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Aprender a mirarse de nuevo: el viaje íntimo de Elena y Alfredo para reconciliarse con su cuerpo

Cómo habitar un cuerpo, película-documental disponible en Amazon Prime Video, derriba los prejuicios sociales en torno a la discapacidad física a través del dolor, el perdón y la aceptación, lejos de los mitos del heroísmo y la lástima.

Un proyecto de EL ESPAÑOL y

Nuestro cuerpo es nuestra casa, nuestro refugio, el único lugar en el que habitamos toda la vida. Habitarlo de manera consciente significa reconciliarnos con él, aunque a veces no sea sencillo y requiera una constante negociación.

María Elena Montaño y Alfredo Guerrero son dos personas con discapacidad física que han tenido que aprender a reconocerse frente al espejo; a mirarse y, sobre todo, a verse. No se conocen, sus vidas no tienen relación y pertenecen a realidades distintas, pero les une un hilo invisible: ambos están aprendiendo a vivir de nuevo dentro de sí mismos.

Sus historias cobran vida en la película-documental Cómo habitar un cuerpo , dirigida por el periodista y cineasta Cristóbal Osete y producida por Documentales en Canarias y Zebra Producciones con el apoyo de la Fundación Integralia DKV. Disponible en Amazon Prime Video desde el 4 de junio, la cinta acompaña a los protagonistas en un proceso de transformación íntima y profunda que no responde a ningún hito social, sino al simple hecho de vivir el día a día con normalidad y libertad.

Más allá del mito del héroe

El documental aborda la cotidianidad de Elena y Alfredo en un punto de inflexión: el momento de enfrentar y rehabilitar su propio cuerpo tras haber cambiado. No buscan miradas de lástima, compasión ni aplausos condescendientes por su paso por la vida. Su objetivo es hacer las mismas cosas que cualquiera, sin que se les cuelgue la medalla de héroes simplemente por existir.

“Creo que cuando la historia de una persona es difícil de contar, se tiende a tirar del ejemplo porque resulta como más accesible”, explica el director, Cristóbal Osete. Precisamente el cineasta buscaba huir de esos mitos para retratar la realidad sin filtros: “Quería hablar a través de una historia humana basada en ciertos silencios, en el hecho de enfrentarse al personaje, a ellos mismos, a la realidad y a la mirada del otro".

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Durante la hora y trece minutos que dura la producción, Elena y Alfredo no se justifican ni se explican, tan solo viven, trabajan y realizan tareas tan cotidianas como ducharse, ir a nadar o a cantar. El documental también expone el invisible, pero pesado impacto de los prejuicios sociales. “En la película vemos las consecuencias de la mirada ajena: el tener que dar explicaciones continuamente en los espacios que ocupas, el tener miedo o vergüenza. Ese tipo de cosas al final tienen un efecto en las personas”, añade el director.

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Cristóbal Osete, periodista, cineasta y director de 'Cómo habitar un cuerpo'

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María Elena Montaño, protagonista de la película-documental 'Cómo habitar un cuerpo'

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Alfredo Guerrero, protagonista de la película-documental 'Cómo habitar un cuerpo'

Dos caminos hacia la aceptación

La historia de María Elena Montaño es un relato de sanación física y emocional. Durante su juventud en Venezuela, mientras estudiaba Odontología, una autoexigencia desmedida, el miedo al error y una ansiedad galopante derivaron en una depresión profunda. Sintiéndose incapaz de encajar o de sentirse merecedora de afecto, Elena intentó terminar con su vida arrojándose al metro en Caracas. Sobrevivió, pero le tuvieron que amputar ambas piernas.

Aquel fue el inicio de una reconstrucción monumental. Tras meses de desconexión emocional y gracias a mucha terapia psicológica, logró, al final, expresar todo ese dolor que tenía dentro sin juzgarse. Para ella, la participación en esta película es un homenaje a la niña y adolescente que fue. Aunque reconoce que el rodaje removió muchas emociones, lo hizo con un propósito claro: “Ayudar a visibilizar que el suicidio es una realidad que sucede y que muchas veces se calla”.

“He aprendido a quererme mejor, perdonándome, viéndome en el espejo y diciendo: ‘este es mi cuerpo tal cual como soy, soy válida’”, confiesa con valentía.

Por su parte, Alfredo Guerrero habita una realidad distinta: la de la discapacidad invisible. Nació con una luxación congénita de cadera, una condición que marcó su infancia y adolescencia. Se crió en el seno de una familia numerosa de Cádiz con una madre con una enfermedad degenerativa y donde varios hermanos también comparten discapacidad.

Pasó por más de siete intervenciones quirúrgicas en Barcelona, lo que llevó a su madre a trasladar a la familia a la Ciudad Condal. Con la mudanza, los miedos y las inseguridades de este joven gaditano aparecieron de nuevo, temía que sus nuevos compañeros no aceptaran que fuera diferente.

Para Alfredo, el deporte (como el baloncesto en silla de ruedas) o cantar en una chirigota con sus amigos ha sido una vía de integración y superación. A pesar de los avances, Alfredo confiesa que aún se pone límites por miedo al dolor, especialmente al querer probar el surf; una barrera mental que su hermano intenta derribar con un consejo directo: "No te limites tú solo".

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Laura González-Molero, presidenta de DKV

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Cristina González, directora general de la Fundación Integralia DKV

El empleo como motor de inclusión

A lo largo de la película, observamos cómo el entorno laboral es uno de los pilares fundamentales para afrontar el día a día. Sin embargo, los prejuicios sociales siguen siendo una barrera para la contratación de personas con discapacidad. Para combatir esto, la Fundación Integralia DKV trabaja para transformar la diferencia en oportunidad.

La organización cuenta con más de 660 empleados, de los cuales el 98% tiene algún tipo de discapacidad. Laura González-Molero, presidenta de DKV, señala con satisfacción: "Hemos mejorado la empleabilidad de más de 10.000 personas durante 25 años". Además de la inserción directa, la entidad prepara a empresas y organizaciones para generar entornos laborales adecuados.

Cristina González, directora general de la Fundación Integralia DKV, confía en que la película servirá para sensibilizar y construir una sociedad más inclusiva. Pese a los avances, la directora advierte que "todavía existen miedos por desconocimiento sobre los retos que plantea contratar a una persona con discapacidad".

En 73 minutos, Cristóbal Osete logra desmontar décadas de estereotipos paternalistas en torno a la discapacidad. Cómo habitar un cuerpo no busca la lágrima fácil ni el aplauso cómodo ; busca la incómoda autorreflexión de una sociedad que aún mira con prejuicio. Disponible en Amazon Prime Video, este documental es una cita obligatoria para entender que la inclusión real no es un favor que se concede, sino un espacio de justicia y normalidad que urge garantizar.