parecía un poco injusto que alguien con un poco de dinero pudiera subir así”.

López Alegría explica por videoconferencia a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL, lo que define como su “camino”, para llegar al punto actual: “Esa persona me cambió la mente. Fue una mujer [Anousheh Ansari, la primera turista espacial], una americana nacida en Irán. Cuando estábamos en órbita ella hacía blogging. Y tenía como un millón de seguidores en la Tierra a los que, de otra forma, no les interesaba nada lo que está pasando en el espacio. Esto me abrió la mente, [el viaje espacial] no es una experiencia que debamos guardar con celo, sino compartirla con todo el mundo”.

Sin tener una misión concreta técnica o científica que desempeñar en la ISS, Ansari echaba una mano en todo lo que podía y en las tareas cotidianas necesarias para mantener la estación habitable y en orden. Luego lo contaba en su blog. Su viaje lo organizó Space Adventures, la empresa que inició el negocio del ‘turismo espacial’ (el multimillonario Dennis Tito fue el primero, en 2001) y la única que consiguió hacerlo mediante acuerdos con la agencia rusa, Roscosmos.

Con ese cambio de mentalidad que menciona, cuando dejó la NASA López Alegría empezó a trabajar en un “lobby, para avanzar en la agenda” de las compañías dedicadas al espacio comercial. Y así llegó luego a Axiom Space, “una empresa muy implicada en todo esto”.

Hasta ahora han sido solamente gobiernos los que han querido mandar gente al espacio”, afirma. El hecho de que ahora países que no toman parte de la ISS, empresas y también individuos particulares, “puedan subir al espacio, ya sea en órbita o [en viaje] suborbital, creo es un momento muy importante para la humanidad”.

Un momento en el que ha cambiado un detalle fundamental: antes, en la exploración espacial, las naves y otros dispositivos también los fabricaban empresas privadas, pero siguiendo instrucciones concretas de las agencias oficiales. Ahora, las propias empresas pueden también establecer y decidir sus proyectos.

“Efectivamente. Se hacía con empresas privadas bajo la dirección de la NASA o la agencia que fuera, y la propiedad intelectual se la quedaba esa agencia. Ya en los años 2000, la NASA quería tener capacidad para llevar cargas a la Estación Espacial y [convocó] una competición. Ganaron SpaceX y lo que hoy en día es Northrop Grumman”.

La futura estación espacial privada de Axiom.

La futura estación espacial privada de Axiom. Axiom Space Omicrono

En aquel momento, 2006, la empresa en cuestión era Orbital Sciences Corporation, con su cápsula Cygnus y el cohete Antares. Luego se fusionó con ATK y en 2018 la compañía resultante fue adquirida por la asentada aeronáutica Northrop Grumman para establecer su división espacial.

El cambio de papeles generado por la NASA supuso que “en vez de decir ‘vamos a usar este tornillo para esta aplicación’, dijeron ‘queremos que el cohete haga estas cosas, ustedes hacen el diseño y si funciona, nosotros compramos el servicio”, indica López Alegría.

La Agencia Espacial aportó algo de dinero “para el desarrollo de las empresas”, estas supieron cumplir con los requisitos de la NASA y ahora mantienen su propiedad intelectual, que les sirve para otras actividades. Por ejemplo, lanzar “otros satélites privados”. O pueden dedicar fondos al “desarrollo de otras cosas, como puede ser el Starship” de Elon Musk.

“Este modelo creo que es muy apropiado”, prosigue Michel López Alegría. “Primero, el gobierno ahorra mucho dinero. Segundo, fomenta el avance de la industria en Estados Unidos y en todo el mundo. Y nosotros, en Axiom Space, siguiendo el mismo modelo, queremos hacer una continuación de la ISS”.

Una estación espacial privada para tomar el relevo cuando la actual sea jubilada en 2031. El propósito de Axiom, aclara su astronauta jefe, es “que la NASA sea uno de muchos clientes en nuestra estación, que no es [será] gubernamental, sino privada”.

En cuanto al momento en el que se encuentra ese ambicioso proyecto, López Alegría empieza por “destacar” que las dos “misiones” que le han vuelto a llevar a él a la ISS en 2022 y 2024, ya como responsable en la compañía privada, “se hacen más que nada para ayudar a esa formación de una estación privada. Llevar a cabo misiones implica tener una infraestructura, el personal y los conocimientos, toda la organización [necesaria]. Estas misiones nos ayudan un montón. Y estamos abriendo el mercado. En cuatro años, aparte de Peggy [Whitson, directora de vuelos espaciales tripulados de Axiom] y yo, hemos llevado doce personas a la ISS”.

Sobre la construcción de la futura estación espacial de Axiom, precisa que “el casco, la parte exterior que mantiene la presión, lo está fabricando en Italia una empresa que se llama Thales Alenia, en Turín, y está casi terminado. La última soldadura se hizo hace más de un mes y esperamos que el vehículo llegue a Houston en unos meses para empezar la integración de la aviónica y todos los sistemas”.

“De momento va a ser solamente la cáscara”, añade López Alegría con un toque de humor. Una ‘cáscara’ con un buen blindaje, aprovechando las enseñanzas de la ISS, para resistir impactos de restos de artefactos espaciales y “micrometeoritos, que pasan de vez en cuando y no hay manera de evitarlo”.

Cuando se lance, no antes de 2027, se va a acoplar a la ISS. Nueve meses o un año más tarde lanzaremos el segundo módulo, que es un poco distinto. Irá a su órbita solo y luego, el primer módulo se desatracará de la ISS y se acoplará a la nueva estación. Y a partir de ese momento tendremos la capacidad de llevar gente y tener ya una estación poblada”.

Esa nueva estación espacial será capaz de remontar su órbita por sí misma, con sus propios motores. Ahora, la ISS necesita cada cierto tiempo ser ‘empujada hacia arriba’ por alguna de las naves que se van enganchando a ella, para recuperar altitud, que paulatinamente va perdiendo.

La nueva estación tendrá lo que López Alegría califica de “sistema bastante curioso” porque, dice, “no vamos a tener que llevar combustible. Los propulsores son de metano y este se produce con el hidrógeno del agua y el CO2 de ‘nosotros’, sacándole el carbono. Con eso hacemos el metano, cuya fórmula es CH4. Si tenemos suficiente gente a bordo [para producir CO2], solamente necesitamos llevar agua, de la que sacamos el oxígeno [para el aire de la estación] y el hidrógeno para los motores”.

Y, sí, confirma que en la nueva estación espacial se hará el proceso de hidrólisis para producir en órbita el combustible de sus motores.

Por lo demás, sobre el plan de negocio, aclara que hará falta “dinero”, naturalmente, y que, en el futuro, los ingresos procedan de las diversas fuentes posibles: “Los inquilinos que van a subir a la estación”, contratos con empresas e instituciones oficiales y “también hay posibilidades de, por ejemplo, tener un hueco para tu experimento, aunque no subas tú”, añade, en referencia a empresas, grupos de investigación o instituciones que deseen hacer pruebas de productos en las particulares condiciones de ingravidez.

“Para profundizar un poco más, lo más común sería que [viajen] un astronauta de algún país, o un astronauta privado, o de una empresa que quiera hacer experimentación o investigar cómo fabricar cosas. Esos serían nuestros ingresos por inquilinos o usuarios de la estación”, detalla López Alegría.

Michel López Alegría, exastronauta de la NASA y astronauta jefe en Axiom Space.

Michel López Alegría, exastronauta de la NASA y astronauta jefe en Axiom Space.

De momento, en los viajes (perdón, “misiones”) que organiza Axiom, con estancias de unos días en la ISS, ya han participado empresas privadas, particulares que han tirado de su bolsillo y entes gubernamentales que han sufragado los billetes del viaje espacial. Y eso incluye pasajeros de Italia, Suecia, Polonia, Turquía (“el primer turco en la historia que ha subido al espacio”, subraya López Alegría), India, Hungría, Canadá, Estados Unidos, Israel, Arabia Saudí…

“En la primera misión los tres pagaron ellos su propio billete. En las últimas, los clientes eran gobiernos. La mayoría de esos países no forman parte del grupo de la ISS, no tenían derecho a subir y esto es una oportunidad para ellos. Es algo que no se podía pensar hace cinco años”.

Preguntado sobre otras visiones del ‘espacio comercial’, como los viajes de ida y vuelta a la línea Karman (formalmente considerada la frontera entre la Tierra y el espacio) que organiza la empresa de Jeff Bezos, Blue Origin, puro ‘turismo espacial’, López Alegría empieza por admitir que para él resulta “un poco sensible hablar de esto”, pero luego confiesa que lo ve “muy bien”.

“Creo que es una parte integral del espectro de todas las actividades humanas en el espacio. Empezando con globos y terminando con misiones a la ISS. Es un rango de cosas”, prosigue. “Creo que sí es adecuado. Incluso yo llamo a esa gente astronautas, aunque muchos de mis colegas no estén de acuerdo. Yo creo que, si han subido, se lo merecen. Ahora que, dentro de alguna temporada, va a ser tan común que entonces tendrán razón ellos. Igual que uno que va en avión de Madrid a Barcelona no es piloto”.

En cuanto al futuro próximo, López Alegría tiene claro que habrá competencia: “Nosotros pensamos que nuestra estación, seguro, va a ser la primera, pero habrá más. Y la nuestra también puede crecer. Pero vamos a tener una economía en órbita baja terrestre. Siempre ha sido el dominio solamente de países, sin lucro, ninguna posibilidad de beneficios [económicos]. Pero para nosotros, una empresa privada, sí es posible”.

Espera ver una clientela como la que ya se aprecia ahora y bastante más: “Creemos mucho en la fabricación de productos, ya sean farmacéuticos, cristales de proteínas o semiconductores. O procesamiento de datos. Hay muchas cosas que hacer en el espacio, en la falta de gravedad”.

El motor de la inversión privada

Incluso ve un paralelismo con “el internet en los años 90”. Entonces era algo incipiente, “pero hoy tú puedes, con tu móvil, hacer transacciones bancarias, pedir una pizza… lo que quieras. Y eso no se imaginaba. Pues eso es lo que pretendemos que la falta de gravedad y ese medio ambiente puedan proporcionar. Los gobiernos, que han creado la ISS, no pueden gastar dinero del Estado para generar beneficios, sino investigación bastante básica. Nosotros creemos que el sector privado va a superar lo que han hecho hasta ahora las agencias [espaciales] y va a crear cosas que hoy en día no podemos imaginar”.

¿Y cuáles son los límites: ir a buscar negocio a la Luna, hacer minería en asteroides, como nos ha mostrado el cine…?

“De momento, en Axiom estamos enfocados en la órbita terrestre baja. Pero no cabe duda de que si hay algo en la Luna que una empresa puede aprovechar para crear beneficios van a saltar. El motor de la inversión del sector privado es increíblemente potente y solamente necesita esa chispa de cosas que pueden llevar a beneficios para ir sin freno”.

También aprecia López Alegría que hay sitio ahora mismo para más actividad privada: “Yo puedo decir que lo que nos falta un poco es un competidor para SpaceX, porque ellos tienen un monopolio. Y hay empresas que están empezando a salir, que pueden competir en la órbita terrestre baja. Nosotros creemos que somos los líderes, pero tenemos empresas que están junto con nosotros, peleando. Así que la competición para una estación está bastante viva, bastante activa”.

Opina que, en la competencia con estaciones espaciales estatales de las que se habla, de China y la India, la suya ofrecerá más “calidad de producto, por lo menos, que los chinos. Y con los indios, ya veremos”. Pero también señala que Axiom desea “cooperar” con la India, tras la experiencia con un viajero de esa nacionalidad.

Imagen de la Axiom Station, futuro desarrollo de la compañía y que estará copado de centros de datos AxDCU-1.

Imagen de la Axiom Station, futuro desarrollo de la compañía y que estará copado de centros de datos AxDCU-1.

“Nos ha abierto un poco los ojos a lo rápido que van los indios. Y con pocos recursos, relativamente. Y, si ese sistema funciona, seguramente sería un método para competir con SpaceX y bajar los precios para subir, que de momento siguen bastante altos”.

Hay otras tareas a las que les vendría bien un impulso de la iniciativa privada, como la limpieza de ‘basura espacial’ en órbita. López Alegría lo reconoce como “un gran problema”. Pero comercialmente remoto. “Lo considero un poco como el cambio climático: aunque todo el mundo lo conoce, nadie quiere poner dinero porque no hay beneficios. Cuando hay beneficios, las empresas privadas van a tope para resolver el problema… Sin embargo, soy optimista, en que se solucione poco a poco. Por lo menos, aún no limpiamos pero ya no ensuciamos tanto como antes”.

Michel López Alegría, el primer español que voló al espacio (lo hizo bajo bandera estadounidense en 1995) asevera que “estamos en un momento muy interesante para la humanidad”, en la que los vuelos privados complementarán a los estatales. “Regresar a la Luna seguirá en el ámbito de las agencias espaciales”, porque de momento no hay una motivación económica. “Pero cuando pase ese momento, cuidado, que las empresas privadas tienen mucho poder y el motor de innovación es muy fuerte”.

Personalmente, él declara sentirse “muy afortunado, como si fuera un futbolista con 60 años al que admiten para jugar toda la vida”. Además de una gran historia, tiene sentido del humor.