Según datos del Ministerio de Trabajo, en 2019 se produjeron más de un millón de accidentes laborales en España, de ellos 650.000 derivaron en una baja del trabajador. Las estadísticas señalan que las principales causas de estos accidentes —casi el 50%— son sobresfuerzos músculo esqueletico, esguinces o dislocaciones provocadas por el esfuerzo de los operarios al realizar desterminadas acciones como coger peso o hacer presión.

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Las empresas han buscado solución a este problema en la robótica. En la industria de automoción es muy habitual ver a un trabajador enfundar sus extremidades con un exotraje a las puertas del sector de ensamblaje donde trabaja. Las ‘armaduras robóticas’, los exoesqueletos, están diseñados para corregir malos hábitos posturales en trabajos repetitivos o que requieran un gran esfuerzo.

Ahora la mutua Umivale está trabajando en un estudio para aplicar esta tecnología entre los trabajadores del sector logístico en los supermercados. “Se trata de un puesto de trabajo muy común en muchas empresas que, por regla general, se caracteriza por la constante y repetitiva inclinación de espalda y flexión de piernas para levantar, trasladar y reubicar paquetes y productos para conformar pedidos a lo largo de la jornada laboral. Es una tarea que requiere un esfuerzo muscular y postural a nivel lumbar, de caderas y rodilla”, ha explicado José Luis Cebrián, responsable de Prevención en Umivale.

El objetivo principal del estudio es analizar el efecto que tiene un exoesqueleto lumbar para reducir lesiones en estos puestos de trabajo que requieren manipulación manual de cargas.

Ahora estos ‘uniformes robóticos’ llegan por primera vez a los supermercados. Kuups Design Internacional ha comenzado a probarlos gracias al programa puesto en marcha entre Umivale y el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV). Los exoesqueletos permiten a los trabajadores levantar y manipular paquetes con menos esfuerzo. En concreto, el sistema robótico refuerza los hombros y la espalda al trasladar el peso que carga el trabajador hacia las caderas.

Redistribución de cargas 

“Los accidentes por sobreesfuerzo debidos a la manipulación manual de cargas siempre han sido el caballo de batalla en nuestra empresa. Es por ello por lo que, a lo largo de estos años, hemos estado intentando minimizarlos y eliminarlos tanto en acciones formativas de higiene postural para prevenir las lesiones de espalda como en el rediseño de las cargas y en medidas organizativas”, ha apuntado Jaime Calabuig, director de Recursos Humanos de Kuups Design International.

El modelo de exoesqueleto lumbar con el que se está realizando el estudio se adapta a la talla del operario, pesa algo menos de tres kilos y no necesita batería: funciona con la energía que extrae de la propia actividad del trabajador.

Los ensayos se han realizado tanto con hombres como con mujeres para integrar la perspectiva de género en las pruebas y en las conclusiones que se obtengan. “Queremos conocer si el uso del exoesqueleto lea ha facilitado la realización de las tareas, si les ha resultado fácil de poner y quitar, si observan que se ha reducido su fatiga muscular”, ha incidido desde Umivale. 

Con el empleo de una serie de sensores en la cabeza, el tronco y las extremidades del operario se ha capturado el movimiento de los trabajadores durante el desarrollo de las tareas. Así, se ha conseguido monitorizar en todo momento cómo responden las piernas y los brazos al trabajo de carga con la ayuda del ‘nuevo uniforme’.

Además, según explican desde la mutua, se ha evaluado la carga muscular “mediante electromiografía de superficie (EMG) en varios músculos”. Así podrán conocer si el exoesqueleto permite reducir el esfuerzo muscular o si puede generar efectos adversos al aumentar su actividad por reducir la fatiga.