M. Fernández J. Arnau

Las ciudades inteligentes buscan ante todo encontrar el equilibrio perfecto entre el bienestar del ciudadano y la preservación del entorno. Diseñar y construir espacios para el hombre sin dañar el ecosistema en el que se apoya. Eficiencia sostenible, en última instancia.

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Una ciudad inteligente es aquella que apuesta por sistemas eficientes aplicados a sus infraestructuras.

La innovación tecnológica es la clave para desarrollar proyectos que permitan optimizar la distribución de energía, gestionar los residuos de manera más limpia, reducir el consumo de los hogares, organizar mejor la circulación de los vehículos… Tecnologías que se agrupan en lo que se llama 'Urbantech, el urbanismo del futuro.

Con la necesidad de que las autonomías presenten proyectos tractores de base tecnológica para optar a los fondos europeos Next Generation, han aflorado una serie de iniciativas encaminadas precisamente a potenciar este sector.

Cataluña y Andalucía, dos de los ecosistemas emprendedores más potentes del país, han demostrado recientemente que sus líneas estratégicas de futuro van encaminadas, en parte, hacia ese urbanismo del futuro.

El 'hub' catalán

Unificar criterios para conseguir optimizar resultados en el diseño de las ciudades es lo que persigue el proyecto impulsado por Barcelona Tech City, el Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC) y el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña IAAC. Se trata de crear un hub de las llamadas 'Urbantech' que incluya todo lo relacionado con el urbanismo, las infraestructuras, la movilidad, la vivienda, la construcción, la salud urbana, el big data o la alimentación.

Para ello, empleará "aplicaciones como la robótica aplicada a la construcción, el diseño paramétrico, el desarrollo de nuevos materiales para la construcción, el diseño de una plataforma tecnológica urbana, el desarrollo de sistemas energéticos que ayuden a la autosuficiencia urbana, el desarrollo de producción de alimentos en las ciudades, la construcción avanzada de viviendas, el desarrollo de la bioeconomía circular centrada en la construcción, y todos aquellos procesos que ayuden a la digitalización de la construcción de edificios, diseño y desarrollo de las ciudades tendiendo a un modelo de cero emisiones", como explican en un comunicado conjunto las tres instituciones.

Es uno de los proyectos Next Generation con los que la Generalitat de Catalunya quiere optar a los fondos europeos. Cuenta con la colaboración entre otros, del Colegio de Ingenieros de Caminos, el Colegio de Ingenieros de Informática, El Colegio de Ingenieros Agrónomos, La Asociación de Promotores de Cataluña, el Instituto de Tecnología de la Construcción y la Mobile World  Capital.

A través del hub Urbantech quieren fomentarse programas de formación "con un centro internacional para la educación avanzada, educación para profesionales y educación para industriales vinculada a la transformación urbana". También impulsará la búsqueda de soluciones tecnológicas para la transformación ecológica de las ciudades "incluyendo un gran laboratorio de fabricación digital".

Contará además con una Co-Factory y hub de startups y emprendedores de Urbantech, y laboratorios de grandes empresas para crear "el polo de innovación urbana más importante del sur de Europa". Las nuevas instalaciones ocuparán una superficie de 25.000 metros cuadrados.

La apuesta andaluza de los 960 millones

Por su parte, la Consejería de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades ha agrupado en el proyecto ATIS (Andalucía Territorio Inteligente y Sostenible), las iniciativas público-privadas que contribuirán a conectar y transformar los espacios dedicados a la I+D+i para la consecución de ciudades inteligentes o 'eCities'.

ATIS, que aglutina actuaciones presupuestadas en 960 millones de euros, ha sido incluido entre los proyectos que Andalucía ha remitido al Gobierno central para ser susceptibles de ser financiados con fondos Next Generation de la Unión Europea.

La iniciativa aglutina las actuaciones destinadas a mejoras en el ámbito energético, de la edificación, la movilidad y la digitalización.

La Torre del Oro, uno de los emblemas turísticos de Sevilla. FOTO: Pixabay.

"Todas estas iniciativas se han seleccionado después de un intenso trabajo para la elección de inversiones de excelencia generadoras de externalidades positivas y tractoras que deben tener prioridad en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que España remita a Bruselas", ha indicado el consejero de Transformación Económica, Rogelio Velasco.

Estas iniciativas de impulso a las 'eCities' reforzarán, además, el papel de los parques científicos y tecnológicos andaluces, "ya que serán nuevos instrumentos de dinamización y fortalecimiento del ecosistema innovador andaluz".

En este sentido, entre los proyectos de futuro se encuentra la construcción del Smart Ágora, con los edificios Rosalind, Ada y Lise, un complejo diseñado desde la sostenibilidad energética con más de 18.000 metros cuadrados destinados a empresas dedicadas a I+D y actividades innovadoras alrededor de las tecnologías digitales (entre ellas las indispensables para el desarrollo de smart cities, como inteligencia artificial, big data, sistemas aeronáuticos, tecnologías ferroviarias, vehículo conectado...).

El edificio Rosalind ya está en construcción, mientras que se prevé que en un plazo de seis meses se inicien las obras de los otros dos.

El consejero de Transformación Económica ha resaltado, además, un proyecto coordinado por la Universidad de Granada y del que también forma parte Málaga TeckPark: el Digital Innovation Hub (DIH) andaluz, denominado 'AIR-Andalusia'.

Se trata de un consorcio andaluz para la innovación en Inteligencia Artificial y Robótica Aplicadas, que tiene como finalidad conectar a todas las entidades proveedoras de conocimiento y tecnología e involucrar a las empresas, instituciones y a todos los agentes del sistema de innovación y conocimiento de Málaga y Andalucía.