Hace ya 31 años desde que naciera, en Cambridge, una pequeña empresa dedicada al diseño de semiconductores. Advanced RISC Machines (ARM) se llamó y, con el tiempo, acabó convirtiéndose en la compañía con más propiedad intelectual en estas lides, siendo responsable de un nuevo modelo de diseño flexible que ha acabado convirtiéndose en la archiconocida arquitectura ARM y el núcleo de muchos circuitos integrados ASIC.

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Tal fue el éxito de esta aventura que el mayor fondo de inversión del sector tecnológico, Softbank, la adquirió en 2016 por 31.000 millones de dólares. Ahora, un lustro más tarde, está en proceso de venta a uno de los grandes fabricantes mundiales de semiconductores -Nvidia- por 40.000 millones de dólares. Una operación clave para el equilibrio de fuerzas en la industria TIC (la arquitectura de ARM es usada por fabricantes chinos y norteamericanos por igual, manteniendo el eje en Europa) en un momento marcado por la escasez de chips en todo el mundo.

Desde 2013, Simon Segars es la persona que dirige los designios de ARM. Este ingeniero británico de 53 años fue el decimosexto empleado de la firma, con lo que ha vivido de primera mano la particular evolución de la casa de desarrollo de semiconductores hasta convertirse en la reina global.

Simon Segars, CEO de ARM, durante el encuentro en Collision en el que participó D+I.

"Tenemos mucha confianza en nuestro futuro juntos. Hemos recorrido un largo camino en los últimos 30 años, hemos desarrollado una gran cantidad de tecnología a medida que nos enfocamos en las oportunidades que tenemos ante nosotros y la necesidad de contar con innovaciones informáticas cada vez más avanzadas", explica Segars sobre la compra por parte de Nvidia durante un encuentro internacional en el que participó D+I.

"Creemos que la combinación de las dos empresas es muy conveniente y muy emocionante si nos atenemos a sus recursos en I+D, así como la experiencia combinada en sistemas de inteligencia artificial, desarrollo de plataformas de computación o la distribución en la industria mundial de semiconductores".

¿En qué líneas se centrarán esos recursos combinados que tanto emocionan a Simon Segars? Su respuesta es, al mismo tiempo, difusa y ambiciosa.

"Es imposible predecir exactamente lo que el mundo necesitará, digamos, en una década. Pero hemos desarrollado muchos vínculos durante todo este tiempo con la industria para anticipar sus necesidades. Y una vez detectadas, las resumimos en el conjunto de características que creemos serán comunes y necesarias para una amplia gama de aplicaciones", anticipa el CEO de ARM. "De este modo, nuestra tecnología debe poderse usar en una amplia gama de aplicaciones finales, evitando hacer cosas demasiado especializadas pero que al mismo tiempo tengan todas las características de rendimiento necesarias, que ejecuten de manera eficiente los algoritmos necesarios y lo hagan con el nivel justo de eficiencia energética".

"A partir de ahí, nosotros dejamos que otras personas innoven sobre nuestros semiconductores. Y eso es parte de la belleza, porque no sabemos dónde les llevará pero sí que nuestro vasto ecosistema de licencias son los fundamentos para que muchas innovaciones vean la luz", añade en su intervención durante Collision Conference.

Su primera gran arquitectura en diez años

En la conversación con Segars, D+I no podía dejar de preguntarle directamente por los avances que incorpora ARMv9, la arquitectura de chips que esta casa presentó el pasado marzo y que constituye la primera gran actualización en más de una década.

"Es una nueva generación que redefine fundamentalmente el marco en el que se ejecuta el software", nos responde. "Cada vez que presentamos una nueva arquitectura pensamos en cuáles son las necesidades informáticas del futuro para aquellos a quienes licenciamos el diseño. En este caso, pasamos mucho tiempo analizando cuáles debían ser las prioridades, que tienen que ver con la inteligencia artificial y por crear productos altamente seguros".

Segars admite que el lanzamiento de esta novena versión de su arquitectura es solo un paso más "de un programa a largo plazo" que comenzó y seguirá con conversaciones con todos los agentes de la industria para favorecer su adopción.

El camino hacia la inteligencia artificial

Para Segars, el siguiente gran tablero de juego de la industria de los semiconductores tendrá mucho que ver con la irrupción de la inteligencia artificial.

"Mucha gente inspiradora está trabajando en hacer del mundo un lugar mejor. La inteligencia artificial se convertirá en una tecnología omnipresente y cada vez más común. Y las nuevas generaciones son mucho más conscientes de los pros y contras de la inteligencia artificial, han nacido ya con la IA y se sienten cómodos con ella. Es sorprendente todo lo que nos aguarda en este campo", detalla el máximo directivo de ARM.

"La inteligencia artificial nos ayudará a abordar un futuro sostenible. Creemos que la combinación del internet de las cosas, con la amplia gama de sensores que detectan lo que sucede en todo el mundo, que se conectan a través de 5G y que acaban llevando los datos a los procesos de IA que dan sentido a lo que sucede en todo el planeta", comenta Segars.

"La combinación de estos tres factores, especialmente en el contexto de las ciudades inteligentes, nos ayudará a crear ese futuro en el que podamos usar los recursos de forma más eficiente".

"En esta nueva generación nos damos cuenta de que se ejecutan muchos más algoritmos de aprendizaje automático e inteligencia artificial. Así que nos enfocamos mucho en observar las matemáticas subyacentes que se encuentran detrás de estos algoritmos y qué tan efectivamente se ejecutan en una CPU de ARM. Algunas de las extensiones que hemos añadido permiten un procesamiento más eficiente a medida que pensamos de manera más amplia sobre la arquitectura y cómo la CPU se relaciona dentro de un ecosistema complejo", concluye al respecto.

La crisis de los semiconductores va para largo

Por supuesto, la conversación con Simon Segars no podía concluir sin tocar el tema más candente del sector tecnológico en estos momentos: la escasez de semiconductores en todo el mundo que ha incrementado notoriamente los precios de todos los dispositivos electrónicos e, incluso, paralizado industrias enteras ante la imposibilidad de hacerse con los chips necesarios para la producción.

"Lo que ocurre con la escasez de chips es que está impulsada por la demanda que trajo consigo la covid-19. Con el cambio masivo hacia el teletrabajo, ha habido mucha demanda de ordenadores, cámaras, micrófonos... Al aumentar esa demanda, también lo ha hecho la de los semiconductores que llevan consigo. Y conforme vuelva la normalidad, necesitaremos nuevos semiconductores para dotar de seguridad a todas las soluciones que hemos añadido a la ecuación", explica Segars.

"Por eso creo que la demanda de semiconductores no va a disminuir pronto", prosigue el directivo. "El desafío de los semiconductores es que se necesita mucho tiempo para construirlos. Se están construyendo estas enormes fábricas llenas de equipos muy costosos en las salas limpias que no deben tener absolutamente ningún contaminante. Es muy difícil crear obleas con el tipo de tamaños y características en los que se basa la tecnología avanzada".

Y acaba con una advertencia: "No se puede simplemente crear nuevas fábricas de la noche a la mañana que aumenten repentinamente la oferta. Va a llevar un tiempo de trabajo en el sistema. Y, mientras tanto, creo que la demanda continuará a un ritmo muy alto. Trabajamos con cientos de empresas de chips en todo el mundo, prácticamente con todas las que se puedan pensar que diseñan y fabrican chips. Y todas ellas están trabajando en solucionar esta situación, pero no es sencillo ni será rápido".