El hidrógeno verde –el obtenido con fuentes renovables– es, a día de hoy, una de las grandes alternativas para conseguir energía limpia, libre de CO2, sin emisiones perjudiciales para el clima. Pero ¿cómo lo trasladamos del productor al consumidor? En el instituto alemán Fraunhofer parecen haber encontrado la solución.

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Hasta ahora su transporte se ha planteado desde los tradicionales camiones cisterna hasta conseguir la construcción de ‘tuberías’ como las que se emplean para el gas natural. La propuesta alemana pasa por emplear el mismo conducto tanto para gas natural como para hidrógeno, lo que puede facilitar el transporte de ambos elementos al mismo tiempo.

El nuevo diseño, creado por un grupo de investigadores del Instituto Fraunhofer-Gesellschaft, consiste en añadir una tecnología de membranas capaces de separar de forma eficiente y con un bajo coste económico el gas y el hidrógeno.

Con el nombre de HYPOS (Hydrogen Power Storage & Solutions East Germany), el proyecto persigue “crear una infraestructura inteligente de redes de distribuidores y estaciones de almacenamiento que pondrá la fuente de energía limpia a disposición de todas las regiones”, como explican desde el Fraunhofer-Gesellschaft.

Para lograrlo, el equipo ha usado materiales a base de cerámica, al mismo tiempo que se trabaja en encontrar otros componentes que lo complementen, como el carbono. Un carbono que forma una capa ultrafina sobre los sustratos cerámicos porosos donde actúa como una membrana, lo que permitirá separar el gas natural y el hidrógeno.

“Hay varios procesos involucrados en la producción de membranas, comenzando con la síntesis de polímeros personalizada” explican. “Los polímeros son sustancias formadas por macromoléculas ramificadas. A continuación, se aplican al sustrato poroso. Cuando el polímero se calienta y se le priva de oxígeno al mismo tiempo, forma una capa de carbono en su superficie. Los poros del carbono tienen menos de un nanómetro de diámetro y esto los hace efectivos para la separación de gases”.

Durante el proceso de separación, el hidrógeno y el gas natural se empujan a través de los módulos tubulares. Las moléculas de hidrógeno más pequeñas se introducen a través de los poros de la membrana y llegan al exterior en forma de gas; mientras que las moléculas de metano, más grandes, se retienen.

El resultado, según los responsables del proyecto, es un hidrógeno con un grado de pureza del 80%. Posteriormente, en una segunda fase de separación, filtran el gas natural residual  con un resultado final de una pureza de más del 90%. Un gran paso adelante en el transporte y distribución de hidrógeno como fuente de energía.