Lleva más de dos décadas en la industria tecnológica, con sucesivos cargos directivos en Silicon Valley. Tiempo más que suficiente para facultar a Mike Schroepfer, CTO de Facebook, no sólo para ostentar el liderazgo técnico de esta red social, sino también para convertirlo en una voz autorizada a la hora de repasar el camino andado hasta ahora en la senda digital. Máxime en un momento en que surgen opiniones que dudan de este camino e incluso apuestan por una suerte de neoludismo que aborte los miedos de nuestra era.

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A Schroepfer no le sorprende este giro del argumento. "Siempre sucede lo mismo con las olas de tecnología. Primero ocurre una etapa de optimismo sin crítica alguna a los desarrollos que se producen, seguida de otra ola de ilusión escéptica y, finalmente, un momento de pesimismo y pérdida de fe en el futuro acompañada de una cierta melancolía del pasado", detalla. "Pero debemos resistir la tentación de dudar de las posibilidades de la tecnología".

Él no alberga duda alguna sobre esas posibilidades, ya no sólo porque le va el sueldo en ello sino porque es un convencido de que apenas estamos raspando la superficie de un cambio trascendental de la Humanidad.

"Los siguientes diez años serán los más emocionantes de la historia en la evolución tecnológica"

"Si nos imagináramos hace 300 años, la mayoría de nosotros seríamos agricultores y nuestra esperanza de vida sería la mitad. Todo ese cambio lo hemos conseguido gracias a la tecnología. Pues bien, los siguientes diez años serán los más emocionantes en la evolución tecnológica en toda la historia. Estamos en el inicio de revoluciones como los vehículos autónomos, la disponibilidad de internet de alta velocidad en todo el mundo, la inteligencia artificial, realidad virtual..."

El CTO de Facebook se explaya, durante un Q&A en el que ha participado D+I, un poco más sobre lo diferencial de este momento respecto a cambios de paradigma anteriores. "Las revoluciones industriales pasadas tenían que ver con la mecánica, la electrificación y la distribución. La computación nació para solucionar y automatizar cálculos y ha ido automatizando cosas que eran sencillas, procesos repetitivos y fáciles. Pero ahora estamos en el punto en que, con la IA, estamos llevando esta capacidad a los lugares en que los humanos hacemos análisis y tomamos decisiones".

"Estamos en el punto en que la IA empieza a analizar y tomar decisiones hasta ahora humanas"

El caso mismo de Facebook sirve como ejemplo perfecto de esas aplicaciones de la inteligencia artificial que resultarían impensables hace unos años. "La IA nos ha abierto muchas nuevas posibilidades. Trabajamos con traducciones en tiempo real para conectar a millones de personas sin barreras de idiomas. También usamos el reconocimiento del lenguaje natural para subtítulos sin coste para nuestros creadores totalmente automáticos", detalla.

"También hay una aplicación clara de la IA en la creación de contenido automatizado. Pero es un área que nos preocupaba por su potencial uso en la desinformación, por lo que optamos conscientemente por no invertir de forma decidida por esta tecnología", anticipa Mike Schroepfer.

Evolución responsable y ética

Gran parte del mensaje de Mike Schroepfer gira precisamente a esa labor de responsabilidad en el desarrollo tecnológico. Algo que le ocupa casi tanto tiempo como la propia labor técnica, síntoma inequívoco de esos temores sociales crecientes respecto de temas como la desinformación o los mensajes de odio expandidos a través de plataformas como Facebook.

Así, Mike Schroepfer ha admitido que su compañía ha logrado "grandes progresos, aunque sin ser perfectos, en la detección de contenidos ofensivos". Lo hace justo antes de reclamar "más colaboración con expertos, científicos y universidades" y de lanzar un particular dardo a los reguladores.

"El impacto potencial de una tecnología, ya sea positivo como negativo, debe estar en el centro mientras desarrollamos la tecnología. No luego (...) Por ejemplo, yo no me imaginé que, después de crear una tecnología, estaría 25 años más tarde explicando ante un comité gubernamental los impactos de la misma. Fue muy chocante para mí".

"No podemos hacer una revisión previa de todos los mensajes porque eso inhibiría a la gente de compartir nada"

Durante la sesión, organizada por Oxford Union, Mike Schroepfer ha defendido con firmeza su rol en estos lares y ha contraatacado frontalmente a aquellos que reclaman una vigilancia más estricta y severa de los contenidos que se publican en Facebook o Instagram.

"No podemos incluir una revisión previa de todos los mensajes porque eso reduciría el problema de la desinformación y los mensajes de odio, pero a un coste enorme. Implicaría un nivel de fricción tal que inhibiría a la gente de compartir nada en internet. El reto está en encontrar el equilibrio para controlar estos mensajes conflictivos sin poner barreras para los contenidos en internet", explica el ejecutivo.

"Cualquier sistema, incluidos los humanos, tiene errores", defiende Mike Schroepfer

Y añade a renglón seguido: "Cualquier sistema, incluidos los humanos, tiene errores. Se producen falsos positivos y falsos negativos, y a veces eliminamos algo que no deberíamos. Necesitamos mecanismos fuertes de revisión pero que no impacten desproporcionadamente a los usuarios".

Su apuesta, por tanto, pasa por reforzar sus actuales tecnologías automáticas de moderación de contenidos potencialmente dañinos ('fake news' o mensajes de odio hacia determinados colectivos o personas individuales) con una supervisión final a cargo de personas de carne y hueso.

"Al final, son problemas humanos y como tales requieren un debate y un consenso social. Decidir lo que es un discurso de odio y lo que no, por ejemplo, requiere de ese ejercicio. Por ello, las herramientas automáticas nos ayudan a aumentar las capacidades humanas para detectar estos mensajes. Pero al final tiene que ser una persona la que tenga esa visión global".

¿El momento de la realidad virtual?

Volviendo al redil de lo puramente tecnológico, Mike Schroepfer no solo guarda sus esperanzas en la disrupción prometida de la inteligencia artificial, sino que también adelanta otro de sus 'ases' en la manga: la realidad virtual. Y lo hace consciente de los recelos que esta clase de herramientas suscita en un mercado que ya ha oído demasiadas promesas al respecto a lo largo de las últimas décadas.

"Es cierto que es una tecnología que lleva años anticipando su llegada y que nunca parecía culminar. Pero lo importante no es cuando una tecnología es creada, sino cuando llega a la gente. Y estamos al principio de una revolución en este sector, ya hay gente haciendo dinero ahora mismo con experiencias de RV muy realistas", defiende el líder de Facebook.

Defensa a ultranza con el propio caso de Oculus -propiedad de la multinacional- como referente. "Cuando empezamos a desarrollar nuestras gafas queríamos que fuera un dispositivo independiente de un ordenador o móvil. En aquel momento parecía algo imposible, pero ahora ya es una realidad".

"Y hemos conseguido incluso que las gafas reconozcan los movimientos de las manos y ya no necesitemos mandos para su control. En un futuro, tendremos recreaciones virtuales tan reales que serán difíciles de diferenciar de la realidad e incluso llegaremos hasta el punto de que, aunque podamos viajar, decidiremos no hacerlo porque la experiencia será impresionante con la RV", promete Schroepfer.