Nada menos que el 33% de los niños de 9 a 17 años sufre 'bullying' en España al menos una vez al mes y uno de cada cinco es participante activo en ese acoso escolar, según un preocupante informe del grupo de investigación EU Kids Online, impulsado por la Comisión Europea y el INCIBE. No en vano, estamos ante una de las lacras más habituales en los centros educativos en la actualidad, ya sea con una materialización física (palizas, peleas, etc.) como psicológica (insultos, amenazas, etc.). Problemática que, para rizar el rizo, se ha visto amplificada por las redes sociales de una manera inusitada.

Además, los efectos del 'bullying' no siempre son visibles para los progenitores y escapan, en más ocasiones de las deseadas, al control de los profesores que se ven desbordados por este fenómeno silencioso pero de consecuencias potencialmente fatales. Tan sólo hay que poner otro dato encima de la mesa para darse cuenta del alcance de esta situación en nuestro país: el teléfono contra el acoso escolar del Ministerio de Educación  atendió más de 12.700 llamadas entre noviembre de 2017 y octubre de 2018.

Y como siempre que la sociedad se enfrenta a un reto de muy compleja resolución, las miras se dirigen hacia la tecnología. En concreto, hacia el uso de la inteligencia artificial para ayudar a los profesores a mejorar la convivencia en las aulas.

Eso es lo que están haciendo ya seis colegios españoles de Madrid (3), Asturias y País Vasco (2) de la mano de IBM Watson, además de 12 colegios peruanos. La historia es la que sigue: el pasado curso, un centro de Oviedo comenzó a utilizar WatsonApp, a la sazón una herramienta diseñada por psicólogos, pedagogos e informáticos de la empresa española KIOAI (business partner de IBM) específicamente para luchar contra el acoso escolar en alumnos de entre 6 y 16 años.

WatsomApp se compone de varios elementos: por un lado, un juego online que mezcla pruebas de habilidad con preguntas que ayudan a los niños a interiorizar valores como la tolerancia y la amistad; como por ejemplo,  “¿con quién de tu clase formarías un equipo para jugar a las cartas?”. En esta parte de la aplicación se utiliza la tecnología de IBM Watson para la clasificación de palabras y textos.

Disruptores 70

Y por último, están los robots Snow y Q.bo One que pueden reconocer imágenes y conversar con los alumnos, generando un entorno en el que estos se sientan más cómodos y abiertos a sincerarse. Una pregunta de Snow o Q.bo One podría ser: “En un mundo ideal, ¿crees que las personas se ayudarían o se enfadarían las unas con las otras?”. 

Con todo ello, y usando la inteligencia artificial, WatsomApp tiene en cuenta tanto el lenguaje como el tono con que hablan los alumnos para identificar sus emociones. Posteriormente, genera un informe confidencial en el que se identifican potenciales problemas, el cual los profesores pueden analizar junto al resto de especialistas de los colegios y poner en marcha un plan específico si es necesario.

El Gigante Azul asegura que el sistema no recoge información confidencial y todos los datos se almacenan en un sistema protegido con encriptación de principio a fin. 

“Con el consentimiento paterno, los colegios utilizan WatsomApp al principio y al final del trimestre, lo que les permite observar y comparar cómo evoluciona la convivencia en la clase y actuar con planes específicos si lo ven necesario”, afirma Gustavo Beltrán, fundador de KIOAI.