Ada Colau durante el acto central de campaña de Catalunya en Comú Podem

Ada Colau durante el acto central de campaña de Catalunya en Comú Podem Cristian Campos El Español Barcelona

Política ELECCIONES CATALUÑA

Iglesias arremete contra la Corona y Colau invoca el "no pasarán" en el mitin más guerracivilista

Xavier Domènech reivindica su condición de "llave" frente a apenas mil personas durante el acto central de campaña de Catalunya en Comú Podem en su feudo del barrio barcelonés de Nou Barris

Entre ataques a Ciudadanos, al PP, a "las energéticas", a la Corona en general y a Felipe VI en concreto, a Borrell, a Arrimadas, a Rivera, a Albiol, a Puigdemont, a Marta Rovira, a la Constitución, a Adolfo Suárez, a la derecha, a los ricos, al 155, al Sha de Persia, a Franco, a Primo de Rivera y a Cánovas del Castillo han transcurrido las casi dos horas del acto central de campaña de Catalunya en Comú Podem en su feudo del barrio obrero barcelonés de Nou Barris. También entre alusiones a la Guerra Civil, al Frente Popular e incluso al Che Guevara. Alusiones que apenas unas pocas docenas de los aproximadamente mil asistentes al acto han parecido captar en un primer momento.

Con un "es difícil hacer campaña cuando esta se presenta como si fuera un partido entre el Barça y el Madrid" ha arrancado su discurso Pablo Iglesias. "En esta campaña se ha hablado mucho de patria" ha continuado. "Pero hay otros que demuestran con actos lo que es ser patriota. Poniéndole una multa a Endesa, por ejemplo. Porque cuando Endesa le corta la calefacción a un ciudadano no le pregunta si es de Junts per Catalunya o de Ciudadanos. Se la corta".

Los políticos comprados por Endesa

Pero lo mejor estaba por llegar. "A José María Aznar se lo compró Endesa por 200.000 euros al año. A Miquel Roca, padre de la Constitución, se lo compró por 308.000 euros" ha informado a su parroquia un Iglesias para el que Catalunya en Comú Podem ha reservado el último turno de palabra: el de estrella principal de la velada.

"Endesa no es la única empresa energética que compra políticos. Abengoa lo hizo también con Borrell. Y me parece muy bien que Borrell se manifieste con la Falange y con Ciudadanos, pero que no hable luego de España y de Cataluña" ha añadido Iglesias, al que no parece haberle sentado bien el protagonismo del socialista en la campaña electoral y su papel como puente entre "la derecha" representada por el bloque constitucionalista y esos votantes socialistas a los que el líder de Podemos ha apelado con su discurso

Los del 155 no son constitucionalistas, son monárquicos. Y lo que hizo el Rey el 3 de octubre es muy grave" ha dicho un Pablo Iglesias muy crítico con la Corona pero no tanto con el independentismo

"Defender la soberanía y la patria es defender la estiba" ha continuado Iglesias. "Los del 155 no son constitucionalistas, son monárquicos. Y lo que hizo el Rey de España el 3 de octubre es muy grave. Intervino para saltarse la neutralidad institucional. Su padre también intervenía en política. Juan Carlos I le pedía dinero al Sha de Persia para Adolfo Suárez. Pero lo hacía en secreto, no por televisión". No ha parecido que el público reunido en la Plaza Mayor de Nou Barris, que portaba banderas republicanas y moradas pero apenas un par de catalanas y ninguna española, haya pillado la ironía de que sea Pablo Iglesias, precisamente él, el que se queje de la supuesta financiación de líderes políticos españoles por parte del Gobierno iraní.

Los bailes de Iceta no le gustan a Iglesias

"¿Os imagináis un Gobierno de los monárquicos, con Iceta bailando entre Arrimadas y Albiol? El problema no es bailar. El problema es bailar al son de los monárquicos" ha dicho luego Iglesias en referencia al líder del PSC. "Vamos a comprometernos con el cambio político en España. Porque el PP está amenazando con aplicar el 155 en el País Vasco, Navarra y hasta en Castilla la Mancha" ha añadido.
Iglesias ha cerrado el acto pidiendo el voto de los indecisos. "Dicen que hay un millón de catalanes que se lo están pensando. Supongo que se lo piensan porque están cansados del monotema. Dicen que entre ellos hay muchos jóvenes. Que no se olviden de qué fuerzas políticas tienen políticos en Endesa o Abengoa. O de quién apoyó el 155. O de quién defiende el contrato único. O de los que dicen que los sindicatos son cosa del pasado. Y que no voten por venganza. Hay un camino de esperanza que se llama Catalunya en Comú Podem" ha rematado. Mientras Iglesias se bajaba del estrado, por los altavoces sonaba la canción Common People de Pulp.

No son constitucionalistas, son aznaristas

Pocos minutos antes había sido el turno de Xavier Domènech, cabeza de lista de Catalunya en Comú Podem para el 21-D. Los ejes de su discurso han sido tres. La petición de un Gobierno "progresista" formado por ERC, el PSC y Catalunya en Comú Podem. La condición de "llave" capaz de abrir la puerta del futuro que los bloques de la DUI y del 155 mantienen cerrada a cal y canto. Y la constante alusión a un Jose María Aznar que, siempre según Domènech, estaría presentándose a las elecciones catalanes camuflado bajo la piel de Ciudadanos, el PP y también el PSC.

"Vamos a cambiar aquí para poder cambiar España. Porque España también se merece cambiar" ha arrancado su discurso Domènech. Y ha hablado de "una remontada histórica" que no parece insinuar ningunas de las últimas encuestas. "Nosotros no somos del mundo de los que han llevado Cataluña al desastre. No somos del Gobierno de Rajoy, el más corrupto de la historia de este país" ha añadido.

"En el debate entre Inés Arrimadas y Marta Rovira sólo se podía estar a favor del moderador, Jordi Évole" ha dicho un Xavier Domènech que mencionó al menos tres veces a José María Aznar

"Esta campaña arrancó con un debate entre Arrimadas y Rovira en el que sólo se podía estar a favor de Jordi Évole" ha dicho Domènech. "Malditas las patrias, catalanas o españolas, que olvidan a sus hijos. Cuando se habla de votos desaparece la gente. A lo largo del siglo XX, cada generación ha vivido mejor que la de sus padres. Después de estos años de crisis, de políticas inefectivas, un 40% de catalanes vive peor que sus padres. Malditas las patrias que olvidan a sus hijos" ha repetido.

"Ayer Inés Arrimadas hablaba de políticas sociales. Unos nos copian los carteles, otros las políticas. Siempre originales, siempre" ha dejado caer un irónico Domènech. "Ni caso. Nosotros somos los que echaremos al PP. Hemos llegado a estas elecciones con un Rajoy que nos quería coger a contrapié y en circunstancias excepcionales. Nos quieren enfrentar los unos y los otros. Pero ahora se ve que no es cierto que haya dos alternativas. Al bloque monárquico yo no le llamo constitucionalista. Le llamo el bloque de Jose María Aznar" ha dicho Domènech.

"Lo que pase el 21-D lo decidirá la gente. Nosotros nos comprometemos a tres cosas. Parecen sencillas pero no se han visto nunca en este país. No mentiremos nunca. No jugaremos a la ruleta rusa con nuestro país. Construiremos una nueva mayoría para todas y todos los ciudadanos. Seremos fieles a todo nuestro pueblo. ¡Hasta la victoria siempre!" ha acabado su discurso un Domènech súbitamente convertido en el Che Guevara de Nou Barris

El Frente Popular de Ada Colau

En comparación con Domènech e Iglesias, el resto de oradores han parecido diluirse en la instrascendencia. Incluida una Ada Colau que ha querido mantener un perfil bajo durante toda la campaña, que ha sido la encargada de abrir el acto y que ha gastado más de la mitad de su turno de palabra recordando sus logros al frente del Ayuntamiento de Barcelona. Lo interesante ha llegado cuando Colau ha retrocedido hasta el Frente Popular y la Guerra Civil Española para chillarle a Arrimadas y los constitucionalistas un "¡No pasarán!" muy aplaudido por los asistentes

Todo lo contrario de la frialdad con la que ha sido recibida una Elisenda Alamany que ha dicho haber votado y defendido "con su cuerpo" las urnas y los colegios electorales el pasado 1-O. Es de suponer que el objetivo de Alamany era captar al público independentista indeciso, pero la declaración de amor por las urnas secesionistas no ha parecido caer muy bien entre el público presente en la plaza. Aplausos tímidos y poco más para una oradora que pareció confundir su público con el de ERC o la CUP

Alberto Garzón, por su parte, ha retrocedido hasta 1936 y ha mencionado a Franco, a Primo de Rivera (un dictador, por cierto, abiertamente apoyado por el catalanismo político de la época) y a Cánovas del Castillo. Poco después ha reclamado el derecho de los obreros "y las obreras" a acudir a la universidad, ha aludido a una supuesta diferencia de once años entre la esperanza de vida de los ciudadanos del barrio de Nou Barris y el de Pedralbes y ha afirmado que España ha perseguido históricamente a vascos y catalanes. El público, desconcertado, comprobaba la fecha en sus iPhones. Efectivamente, seguía siendo 16 de diciembre de 2017. Suspiros de alivio.