Empezaremos este artículo con una sarta de tópicos: los datos son el nuevo oro, el nuevo petróleo, la materia prima de la era digital... A buen seguro que todos ellos les suenan, pues no son sino el reflejo de una realidad de nuestros tiempos que ha acabado elevada a mantra del marketing.

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Y como todos los eslóganes, en ocasiones obviamos lo más elemental entre tanta burbuja. Y, en el caso del 'big data', el fundamento olvidado ha sido el de cómo gobernar un mar de mercados de datos que puedan ser explotados a escala global de manera justa y transparente.

En esas lides, hemos de recordar que el intercambio y uso de información digital ha sido clave para resolver desafíos como la covid-19 que aún nos azota o responder a desastres naturales de toda índole. Sin embargo, estos éxitos en el consumo masivo de datos se ha hecho a pesar de la regulación, y no gracias a ella. 

"Muchas barreras, como la gobernanza comercial, las políticas públicas y la regulación están obstaculizando el intercambio y uso de datos para resolver desafíos críticos y traer innovación a la sociedad", coincide un reciente informe del Foro Económico Mundial. "Los avances recientes en tecnología nos dan la posibilidad de entregar resultados mejorados a través de datos compartidos, con arraigo en normas éticas, de privacidad e intercambio responsables".

En este documento, fechado a principios de mes, la institución apela a desarrollar ese marco de gobernanza común a empresas y organismos públicos de todo el globo. Solo así, entienden desde el Foro Económico Mundial, podrán desarrollarse los sucesivos 'data marketplaces', tanto generalistas como verticales, que gesten la economía del dato en su máximo esplendor.

"Es necesario desarrollar una estructura de gobernanza para los 'data marketplaces', que aseguren la confianza al mismo tiempo que incentiven a los participantes del mercado", continúa el texto del WEF. "En un mercado bien diseñado, los proveedores de estos 'marketplaces' serán un componente clave, actuando con esa doble función de confianza e incentivo económico".

El informe del Foro Económico Mundial no es fruto de un ejercicio alegórico, sino de un trabajo extenso llevado a cabo por un grupo de expertos (el Study Group on Vitalization of Data Marketplaces, de Japón, integrado en la iniciativa Data for Common Purpose del WEF, con más de 50 socios en 20 países). Y todo comienza, como el propio texto reza, a partir de una simple pregunta: "¿Qué pinta tendría la estructura de gobierno ideal para un 'data marketplace'?"

Confianza y liquidez

Como dictan los cánones de cualquier trabajo en profundidad, lo primero que hicieron los expertos fue acotar el objeto de su análisis.

Así, entendieron que -como en cualquier transacción entre extraños- la confianza es el elemento fundamental de juicio ("minimizando la asimetría de información y otras barreras al comercio"), junto a la "liquidez" en el mercado ("a mayor número de participantes, más oportunidades de encajar las necesidades de compradores y vendedores. Y como la liquidez aumenta con el volumen de intercambio, la función del precio tiende a estabilizarse en el medio y largo plazo").

Sin embargo, avisan desde un inicio los autores del WEF, "acomodar un potencialmente infinito número de participantes en un mercado requiere un diseño del sistema muy cuidado, capaz no sólo de ofrecer confianza, sino también de gestionar los riesgos de liquidez y la sostenibilidad del propio mercado".

Sentados ya esos dos principios fundacionales, el Foro Económico Mundial añade un factor adicional -pero básico- a la ecuación: la interoperabilidad. Un punto en el que el organismo se lava las manos en discusiones relacionadas "con las creencias culturales, filosofías y matices que son distintos de persona en persona".

Así deben ser los 'data marketplaces'

Pero, ¿qué recomiendan concretamente desde el Foro Económico Mundial para afrontar el reto de diseñar mercados de datos que cumplan con esta aproximación tan bien enarbolada hasta el momento? Aquí es donde el documento deja más preguntas que respuestas, aunque sí que aparecen algunos puntos a priori innegociables en el diseño presente y futuro de los 'data marketplaces'.

"Han de proveer de una función de asentamiento seguro y práctico, facilitando las transacciones. Los proveedores de estos 'data marketplaces' también han de auditar a los compradores y vendedores basándose en requisitos de elegibilidad [no detallados] y asegurar la calidad de los datos a través de formatos y vocabularios uniformes [tampoco especificados]".

"Los proveedores también han de desvelar los precios finales de las transacciones y otra información sobre los datos comercializados, con mecanismos similares a los de los mercados de acciones", continúa el informe. "Y además han de proveer de mecanismos de arbitraje en las disputas entre compradores y vendedores, así como sancionar a aquellos que violen las reglas de los intercambios, incluyendo la suspensión de los participantes".

A partir de ahí, el documento solo plasma más y más preguntas sobre cómo llevar estos conceptos a la práctica, especialmente en su traslación internacional (con diferentes regulaciones en curso, a distintas velocidades y con principios éticos y operativos muy diversos). 

El propio WEF no se esconde al respecto: "Será un camino largo [...] que implicará más discusiones hasta conseguir las soluciones apropiadas".