Los datos se han convertido en la materia prima de cualquier plan estratégico. El sector ferroviario ha empezado a utilizarlos para mejorar sus operativas e incrementar la calidad de sus servicios. Detectar dónde se produce un fallo, cuál es el motivo y, lo más importante, anticiparse no solo garantiza el buen funcionamiento de sus infraestructuras, también reduce el coste de su mantenimiento. 

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“Hace un año y medio a algunos agentes del sector en España aún les costaba ver hasta qué punto era importante integrar la tecnología en el ámbito ferroviario, pero en los últimos meses se ha producido un cambio significativo”, afirma sin dudar Laia Garriga, vicepresidenta del clúster Railgrup y responsable de negocio ferroviario y logístico en el Centro Tecnológico de Cataluña, Eurecat, en conversación telefónica con D+I.

La razón, de nuevo, hay que buscarla en las condiciones surgidas por la pandemia. “Es posible que los que toman decisiones relacionadas con la digitalización hayan tenido que hacer reflexiones de forma muy rápida. Se trata de actuaciones que ya estaban sobre la mesa, pero que no acaban de llevarse a cabo, y en este tiempo han terminado de arrancar”, sostiene Garriga.

El principal operador de nuestro país, Adif, ya incluyó en su Plan Transforma 2020, que ha tenido una vigencia de tres años, la innovación y la transformación digital como principales palancas para alcanzar sus objetivos estratégicos en materia de infraestructuras: satisfacer las demandas de los clientes, al mismo tiempo que garantizan la calidad, seguridad y eficiencia de sus servicios. Los retos han abarcado áreas como la predicción y la detección de las roturas de carril, la implantación del mantenimiento predictivo inteligente o la inspección automática de las infraestructuras.

“Entre 2018 y 2020, hemos desarrollado proyectos con cámaras dotadas de visión artificial orientadas al reconocimiento de patrones en la infraestructura, como la existencia de obstáculos en vía; y otros muy focalizados en la adquisición de información a través de nuevos sistemas de sensorizado para múltiples aplicaciones”, explican a D+I por correo electrónico desde el área de Innovación Estratégica de Adif. Las mismas fuentes destacan la reciente finalización de un proyecto orientado al empleo de un satélite para la observación periódica de la infraestructura. Un sistema que permite identificar, por ejemplo, la propagación de vegetación en el entorno de la vía ferroviaria o el asentamiento de determinados puntos del terreno.

Gestión de activos en tiempo real

Para la digitalización del sector ferroviario, desde la Unión Europea dirigen sus acciones a cinco líneas de trabajo, las mismas que siguen en Eurecat: fabricación de trenes, comunicaciones, infraestructuras, operativa y logística. Esta última relacionada directamente con la descarbonización del sector y que, recogiendo las palabras de Garriga, “merece un capítulo aparte”. Es en el de las comunicaciones donde la vicepresidenta del clúster Railgrup hace hincapié: “El despliegue de una red 5G va a permitir preparar las infraestructuras y el entorno ferroviario para desarrollar mejores aplicaciones de mantenimiento predictivo. Gracias a ella podremos manejar grandes cantidades de datos con una mayor velocidad y, por lo tanto, tomar decisiones más rápido”. 

El despliegue de una red 5G va a permitir preparar las infraestructuras y el entorno ferroviario para desarrollar mejores aplicaciones de mantenimiento predictivo

La tecnología 5G combinada con otras como “big data, computación en la nube, inteligencia artificial e incluso ciberseguridad, aplicadas a las infraestructuras, van a facilitar el despliegue de proyectos de IoT y sensorización de toda la red para obtener la trazabilidad de los activos y saber en qué estado se encuentran en cada momento”, asevera Garriga. Esto significa que se podrá comparar cómo se está comportando la red y cómo debería hacerlo en condiciones óptimas y, a partir de ahí, gestionar los recursos de trabajo sabiendo dónde están los errores. “Mejor aún, vamos a poder anticiparnos a esos fallos y tener la red operativa el mayor tiempo posible y alargar la vida de los activos”.

Un ejemplo reciente de ello es el proyecto presentado hace unas semanas por Telefónica en colaboración con Ineco, Adif y Huawei. El servicio permite pilotar en remoto un dron, equipado con cámaras de alta resolución y un módem 5G, para recoger las imágenes de las vías férreas y transmitirlas en tiempo real a su paso por tres localidades de Orense y Pontevedra. Estas imágenes son procesadas con inteligencia artificial (IA) para automatizar la inspección de la vía. 
“La baja latencia y el alto ancho de banda que proporciona el 5G son fundamentales para obtener una respuesta inmediata en el control remoto del dron así como para el envío de flujos de vídeo de alta calidad”, explican desde Adif.

Asimismo, el caso de uso incluye una aplicación para gafas Oculus de realidad virtual que permite ver, de forma integrada y en un único dispositivo con una visión 360, las imágenes de la cámara de inspección y los datos de telemetría del dron, de modo que se enriquece la labor de inspección remota.

En Eurecat también están trabajando en un proyecto europeo, Assets4Rails, en el que emplean vehículos aéreos no tripulados para el mantenimiento de puentes y túneles de difícil acceso. “Una tecnología heredada de la que desarrollamos en su momento para la inspección de alcantarillado y cuya mayor dificultad está en que, al no tener acceso a señales de GPS, los drones se tienen que autorregular para mantenerse en vuelo y no chocar”, detalla Garriga. 

Tecnologías como big data, computación en la nube, inteligencia artificial e incluso ciberseguridad, aplicadas a las infraestructuras, van a facilitar el despliegue de proyectos de IoT y sensorización de toda la red

Las dificultades para acceder a los tramos de túnel de su infraestructura son el motivo por el que Adif puso en marcha en 2016 el proyecto Tunnel Security. “Por sus propias características, el mantenimiento del túnel es una de las operaciones más complejas en la fase de explotación de la línea, sobre todo en el caso de gran longitud. Normalmente, se realizan inspecciones manuales que implican el recorrido a pie de esta parte del trazado por parte del personal de mantenimiento”, explican desde el área de Innovación Estratégica del operador. El resultado es un prototipo de vehículo autónomo probado tanto en Alta Velocidad como en la red tradicional, incluido el tramo urbano entre las estaciones de Chamartín y Atocha, en Madrid, y que ahora mismo está en fase de transferencia tecnológica.

El uso de diferentes tecnologías tiene en el sector ferroviario un gran campo de aplicación. En Eurecat ya están experimentando con la sensorización de superficies para captar datos de los usuarios. A partir de ellos se podrá mejorar su experiencia diseñando, por ejemplo, espacios más confortables. También informarles sobre el recorrido más seguro para llegar a su destino teniendo en cuenta la densidad de pasajeros. Los sensores, colocados en los puntos adecuados, además aportarán información para anticipar posibles problemas de salud para, por ejemplo, actuar a tiempo ante un posible paro cardiaco y, al mismo tiempo, garantizar la continuidad del servicio. “La tecnología ya está disponible, ahora falta solucionar otro tipo de cuestiones relacionadas con el uso y tratamiento de esos datos”, concluye Garriga.