Iberia es una aerolínea especializada en mover personas. Eso no es una sorpresa para nadie. Pero lo menos evidente es que, más allá de sus rutas habituales, la compañía también se encarga de poner su flota a disposición de clientes que precisan organizar desplazamientos puntuales de cualquier tipo y por cualquier motivo.
Son los denominados vuelos especiales: operaciones excepcionales y a demanda con las que la compañía da cobertura a las necesidades de terceros en casi cualquier circunstancia.
Necesidades entre las que caben desplazamientos de equipos deportivos, viajes de incentivos por parte de empresas, vuelos de apoyo para la temporada de cruceros o —con un nivel de exclusividad aún más marcado— hasta los de personalidades como el Papa o la contemplación del eclipse de sol que vivimos el pasado mes de agosto.
Incluso tenemos otro feliz ejemplo muy fresco en la memoria: los vuelos de la selección española de fútbol recién coronada campeona del mundo de fútbol. Su viaje de vuelta con el trofeo, por ejemplo, fue seguido en webs especializadas por hasta 14.000 personas en directo: futboleros, curiosos o amantes de la aviación que contemplaron en vivo y en directo el desarrollo de uno de estos vuelos especiales.
Estas últimas semanas se han visibilizado, además, otros trayectos que también entran dentro de esta categoría. Es el caso de los que tienen la solidaridad como leitmotiv, como los aviones que han acudido con ayuda para paliar los estragos de los terremotos en Venezuela.
Patricio Moreno, mánager de Vuelos Especiales en Iberia
"Un traje a medida" del cliente
Son vuelos "que no se encuadran dentro de lo que es la red de regularidad para todos aquellos clientes que quieren un traje a medida para su desplazamiento", explica Patricio Moreno, mánager de Vuelos Especiales en Iberia.
"Por eso", añade, "somos los raros dentro de una compañía tremendamente importante enfocada a la operación regular". Y eso implica que, para hacer posible estas propuestas, los retos se multipliquen. Empezando por lo más básico: los aviones.
Ese es uno de los retos, disponer de las aeronaves para estas operaciones porque, "al no disponer de flota específica para estos vuelos especiales, debemos encontrarlos en la red regular". Esa es una de las claves: la operativa regular manda, por lo que una solicitud de este tipo saldrá adelante solo si es compatible con esta planificación.
Además, las peticiones para este tipo de vuelos son casi constantes. Pero distingamos: según Patricio, "básicamente tenemos tres segmentos", cada uno con enfoques muy diferentes.
Uno es el deportivo, en el que caben desplazamientos para Juegos Olímpicos y Paralímpicos, y "donde contamos con clientes como la Federación Española de Baloncesto, la Real Federación Española de Fútbol" o clubes concretos que cuentan con Iberia para que les lleve a sus destinos por España, Europa… o por el mundo.
Otro de los segmentos que más trabajan con esta área tan activa de Iberia es el de los cruceristas o turoperadores. Este tipo de clientes también permiten una relativa anticipación por su carácter estacional. Pero eso no impide que la operativa, preparación y puesta en marcha de un avión para ellos sea igualmente compleja.
Cómo mover a 2.000 personas en dos días
Y es que, cuando suena el teléfono o se recibe un correo electrónico —y se reciben muchos, porque Patricio cifra en "más de 1.500 las peticiones anuales" para este tipo de desplazamientos—, todo puede suceder.
Eso es especialmente cierto en la tercera categoría: la de los vuelos ad hoc. Es aquí donde prácticamente cabe de todo, como veremos. Aunque un gran porcentaje de estos "vuelos a la carta" son, esencialmente, viajes de incentivos con los que terceras empresas agasajan a sus empleados en desplazamientos comunes a todo tipo de destinos.
Placer para unos y máxima exigencia para Iberia, como ilustra Moreno al recordar uno de los más complejos que se han organizado para un cliente empresarial últimamente: "Movimos hasta 2.000 personas en dos días a Bangkok, algo complejo y estresante porque es una ruta que no operamos normalmente".
La planificación de cada vuelo
Lidiar con este tipo de desafíos es el pan nuestro de cada día para el área que dirige Patricio. Por eso es muy importante la coordinación con el resto de unidades de la compañía. Mover un avión implica gestionar horarios, permisos y, por supuesto, tener la aeronave y las tripulaciones a punto: "Somos como una compañía dentro de Iberia, porque nos apoyamos en toda su estructura".
Aunque la comparación con el sastre que ajusta el traje a medida para el cliente es cierta, el gran volumen de peticiones que recibe Iberia obliga a la compañía a filtrarlas. Principalmente porque, para atenderlas, Iberia hace uso de los recursos que ya tiene en operación normal, por lo que un primer criterio es la antelación con la que se solicitan, que nunca debe ser menor de tres meses.
De dar luz verde a todas ellas, explica Patricio, "el equipo de programas necesitaría duplicar el número de personas que actualmente tiene y, aun así, no podría dedicar tiempo al área regular". Otro dato que ilustra esta situación: "Solo volamos un 3 % de todas las peticiones que recibimos de este tipo de vuelos".
La seguridad es una línea roja
Luego están las líneas rojas. Una vez que el cliente recibe y acepta el presupuesto, se inicia un proceso en el que "básicamente hay dos líneas rojas ante las que no vamos a ceder", enumera Patricio.
"Una es la seguridad: nunca se va a realizar ninguna operación de vuelos especiales que no tenga confirmado por el área de safety que es una operación segura. Es una seña de identidad que se aplica también a rajatabla en los Vuelos Especiales de Iberia".
La segunda tiene que ver con la reputación. Es algo lógico dado que, "con las redes sociales de por medio, uno con su móvil puede trasladar esa información en segundos". Es fácil imaginar qué hubiera pasado de salir adelante propuestas de clientes que incluyan algún tipo de elemento que "confronte con la imagen que puede dar la compañía por algo que no somos".
Los vuelos más emotivos
El día a día de este servicio es intenso, y anécdotas como las que narra Patricio dejan claro que fletar estos aviones es mucho más que gestionar una hoja de cálculo. Y es que, precisamente, algunos de los motivos que justifican este tipo de vuelos son los que dejan las historias más emotivas.
El nudo de emoción en el discurso de Patricio sirve para hacerse una idea de las ocasiones en las que organizar la partida de un avión trasciende lo meramente práctico. En esos momentos se unen, explica Patricio, lo conmovedor del motivo y la respuesta de los trabajadores de la compañía para hacer posible lo imposible.
Semanas atrás vivimos un ejemplo muy claro con el terremoto que sufrió Venezuela —"un país hermano"—. Este suceso fue -es aún- una prueba de resiliencia para su población, pero igualmente una invitación al resto del mundo para mostrar su solidaridad.
En España, buena parte de la ayuda humanitaria se ha enviado allí a través de Iberia: "Fue muy emotivo, sobre todo por la respuesta de la gente de la compañía. El primer vuelo salió en menos de 48 horas desde el mismo momento en que recibimos la petición hasta que el avión estaba volando", comenta.
Lo efímero del plazo delata la urgencia de unos momentos en los que esta división tiene que cuadrar todas las piezas del puzle, desde lo burocrático hasta lo estrictamente técnico. Es algo frecuente en este tipo de situaciones sobrevenidas —como en la pandemia o con el conflicto de Irán— en las que la capacidad de respuesta de Iberia consigue cumplir los objetivos.
Un eclipse a vista de pájaro
Otros vuelos especiales, afortunadamente, tienen un carácter más lúdico, aunque la dificultad para ponerlos en marcha tampoco concede un respiro. Por irrepetible, quizá el que sobrevoló parte de la Península el 12 de agosto con motivo del eclipse total de sol es un buen candidato a llevarse todas las atenciones.
La Luna ocultó el Sol durante no más de un minuto y medio. Noventa segundos en torno a los que se articuló un vuelo cuya idea llegó a Iberia a través de un grupo de astrónomos. Qué mejor que ver este fenómeno tan complejo por encima del techo de nubes. Un momento único para el que se organizó una infraestructura inmensa para cuadrar toda la matemática asociada: "Los cálculos los han hecho los astrónomos, no nos vamos a colgar esa medalla", bromea Patricio.
Hay eclipses que se observan.
— Iberia (@Iberia) August 14, 2026
Nosotros fuimos a buscarlo a 10.000 metros ✈️
Convertimos el IB1473 en una plataforma científica para observar el fenómeno y, gracias a @Starlink, compartirlo en directo con todo el mundo.
Así vivimos un vuelo difícil de olvidar🌒 pic.twitter.com/k4LLAN8jCC
Es difícil concebir una situación más peculiar y que responda con mayor precisión a lo que el área representa. Aunque si hay que quedarse con una dentro de este extenso catálogo, Patricio no duda en señalar el "viaje anual de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes en Murcia, seguramente el vuelo más querido por parte del equipo de Vuelos Especiales de Iberia".
Objetivamente, este trayecto (Murcia-Lourdes) no será el más largo, pero sí uno de los que mejor confluyen todos los rasgos que definen el concepto de vuelo especial: trabajo e implicación de toda la compañía para contribuir a "la culminación de un año entero de trabajo de la Hospitalidad, en el que la logística que requieren los clientes es especialmente compleja en algunas ocasiones". "Para muchos de los clientes que viajan en ese vuelo, es el único viaje que realizan al año, y se viven sensaciones muy especiales".