Evika Silina, primera ministra de Letonia, durante su intervención en Techritory.
El 5G, el 6G, la IA y la computación cuántica protagonizan Techritory… con la OTAN y el doble uso de las tecnologías
La identificación mediante una cartera digital obligatoria de los ciudadanos de la Unión Europea a partir de 2026 puede ser el gran ‘temazo’ de los próximos meses.
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A poco más de 200 kilómetros de Rusia, las cosas de la vida y de la tecnología no se ven con la misma calma y relativismo que en la Europa que se asoma al Mediterráneo o al Atlántico. “El potencial de la IA no pertenece [en exclusiva] a un holding del bien. Desgraciadamente, el mismo poder puede usarse con malas intenciones”, proclama Gudrun Masloch, embajadora alemana en Riga.
“En Ucrania, la IA se convierte en parte de una guerra injustificada, potenciando drones autocontrolados. Y en Europa, todos los países se han convertido en objetivos de campañas de desinformación, ciberespionaje y cibercrímenes, a menudo contra infraestructuras críticas”, remacha Masloch.
Un electrizante comienzo para la octava edición de la conferencia Techritory, en Riga, en la que desde 2022 nadie se anda con paños calientes y se habla sin tapujos sobre los posibles dobles usos (civil y militar) de las innovaciones tecnológicas que surgen.
Minutos antes de la declaración de Masloch, la primera ministra letona, Evika Siliņa, había sido la primera en hacerlo: “Estamos orgullosos de liderar la coalición de drones, construyendo una industria de rápido crecimiento y trabajando en estrecha colaboración con la OTAN”.
“Y ahora, no solo trabajaremos con la OTAN y la Unión Europea, sino que proporcionaremos nuestras soluciones prácticas a otros miembros europeos, ya que estamos comprometidos a construir un muro antidrones. Junto con Ucrania, aprendemos de las innovaciones reales en el campo de batalla. Ucrania, su coraje y creatividad, impulsa nuevas tecnologías de defensa, desde drones hasta sistemas de inteligencia artificial que ayudan a mantener a Europa segura”, añade Siliņa, en el discurso inaugural del evento.
No obstante, también afirma que “aunque lo militar parece beneficiarse mayoritariamente del momento y de los nuevos desarrollos tecnológicos, debemos asegurarnos de un uso amplio de esas tecnologías para nuestras sociedades [habla de toda Europa] y sectores de negocio. Estamos al borde de visiones mucho más amplias de los sistemas autónomos en todos los segmentos de la sociedad”.
La inteligencia artificial, los drones, las comunicaciones 5G y las investigaciones para desarrollar el próximo 6G, además de las tecnologías cuánticas, movilizan esta parte de Europa, donde “las ideas se mueven rápido y la tecnología genera crecimiento”, según la primera ministra, que ve “lo digital, no como un sector, sino como la columna vertebral para las otras compañías. La innovación digital es una guía clave para las exportaciones y competitividad de Letonia”.
Gobiernos más transparentes
Y, además, Siliņa lanza otro mensaje que debería ser de obligado cumplimiento para toda la clase política europea, en la UE y nación por nación: “Esta fuerza digital también va de la mano con mi visión de reducir la burocracia. La digitalización ayuda a simplificar las reglas, abrir procedimientos y hacer que el gobierno sea más rápido y transparente”.
En Riga se ha hablado esta semana, otra vez, sobre comunicaciones 5G y 6G, inteligencia artificial (por supuesto) y computación cuántica. No todos los años puede surgir una novísima tecnología que acapare la atención. Pero lo que se ha visto es que los proyectos van cristalizando y madurando.
El 5G marítimo, presentado hace 12 meses en este mismo escenario, ya muestra actividad en pruebas reales de drones aéreos, acuáticos e incluso submarinos. Están especializados para trabajar en el puerto de Riga y se preparan a saltar al de Hamburgo, cuya entidad de gestión está asociada a la autoridad portuaria letona. Por cierto, en las demostraciones también se dejaron ver militares de alto rango de la OTAN, con sus uniformes de camuflaje.
El 5G, en su plena madurez vital (fue lanzado oficialmente hace cinco años y faltan otros tantos, teóricamente, para el lanzamiento de su sucesor, el 6G) sigue siendo gran protagonista, aunque ya no resulte tan sexy y el pasado año fuese eliminado del nombre del evento para darle a este mayor universalidad. Pero hay otros asuntos de la intensa vida digital que reclaman la atención.
Por ejemplo, el impulso tecnológico de los países bálticos se refleja en la firma de un memorándum de entendimiento por Estonia, Letonia y Lituania para mejorar el desarrollo de semiconductores, acelerar la innovación, expandir sus capacidades y reforzar la posición de la región Báltico-Nórdica en la cadena de valor europea que desea promover la UE, para no quedarse atrás en el territorio de los chips. Por ese motivo lanzó la CE el pasado marzo la Alianza de Centros de Competencia de Chips para Servicios Avanzados de Semiconductores, que aspira a multiplicar por dos las capacidades europeas en 2030.
En el acuerdo báltico no se habla de grandes factorías ni de fundiciones para fabricar grandes procesadores, pero el acuerdo sí reúne entidades relevantes en los respectivos países: La Universidad Técnica de Riga y la Universidad de Letonia; el Centro de Ciencias Físicas y Tecnología de Lituania; y el Centro de Investigación Aplicada Metrosert de Estonia. La declaración de principios abre las puertas a la colaboración con su “ecosistema” regional, en beneficio de las pymes, startups e instituciones de investigación.
Cartera digital ‘obligatoria’
Otro asunto al que se ha prestado atención en varias sesiones es la identidad digital. Un asunto que se nos viene encima a todos con sigilo, pero inexorablemente. Lo explica Geert Peeters, product manager de MobileID en Zetes (un grupo multinacional con sede en Bruselas, especializado en la materia).
La cuestión es que desde 2014 la Unión Europea ha ido dictando normativas sobre identificación digital de los ciudadanos. Según la establecida en 2024, el próximo año, 2026, tendrá que estar disponible en todos los países una cartera digital (EUDI wallet) y será obligatorio para todos los ciudadanos de la UE “aceptarla”.
Así que, “nuestros gobiernos tendrán que hacernos un regalo el año que viene”, dice Peeters. Lo que pasa es que, subraya, todavía hay aspectos sobre la normativa pendientes de aclarar, concretar o depurar, porque entran en algún conflicto. Hay que ver los requisitos de seguridad, y qué entidades lo acreditan, para crear un documento digital que debería servir para identificarse en cualquier actividad, online o física, en toda la Unión Europea.
Además, está la cuestión de que “debe ser gratuito”, y eso requiere presupuestos, “incluir capacidad de firma digital y tener plena disponibilidad”. Y, como Peeters subraya, “no hay un beneficio directo para los gobiernos por el uso de la cartera digital”. Existe un modelo estándar, de código abierto, patrocinado por la UE, y se están haciendo pruebas “en el mundo real”, con diversos casos de uso, para asegurar la interoperabilidad.
El experimento parece un tanto súbito, a estas alturas del calendario. Aunque acabe de ponerse en servicio en toda la UE la obligatoriedad de identificación y “registro digital” de todas las personas que traspasan las fronteras comunitarias, ha sido un proceso relativamente 'indoloro' para el ciudadano europeo. Apenas una forma nueva de pasar el trámite de aeropuerto para quienes viajan, con unas infraestructuras ya establecidas en sus controles de seguridad.
Pero este asunto de la identificación digital personalizada de cada uno de nosotros, para la vida cotidiana, con una app instalada en cada móvil y validez para, entre otras cosas, agilizar todas las gestiones con organismos oficiales, plantea bastantes incógnitas. Cabe la posibilidad de que haya diferencias entre las interpretaciones de distintos países, así que puede convertirse en el gran temazo de los próximos meses. Suponiendo que, visto lo que falta por resolver, no se produzca un aplazamiento o moratoria.
En los innovadores países bálticos probablemente no lo vean tan complicado. En Estonia está funcionando algo así, la identificación digital obligatoria de sus ciudadanos, desde 2002. Y lo exporta desde 2014 como “residencia digital”, para todos los emprendedores que deseen registrarse como estonios virtuales para aprovechar las ventajas y facilidades de su Administración digital, con plenos derechos en la Unión Europea. Si bastase con la voluntad de copiar su modelo…