Transformarse y hacerlo rápidamente ha dejado de ser una opción: es ya la única vía para crear un nuevo modelo productivo y económico que nos permita curar las heridas de la pandemia de la Covid-19 y sentar las bases para un futuro mejor.

La brújula de la Unión Europea nos marca el rumbo hacia un tiempo nuevo en el que la digitalización y la sostenibilidad van a ser protagonistas principales. La apuesta es nítida: Europa quiere un cambio de ciclo, una Década Digital en palabras de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.

Razones para el cambio verde y digital no faltan: por cada empleo que se destruye en la economía digital se crean cinco empleos nuevos; las smart cities suponen hasta un 60% de ahorro gracias a la tecnología; la digitalización incrementa la productividad de las pymes hasta un 25%...

Europa, además de marcar el rumbo, nos facilita los instrumentos para acelerar el paso. El Fondo europeo de Recuperación es nuestro principal aliado para acometer este reto verde y digital. De los 750.000 millones del plan de recuperación Next Generation EU, un 20% irá dirigido a acciones en el ámbito digital. En el caso de España este porcentaje será aún mayor, del 33%, como marca la estrategia presentada por el Gobierno.

El acierto en la inversión de estos fondos es condición necesaria para que nuestro país no pierda impulso en esta nueva revolución digital y para acertar de lleno, en su diseño y en su ejecución, la alianza con el sector tecnológico, en nuevas formas de colaboración público-privada es imprescindible.

En este año de pandemia, en el que hemos vivido una creciente dependencia global de la tecnología digital, España ha demostrado que su sector tecnológico tiene capacidad probada para afrontar los retos en infraestructuras y servicios que una situación excepcional exige y esta capacidad avala que el sector sea un actor principal en la identificación de proyectos y en la canalización y destino final de los fondos de Recuperación.

Son muchas las áreas en las que debemos actuar para llevar nuestra economía a un modelo más moderno, más eficiente y competitivo, con mayor capacidad de generar empleo y crecimiento y de ofrecer mejores servicios. Y en todas ellas deberemos apoyarnos en las nuevas tecnologías para conseguirlo.

Debemos levantar un andamiaje robusto sobre el que ir asentando las piezas de la nueva estructura. Pero debemos hacerlo con nuestras empresas, identificando los proyectos prioritarios, reduciendo obstáculos administrativos para que la velocidad de ejecución sea la adecuada. Sobre estos andamios se sustentará el liderazgo de la Unión Europea y el de sus Estados Miembros. Las empresas del sector tecnológico están listas para ello, por su experiencia y por el talento de su capital humano. Pongámonos ya a la tarea.

*** Víctor Calvo Sotelo es director general de DigitalES