La Comisión Europea presentó a primeros de marzo su visión, sus objetivos y sus vías para lograr una transformación digital exitosa de Europa de aquí a 2030. El objetivo de la denominada 'Década digital europea' es que la UE sea "digitalmente soberana" en un mundo abierto e interconectado y desarrolle políticas digitales que empoderen a las personas y a las empresas en pro de un futuro digital centrado en el ser humano, sostenible y más próspero.

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Entre los objetivos de esta agenda se encuentran que el 75% de las empresas europeas haya adoptado tecnologías como el cloud computing, el big data o la inteligencia artificial; que se haya doblado el número de unicornios (startups que superan los 1.000 millones de dólares de valoración); o que más del 90% de las pymes hayan alcanzado al menos un nivel básico de digitalización. 

Y para lograr alcanzar todos estos objetivos será necesario transferir datos de una forma segura y ágil entre fronteras. "Los flujos de datos son vitales para el éxito económico de Europa. Establecer el marco adecuado para los flujos de datos ahora puede tener un enorme impacto positivo en nuestra economía en 2030", afirma la patronal del sector digital europeo DigitalEurope en su último informe. 

De hecho, el estudio, elaborado por Frontier Economics para la organización empresarial da cifras concretas de ese impacto positivo que puede tener mejorar los procesos de flujos de datos, así como de lo que Europa puede perder si no cuenta con unas políticas adecuadas en materia de datos. 

La principal conclusión es que Europa podría añadir unos dos billones de euros a su Producto Interior Bruto (PIB) al final de la Década Digital si se revierten las tendencias actuales y se aprovechan el poder de las transferencias internacionales de datos. "Este representa aproximadamente el tamaño de toda la economía italiana en un año", afirma.

Dos escenarios con diferentes impactos

Para llegar a esta cifra, el informe ha elaborado dos escenarios, uno que considera "negativo", en el que Europa mantiene su actual política en tornos a los flujos de datos, y uno "optimista", en el que las políticas adecuadas en este campo dan los frutos esperados. 

Así, en el escenario "negativo" Europa perdería la oportunidad de elevar su PIB en 1,3 billones de euros de aquí a 2030, el equivalente al tamaño de la economía española, así como de crear tres millones de empleos.

Además, perdería exportaciones por valor de 116.000 millones de euros anuales, el equivalente a las exportaciones de Suecia fuera de la UE o al PIB de los diez países más pequeños de la Unión. 

Por el contrario, en el escenario "optimista", la UE se beneficiará de un crecimiento extra de 720.000 millones de euros hasta 2030 (el 0,6% del PIB anual), 60.000 millones de euros en exportaciones cada año (la mitad de la cuales procederá del sector manufacturero) y 700.000 empleos (muchos de ellos altamente cualificados).

Impacto generalizado

Por sectores, el informe apunta que todos ellos y en todos los Estados miembros se verán afectados por esta situación y detalla que, en términos de exportaciones, el sector manufacturero es el que se vería probablemente más impactado ante posibles restricciones en los flujos datos. 

En concreto, advierte de que las exportaciones en el sector manufacturero podrían llegar a sufrir una pérdida de 60.000 millones de euros. Además, otros sectores como el de medios de comunicación, cultura, finanzas, Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y servicios de negocios podrían ver reducidas un 10% sus exportaciones.

Por el contrario, DigitalEurope asegura que estos mismos sectores serían los más beneficios si se modifican las actuales políticas de flujo de datos y se encamina hacia la dirección correcta.

Asimismo, añade que los requisitos de localización de datos también podrían dañar a otros sectores que no participan de forma intensiva en el comercio internacional, como el sanitario. Así, apunta que una cuarta parte de las aportaciones a la prestación de servicios de salud consisten en productos y servicios que dependen de datos.

Pérdidas "autoinfligidas"

Además, añade que alrededor del 60% de esas pérdidas en las exportaciones que prevé en el escenario negativos serán "autoinfligidas", es decir, que vendrán de un aumento de las propias restricciones en vez de por el impacto que tengan decisiones que adopten terceras partes. 

"El efecto de la propia política de la UE en materia de transferencia de datos, bajo el paraguas del GDPR y como parte de su estrategia de datos, supera el que podrían tener medidas restrictivas adoptadas por nuestros principales socios comerciales", incide. 

Otro impacto negativo sería el que sufrirían las pymes, que suponen un tercio de los ingresos en el sector manufacturero y dos tercios en servicios como las finanzas o la cultura. Además, las exportaciones relacionadas con los datos en pymes manufactureras están valoradas en unos 280.000 millones de euros. 

A este respecto, el informe estima que, en el escenario negativo, las exportaciones de las pequeñas y medianas empresas descenderían en unos 14.000 millones de euros, mientras que en el optimista se incrementarían en unos 8.000 millones de euros. 

Recomendaciones de DigitalEurope

Para lograr que esquivar ese escenario negativo y tan costoso para Europa y aprovechar todos los beneficios que aportaría el optimismo, la patronal del sector DigitalEurope emite tres recomendaciones a las autoridades europeas

En concreto, propone garantizar que se pueda confiar en los mecanismos de transferencia definidos por el GDPR para transferencias internacionales de datos, así como que la futura estrategia europea de datos salvaguarde las transferencias de datos internacionales.

Además, la patronal digital europea también aboga por garantizar que se alcanza un acuerdo sobre los flujos de datos en las negociaciones sobre comercio electrónico que se están celebrando en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC). 

"Europa se encuentra en una encrucijada. Puede establecer un marco adecuado para la Década Digital ahora y facilitar los flujos de datos internacionales, que son vitales para su éxito económico, o puede seguir lentamente con su tendencia actual y avanzar hacia el proteccionismo de datos", advierte la directora general de DigitalEurope, Cecilia Bonefeld-Dahl.

En este sentido, recuerda que el crecimiento de la economía digital y el éxito de las empresas europeas depende de la capacidad de transferir datos. Más teniendo en cuanta que en 2024 se espera que el 85% del crecimiento del PIB mundial provenga de fuera de la UE.

Por ello, insta a los políticos a utilizar los mecanismos de transferencia de datos incluidos en el GDPR tal y como estaba previsto. "Es decir, para facilitar, no para obstaculizar, los flujos de datos internacionales y trabajar hacia un acuerdo basado en reglas sobre los flujos de datos en la OMC", advierte.

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