Con la Covid-19, la expansión internacional de las empresas, como muchas otras actividades y estrategias, se frenó de golpe ante las restricciones y los confinamientos en los diferentes países. Poco a poco, el movimiento empresarial ha empezado a despertarse de esta especie letargo y en los últimos meses vuelven a llegar empresas que abren nuevas sedes en España.

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Tras un parón ‘obligado’ es prácticamente ‘normal’ retomar las actividades de la internacionalización. Pero a esta causa coyuntural, hay que sumar el poder de atracción de las políticas digitales que se están llevando a cabo en España. El presidente de la Asociación de Fintech e Insurtech de España (AEFI), Rodrigo García de la Cruz, destaca el impulso de las nuevas regulaciones, como la Ley para la Transformación Digital del Sistema Financiero o la próxima Ley de Startups.

García de la Cruz incide en que España empieza a ganar atractivo para las fintech de otros países europeos por su regulación. En concreto, apunta que el lanzamiento del sandbox español “está haciendo mucho ruido” en el ámbito internacional y atraerá tanto inversión como talento. De hecho, afirma que se está viendo como “inversores internacionales están financiando a startups españolas que van a entrar al sandbox”.

Asimismo, esta norma se está convirtiendo en una herramienta de “atracción de talento internacional al presuponer que en nuestro país hay supervisores abiertos a la innovación”, puntualiza el presidente de la AEFI. Ahora, apostilla, es el momento de ejecutar bien esta nueva regulación para contar con “los recursos necesarios para dar cabida al máximo número de compañías, algo clave para no generar expectativas bajas”.

Además, muchas compañías internacionales están “interesadas en entrar en el sandbox, en el actual y en las siguientes ediciones”. Así, puede ayudar a España a “crear los entornos y actividades digitales que complementen sectores más tradicionales, como construcción y turismo”.

Ley de startups

Por otra parte, también está en marcha la tramitación de la futura Ley de Startups. Para García de la Cruz será una normativa clave para regular el ecosistema: “El futuro es digital y pasa por habilitar a muchas startups y emprendedores, que están jugándose mucho. Debemos ser capaces de favorecerles”.

“Ahora mismo emprender es un deporte de riesgo en España, porque no es nada fácil. Cuanto antes se ponga en marcha mejor, porque las startups serán capaces de crear empleos duraderos, especializados y de futuro, así como colaborativos con el sector”.

David Backstrom, fundador sueco de una startup fintech en España, asegura que como emprendedor, le atraen “los cambios que se están produciendo en el sur de Europa porque es una oportunidad para entrar en mercados grandes”.

Una de las características que más atraen a Backstrom del mercado español es, precisamente, que “no está tan controlado” como el de su país de origen, Suecia, o Alemania. Y esto es lo que da margen a que “aún se pueden inventar muchas cosas”.

“No es un tema de regulación o normativa, sino de estructura de país”, explica Backstrom. "Los países nórdicos están tan estructurados y hay un sistema bancario más hermético, pero en España hay diferencias entre regiones, no está tan centralizada ni la información ni los datos.

Esta dispersión, Backstrom la traduce en “dar más juego” al emprendedor y a las startups fintech para “desarrollar nuevas y competitivas soluciones, frente en el norte que no haría falta tanto porque ya está el sistema muy bien organizado”.

Por su parte, la fintech danesa ViaBill, especializada en tramitar pagos online y financieras compras, eligió España, tras asentarse en Noruega y EEUU, para dar el salto en la Unión Europea. Su director general en nuestro país, Jaime de Wenetz, incide a D+I en que la elección de nuestro mercado se sustentó, entre otros motivos, en la regulación, porque “para financiar compras online España es de los países más laxos y abierto de la UE”.

“Al tener una regulación en este ámbito, similar a la danesa, nos fue relativamente aterrizar en España a nivel legal”. Además, al contar con licencia bancaria, ViaBill ha aprovechado para testear el mercado español y comprobar el riesgo de impagos al financiar las compras online con su solución.

El emprendedor sueco de SeQura también destaca que hay mucho capital en movimiento en las empresas internacionales y que para obtener valoraciones más altas de sus empresas y captar el interés de los venture capital se expande a nuevos mercados.

En este sentido, asegura que la llegada de startups fintech a nuestro país “no se trata de un interés especial por España”, sino que es “algo que ocurre en todos los mercados por una estrategia de los inversores de capital riesgo”.

El tamaño del mercado y de las startups

Lo más habitual es que las compañías de este ecosistema de tecnología financiera nazcan en el norte-centro Europa y se expandan hacia el sur del continente. “El flujo de las empresas va de arriba abajo” en el Viejo Continente, apunta García de la Cruz.

Para García de la Cruz, el flujo del norte al sur de Europa se explica por la cantidad de capital invertido en las startups: “Si se compara España con Suecia, Alemania o Inglaterra quedaría en un lugar bastante retrasado, y esto pasa por el déficit que existe en inversión en el sector fintech”.

El presidente de la AEFI insiste en que este capital es el que ayuda a las startups a crecer y abrirse paso en mercados extranjeros, por lo que es normal que, tarde o temprano, quieran acceder a España. Y esto, en su opinión, “es una buena noticia porque viene a copar un mercado que las españolas no pueden” con el capital del que disponen.

“En tecnología, desarrollo de negocio, talento profesional, modelos de negocio… España es un player de referencia mundial, pero nuestro problema es el tamaño”, insiste García de la Cruz. En su opinión, el tiempo que emplea una fintech en España en levantar capital y la cantidad que es capaz de captar “nunca va a ser suficiente para competir con el que pueda levantar una francesa, una alemana o una inglesa”.

El tamaño de nuestras fintech es su mayor “desventaja”, asegura el presidente de la AEFI. Para solventarlo, desde esta asociación insisten en impulsar “los canales de inversión al sector fintech” porque los privados “no están tan habilitados como en otros países” con los que compite el sector.

La fuerza del e-commerce y la madurez digital

Sin embargo, frente a esto hay que destacar el auge de las tecnologías financieras ligado al desarrollo y la evolución del comercio online. García de la Cruz subraya que el ecosistema fintech “ahora está en alza por la digitalización financiera” no solo en el ámbito personal, sino también en el sector empresarial ávido de herramientas de contabilidad, nuevas soluciones de pago y de e-commerce, entre otras, para emprender y consolidar su transformación digital.

“Muchas veces cuando se habla de transformación digital de las pymes no viene por desarrollos globales, sino por habilitar muchas compañías fintech que desarrollan productos tecnológicos o SaaS [software como servicio por sus siglas en inglés] que permiten a las pymes ser más digitales en sus procesos de pago, ventas o de contabilidad”. Es un servicio “transversal” que ayuda a las pymes a crecer y a incorporar tecnología en sus procesos.

El tamaño del mercado español, unido a las perspectivas de crecimiento del e-commerce en este país fue otro de los motivos por los ViaBill eligió España para expandirse. Así como el talento local. “Se puede acceder a talento de muy buena calidad y a un coste menor que el danés, además de que hay mucho extranjero que vive en Madrid y puede ayudarnos a gestionar los clientes de sus países de origen desde España”.

Y todo esto es posible y necesario porque el usuario final en España ya es digital. “No es un problema de uso de la tecnología, porque de hecho las fintech lo que hacen es facilitar muchos procesos y ayuda a entender mejor las finanzas”, asegura García de la Cruz.

“Se piensa que la fintech es un banco pequeño, pero en realidad se trata del desarrollo de servicios financieros muy definidos que resultan útiles al usuario final”, apostilla el presidente de la AEFI.

Y este es uno de los secretos de su éxito. Wenetz incide en que, aunque el usuario siga trabajando con su banco tradicional, en el que le ingresan la nómina, cada vez apuesta más por probar una serie de servicios digitales que le ofrece diferentes startups fintech disruptivas que tratan de ser las mejores en su pequeño nicho de negocio. “Funciona, no hay letra pequeña, no hay costes ocultos…”

Por todo ello, García de la Cruz asegura que para enriquecer el ecosistema fintech “se necesitan muchas compañías extranjeras en nuestro país para hacernos más competitivos”. Aunque tradicionalmente se pueda buscar que la competencia no venga, el presidente de la AEFI subraya que es algo “sano” para que el sector tenga “más capacidad de innovación, de colaboración y de cocreación”.

“Otra cosa es que la empresa local no tenga capital suficiente para competir en igualdad de condiciones que los extranjeros”, lamenta García de la Cruz. No obstante, insiste en que si las startups extranjeras no vinieran a España “estaríamos haciendo algo mal”.