Planificar una mudanza no es una tarea de buen gusto para casi nadie. Ordenar todos los enseres acumulados y desperdigados en cajones, armarios y muebles suele dar más de un quebradero de cabeza. Pero lejos de desesperarnos, hay que mirar la parte positiva: la ocasión es única para hacer limpieza y deshacernos de todo eso que ni sabíamos que permanecía guardado en algún rincón.

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En este brete se vio Milda Mitkute en plena etapa universitaria cuando acababa de cumplir 21 años. Había decidido cambiar de vivienda y comprobó que acumulaba demasiadas prendas que había usado en contadas ocasiones o sin estrenar. Quería deshacerse de parte de ellas, pero no tirarlas.

“Pensé que sería interesante que mis amigos pudieran ver todo lo que tenía a través de internet y viceversa. Todos podríamos encontrar algo interesante en los roperos del resto y tenerlo sin comprar ropa nueva”, explica Mitkute a D+I.

Le contó la idea a su amigo Justas Janauskas, que se manejaba con varias herramientas informáticas, y a las pocas semanas el armario de esta estudiante estaba disponible online. Era 2008. La propuesta fue un éxito y esa pequeña plataforma que comenzó como un hobby pronto se convirtió en Vinted.

Escalada espontánea

Durante los tres primeros años los dos creadores mantuvieron el proyecto por mera diversión y en ese tiempo nunca pensaron en buscar inversores. Solo querían continuar con una idea que parecía gustar a más personas de lo previsto y que, de forma espontánea y por casualidad, desde 2009 también empezó a funcionar en Alemania. 

“A principios de 2009, dos chicas alemanas que viajaban por el este de Europa pasaron unos días en casa de Justas. Durante su estancia, les habló de nuestra plataforma y a ambas les gustó mucho el concepto. Ya eran grandes fans de la ropa de segunda mano, por lo que inmediatamente captaron el espíritu del proyecto”, detalla Mitkute. Ese verano Vinted, bajo el nombre de Kleiderskreisel, comenzó a funcionar en Alemania.

“En los comienzos solo teníamos una página web muy básica. Cuando el número de usuarios empezó a crecer decidimos consultar a 300 de ellos para saber qué era lo que más les gustaba y qué echaban de menos”, recuerda Mitkute. Gracias a esas sesiones incluyeron reseñas, categorías y un motor de búsqueda. En 2012 presentaron la versión de la aplicación para el móvil.

Después todo vino rodado: entre 2013 y 2018 recibieron una inversión de 82 millones de euros y se expandieron a otros mercados, como Francia, Austria y Estados Unidos. En 2016 llegaron a España. “Esperábamos ver más diferencias entre los usuarios por países, pero las motivaciones para usar nuestra plataforma son similares en todos ellos: consumir de manera más circular y responsable manteniendo cierta variedad de ropa en sus armarios y reducir gastos en este tipo de productos o ganar un dinero extra”, afirma la cofundadora. 

El unicornio lituano

Hoy, Vinted cuenta con 37 millones de usuarios en 13 países y está respaldada por cinco empresas de capital riesgo: Lightspeed Venture Partners, Accel, Insight Venture Partners, Burda Principal Investments y Sprints Capital. Su sede está en Vilnia (Lituania) y dispone de oficinas en Berlín, Praga y Utrecht en las que trabajan más de 500 empleados. Según los últimos datos disponibles, en Según los últimos datos disponibles, cerró el ejercicio 2018 con una facturación de 36 millones de euros.

A finales de 2019, tras cerrar una ronda de financiación de 128 millones de euros, se convirtieron en la primera empresa ‘unicornio’ de Lituania (se califica así a las empresas de base tecnológica que llegan a alcanzar un valor de 1.000 millones de dólares). Ese mismo año adquirieron la española Chicfy que estaba en proceso de cierre, reduciendo a dos las plataformas de compraventa de productos de segunda mano en nuestro país.

“Con este paso, nuestra comunidad española se expandió y nos permitió impulsar nuestro crecimiento europeo, pero también aumentó nuestro compromiso de hacer de la moda de segunda mano la primera opción en todo el mundo”, afirma Thomas Plantenga, actual CEO de la compañía.

El pasado año fue un gran desafío. Al comienzo de la pandemia decidieron interrumpir sus operaciones hasta poder garantizar que las transacciones eran seguras. Plantenga asegura a D+I que, a pesar de las dificultades, han podido continuar con sus planes y han registrado un aumento del número de usuarios. “En estos meses hemos visto que los consumidores continúan vendiendo y comprando productos de segunda mano, y creemos que la tendencia hacia hábitos de consumo más responsables, que ya estaba ocurriendo, se ha acelerado”, concluye el CEO.