En septiembre de 1940 se descubrió una de las joyas del arte parietal en Europa: la cueva de Lascaux, en Francia. Tan valioso fue este hallazgo que no tardaría en ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. Eso sí, esta cueva y las pinturas de hace más de 20.000 años que alberga no sólo son bellas, también extraordinariamente delicada. 

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Por eso, desde 1963, esta cueva se encuentra cerrada al público por completo y las visitas de científicos e investigadores está limitado a apenas 200 horas al año. Medidas extremas para proteger y conservar este frágil tesoro que, sin embargo, suponen un freno no sólo a su explotación turística, sino también al propio trabajo de investigación y conocimiento de esta obra maestra del Paleolítico Superior.

Ahí es donde entra en juego la tecnología. En concreto, un gemelo digital que permitirá reproducir a escala 1/1 toda la cueva de Lascaux con un realismo sin precedentes, capaz de recrear las condiciones de inmersión en las galerías de la cueva original tal y como las experimentaron los conservadores del patrimonio y los científicos autorizados a entrar en ella.

"Disponemos de datos de escaneado en 3D muy precisos de la cueva que estamos acostumbrados a ver en nuestras pantallas, pero poder sumergirnos en este gemelo virtual cambia completamente esta perspectiva. El tiempo que pasamos en el interior de Lascaux, que todavía está en peligro, es muy limitado. Por primera vez puedo teletransportarme allí con todo mi equipo, donde podemos trabajar y probar las hipótesis de investigación en tiempo real, por ejemplo, incluso en las zonas más difíciles de alcanzar", reconoce Muriel Mauriac, conservadora de la cueva de Lascaux.

El proceso

Para el desarrollo del gemelo digital de la cueva de Lascaux se han utilizado nuevas herramientas investigadas y desarrolladas por Dassault Systèmes con Exaltemps, el laboratorio de investigación e innovación de la Cité de l'architecture & du patrimoine. 

Una de las vistas de la experiencia en realidad virtual de la cueva de Lascaux.

Al integrar los datos brutos de campañas anteriores de digitalización de la DRAC Nouvelle Aquitaine en estas nuevas herramientas, los tres socios pudieron colaborar virtualmente en 3D y diseñar varias rutas de visita inmersivas.

La experiencia

Al igual que el equipo de conservación que tiene acceso a la cueva original, los visitantes inmersos en el gemelo virtual podrán desplazarse por el pasaje terminal al final del divertículo axial -a cuatro patas si lo desean- o incluso caminar por la estrechísima cámara de los felinos, que nunca se ha presentado al público.

Así pues, y por primera vez en el mundo, grupos de hasta seis personas -equipados con mochilas y auriculares de realidad virtual y acompañados por un guía turístico- tendrán la oportunidad de explorar los 235 metros de galerías que componen esta prehistórica Capilla Sixtina para contemplarla de forma íntima. Los usuarios podrán moverse libremente por el espacio y, a través de sus avatares, interactuar entre ellos.