La semana pasada conocimos los principales datos de la última edición del informe de Atomico sobre el ecosistema europeo de empresas tecnológicas. Es un trabajo muy completo que desgrana las operaciones en el último año por geografías, por tamaño de empresa, por tipología de inversores, los nuevos unicornios, las fusiones y adquisiciones, las salidas a Bolsa… Pero hay un capítulo que pasó más desapercibido y sobre el que hoy nos gustaría centrar la atención. Es el referido a los fundadores de las startups y lleva por título: ‘Resilient but exhausted’ (resilientes pero exhaustos). 

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Atomico preguntó a los emprendedores europeos por los desafíos más grandes que hubieran experimentado personalmente durante los últimos 12 meses y la respuesta más repetida fue “mantener el bienestar mental”. Casi cuatro de cada diez encuestados (el 39%) seleccionó esta opción, y esto constata que la conocida ‘soledad del emprendedor’ se ha magnificado durante la pandemia.

No sorprende que esta preocupación está más extendida entre los fundadores de startups “primerizos” (44%) y algo menos acusada entre aquellos que han creado y acompañado en el crecimiento a más de una empresa (32%). 

La segunda opción más seleccionada por los fundadores de startups (el 38%) fue “motivar y alentar a los equipos”. Paradójicamente, la misma tecnología que hace posible la ubicuidad y facilita el teletrabajo es también la que dificulta el sentimiento de pertenencia a un proyecto u organización. 

En definitiva, los mayores obstáculos que han enfrentado -y aún enfrentan- los emprendedores durante la crisis sanitaria son de índole personal

En cuanto a los desafíos estrictamente de negocio, ‘asegurar el acceso al capital’ fue, con diferencia, el factor más citado por los emprendedores consultados. Por detrás aparecían ideas como ‘pivotar los productos’ (32%), ‘gestionar la caída de las ventas’ (30%) o ‘mantener la moral de la empresa’ (29%). “En muchos sentidos, 2020 ha sido un año para pivotar: las empresas han buscado modos rápidos de adaptar sus productos y modelos operativos a la nueva normalidad, dice el mencionado informe.

De forma muy generalizada, los emprendedores europeos manifestaron también una búsqueda de mayor apoyo por parte de los inversores, sobre todo, como vía para asegurar la entrada de financiación o la búsqueda de nuevos clientes, en un momento donde mantener los flujos de generación de caja se hacía particularmente difícil. 

“2020 se perfila como la prueba definitiva de nuestra resistencia como individuos y de la capacidad de recuperación del ecosistema en el que trabajamos”, valora Miika Huttunen, CEO de Slush, una de las principales conferencias de startups en Europa.

“Este es el mejor momento para convertirse en emprendedor, para abrazar con valentía la incertidumbre, para buscar patrones en lo que parece ser un caos, y para construir sin miedo tecnologías que hagan de la nueva normalidad una mejor normalidad", agrega, optimista, Huttunen.