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De residuos a recursos: PreZero impulsa la industrialización sostenible de Barcelona

La compañía pone en marcha dos instalaciones en la Zona Franca que transforman residuos industriales en combustible alternativo y gas renovable

Un proyecto de EL ESPAÑOL,

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Silvia Palenque, Consellera de Transición Ecológica visita la instalación

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Pablo Caballero, director de Negocio Industrial de PreZero

En España se generan al año 110,1 millones de toneladas de residuos –según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE)–, una cifra que revela el enorme desafío ambiental y social derivado de la actividad humana. Para hacer frente a este reto, resultan indispensables infraestructuras capaces de transformar estos residuos en nuevas materias primas y energía.

Barcelona está dando grandes pasos en economía circular de la mano de empresas como PreZero. La compañía, especialista en servicios medioambientales, tiene en marcha dos instalaciones pioneras que convierten lo que antes era basura en recursos energéticos y materiales reutilizables. Este año, han inaugurado en la Zona Franca la primera de ellas: la mayor planta de producción de Combustible Sólido Recuperado (CSR) que se produce a partir de residuos no reciclables.

Además, en esta misma área están construyendo otra planta llamada Bioenergy Factory, que transformará los residuos orgánicos en biometano, un gas renovable similar al gas natural. Ambas plantas convierten a la ciudad en referente en innovación ambiental y economía circular.

Según detalla Pablo Caballero, el director de Negocio Industrial de PreZero, la compañía trabaja para dar una segunda vida a los residuos. Su misión es clara: evitar “en la medida de lo posible” que estos residuos terminen en un vertedero, porque para ellos son una auténtica materia prima. Esta filosofía está presente en cada rincón de la planta. De hecho, basta con recorrer sus instalaciones para encontrar su lema grabado: “Donde otros ven residuos, nosotros vemos recursos”.

Cómo se produce el CSR

Para obtener este combustible alternativo, los residuos industriales tienen que someterse a una fase de clasificación y trituración que se desarrolla en tres etapas.

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Juan Gázquez, director Industrial en la Zona Norte de PreZero

Juan Gázquez, director Industrial en la Zona Norte de PreZero, explica este proceso de forma sencilla. Cuenta que primero se reciben los materiales y se hace “una pequeña clasificación” según su tipo. Después, se realiza la selección del material donde unas máquinas especiales “soplan” y separan los residuos valorizables, como el PET (plásticos), el aluminio o el brik.

A continuación, comienza la fase de trituración que también se divide en dos pasos. Cuentan con tres trituradoras primarias que reducen el material, posteriormente se seca mediante un sistema de captación de aire y se tritura nuevamente hasta alcanzar un tamaño de 20 milímetros.

La gran innovación de la planta: el Gemelo Digital

Si hay un elemento que ha acelerado los tiempos y la eficiencia de la producción es el Gemelo Digital, una innovación clave dentro de la planta.

El director Industrial de Zona Norte de PreZero explica que es un sistema que replica en tiempo real el funcionamiento de la instalación. Esta herramienta digital mejora la eficiencia operativa y energética, permite simular escenarios de producción y optimiza la mezcla de residuos para obtener el mejor rendimiento del CSR.

Además, es una herramienta clave para adelantarse a los problemas que se vayan a tener en la planta. “Nos analiza y adelanta los movimientos preventivos para que no se conviertan en correctivos”, añade.

Asimismo, puede simular qué materiales o mezclas pasarán por la factoría, qué rendimiento tendrán y permite configurar la planta para que funcione de la mejor manera posible.

Impacto ambiental y eficiencia

Con esta planta, PreZero incrementa un 50% la capacidad de valorización respecto a la antigua instalación, gracias a una logística más eficiente. De las 190.000 toneladas de residuos que entrarán cada año, se obtendrán entre 75.000 y 80.000 toneladas de CSR, que se utilizarán en industrias como la cementera.

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Benjamín Cabrera, director de Operaciones de Cemex

Cemex es una de esas compañías que emplea este combustible. Según detalla su director de operaciones, Benjamín Cabrera, su uso forma parte de su estrategia de descarbonización.

Cabrera comenta que los residuos se valorizan de “cierta forma, calidad y características” que a ellos les permite maximizar su aprovechamiento como combustible y “reducir el uso de combustibles fósiles”.

Bioenergy Factory: energía renovable a partir de residuos orgánicos

En segundo lugar, PreZero avanza en su apuesta por la economía circular con la construcción de Bioenergy Factory, una planta diseñada para transformar 32.500 toneladas de residuos orgánicos al año en biometano.

Este centro tratará la materia orgánica de Barcelona y su entorno, una necesidad urgente, ya que, según detalla el director Industrial de Zona Norte de PreZero, existe “un déficit de tratamiento de materia orgánica en Barcelona”.

Gracias a este proceso, la planta generará una producción energética equivalente al consumo anual de unas 9.000 personas, contribuyendo así a reforzar la autonomía energética de la región.

¿Para qué sirve este gas? Gázquez explica que tienen proyectos “muy bonitos” de economía circular con empresas de proximidad de la Zona Franca. “Aprovecharemos la materia orgánica de clientes de la zona para hacer biogás y biometano que inyectaremos en la red gasista de Barcelona, de manera que esos mismos clientes que consumen gas van a utilizar el generado por su propia materia orgánica, un ejemplo real de economía circular”.

Una de las novedades de esta planta es que sólo se va a tratar residuo orgánico industrial (la mayoría de las plantas de biometano emplean purines). Como resultado del proceso, se generará un subproducto llamado digestato, muy rico en nitrógeno y con alto contenido en agua. Este material será especialmente útil en épocas de sequía, ya que servirá como abono líquido para los campos, aportando nutrientes y ayudando a los agricultores.

Inversión, empleo e impacto en la ciudad

PreZero está invirtiendo más de 42 millones de euros en sus dos nuevas plantas, una apuesta que no solo impulsa la creación de decenas de empleos directos, sino que también representa una clara apuesta por la economía circular.

Como destaca Pablo Caballero, directivo de PreZero, este tipo de infraestructuras serán esenciales para cumplir los objetivos fijados por la Unión Europea para 2035: alcanzar una tasa de reciclaje del 65% —frente al 45% actual en España— y reducir hasta el 10% la cantidad de residuos municipales que terminan en vertedero, una cifra que hoy ronda el 50%.

Para la Consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat de Catalunya, Silvia Paneque, este proyecto también es “un primer paso de cara a un plan de industrialización sostenible más amplio en la Zona Franca”.