La llamada 'Ley Rider' enfrenta estos días al Ministerio de Trabajo, los sindicatos y las plataformas digitales de repartidores. En un intento por acelerar las negociaciones, Trabajo aceptó suavizar el texto de la norma, eliminando dos de sus puntos más polémicos: la obligatoriedad de que las empresas compartieran sus algoritmos o la creación de un registro de estas plataformas. Los sindicatos, descontentos con este movimiento, presentaron su contrapropuesta. De su lado, CEOE se encuentra inmersa en su propio pulso interno. 

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Dentro de la patronal están representadas Glovo y la asociación Adigital -defensoras del modelo de repartidores autónomos-, pero también Just Eat o Telepizza -partidarias de dar a los mensajeros un contrato de trabajo-. Trabajo esperaba cerrar las negociaciones antes de Navidad para poder iniciar nuevas conversaciones de otros aspectos laborales, como la subida del salario mínimo o la derogación de la reforma laboral, pero CEOE habría pedido interrumpirlas hasta enero. Hace semanas que Antonio Garamendi viene defendiendo que la nueva legislación debería ceñirse “a una regulación europea”.

En todo este tira y afloja, otra plataforma digital reclama su derecho a hacerse oír. Es Stuart, fundada en 2015 entre Barcelona y París por Clément Benoit y Benjamin Chemla, y hoy propiedad del grupo francés GeoPost. Su director general para España, David Guasch, explica a D+I sus reivindicaciones.

- Stuart nació siendo una ‘startup’ franco-española pero en España continúa siendo pequeña. ¿Por qué?

Stuart opera en España, Francia y Reino Unido, y recientemente hemos entrado en Polonia. En 2019 registramos un total de 9 millones de horas de trabajo, pero solo el 5% fueron en España. Yo lo atribuyo a que en nuestro país no hemos tenido un marco jurídico, y eso ahuyenta a los inversores. Somos los primeros interesados en que se regule nuestra actividad. Llevamos años demandando una legislación que nos dé seguridad jurídica. O lo que es lo mismo, llevamos años operando sin ninguna garantía jurídica. 

- Pero las sentencias jurídicas recientes, como la sentencia que dictó el Supremo sobre Glovo, parecen ir en vuestra contra. ¿Queréis regulación pese a todo?

Está habiendo mucha desinformación sobre este asunto. A nuestro entender, lo único que deja claro esa sentencia es que existe una realidad con muchos claroscuros. Por ejemplo, a pesar de que la sentencia habla en plural, todo el foco se está poniendo sobre los repartidores. ¿Qué ocurre con los traductores, con las empleadas del hogar o con los publicistas? La aspiración debería ser que todos los sectores tuvieran su seguridad jurídica. El hecho de que solo se hable de los riders me hace pensar que hay una agenda política detrás. Creo que estamos dejando pasar una oportunidad de valorar toda la economía de plataformas. El futuro del trabajo pasa irremediablemente por encontrar modelos más flexibles y no entrar a valorar esto es una oportunidad perdida. 

- Hay quien interpreta la palabra ‘flexibilidad’ como un eufemismo de precariedad...

Son debates diferentes, que a veces se mezclan o se confunden. Es cierto también que hablamos de modelos laborales que no encajaban en los esquemas organizativos del pasado y puede que por eso haya gente que no los entienda. Antes, nuestros padres o nuestros abuelos aspiraban a conseguir un puesto estable en una empresa; valoraban la seguridad. Ahora, cada vez más se valora la flexibilidad, y eso es algo que las empresas no han sabido resolver. Las plataformas ofrecemos una buena oportunidad para racionalizar horarios, para compaginar otro empleo, para generar ingresos extra… Se trata de poder adaptar el trabajo a tus circunstancias personales. Lo que nosotros buscamos es poder ofrecer seguridad -garantías jurídicas- a esas personas. 

Repartidores de Stuart.

- En un programa reciente de televisión la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, insinuó que algunas plataformas tecnológicas están presionando para frenar la regulación.

No me consta. Si a nosotros ni siquiera se nos está teniendo en cuenta en la mesa de diálogo, cómo vamos a presionar. Desde Stuart no hemos podido sentarnos con el Ministerio y sabemos que otras plataformas tampoco. No tenemos una voz propia en las negociaciones, no se nos escucha y por eso nos sentimos muy desprotegidos. Hay algunas excepciones: Foment del Treball sí ha recibido a todas las plataformas. Más que nunca, es importante que se escuchen todas las sensibilidades. Por eso tendemos nuestra mano a los sindicatos y al resto de actores, para participar y enriquecer ese debate.

- En la negociación de la 'Ley Rider' hay dos bandos: los que defienden que los repartidores tienen que estar en plantilla y los que defienden que sean autónomos. ¿Hay vías alternativas?

Nosotros apoyamos el modelo del autónomo porque, dentro de los modelos existentes, es el que mejor encaja con la flexibilidad. Pero queremos reforzarlo brindándolo de formación, seguros… Ésa es la vía que han seguido países como Francia e Italia. 

- El primer borrador de la ley proponía la obligatoriedad de que las plataformas compartierais vuestros algoritmos. ¿Qué opinión os merecía la medida?

Era tremendamente injusta. Para una plataforma tecnológica, su algoritmo es su ventaja competitiva. Compartirlo habría supuesto revelar nuestro mejor secreto comercial. ¿Por qué no se les pide también a los fabricantes de coches? De nuevo, creo que hay un doble rasero. 

Por otro lado, aunque esa información teóricamente fuera a custodiarse de forma privada, ¿y si existiera una filtración?, ¿quién compensaría nuestras pérdidas? Por supuesto, si existiera una investigación judicial y un magistrado nos requiriera información, obviamente colaboraríamos. 

- El ‘delivery’ ha dado un pequeño respiro a muchos pequeños negocios durante la pandemia del Covid-19. ¿Crees que la sociedad lo está sabiendo reconocer?

Nosotros hemos estado operando ininterrumpidamente desde la primera ola del coronavirus. Muchos restaurantes, pero también supermercados y otros negocios, han encontrado aquí un flotador y han conseguido evitar el cierre o reducir sus pérdidas. Son tiempos muy difíciles para mucha gente y plataformas como la nuestra pueden ayudar. Es lo que hemos intentado todos estos meses, y es lo que vamos a seguir haciendo.