La primera noche sin estado de alarma ni toque de queda se ha convertido en una multitudinaria celebración en decenas de ciudades del país. Miles de jóvenes llenaron tras la medianoche las calles y plazas más céntricas, bebiendo y bailando para resarcirse del cansacio de meses de prohibiciones y, en muchos casos, olvidando que el fin de la alarma no trae consigo el fin de la pandemia.   

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En la capital, en Chueca, Malasaña o la Puerta del Sol se respiraba un ambiente que recordaba de forma anticipada las fiestas de San Isidro, patrón de los madrileños, que se celebra el próximo día 15. El toque de queda regía este sábado hasta las 23.00 horas, pero cientos de jóvenes lo pasaron por alto y siguieron de fiesta a la espera del fin del estado de alarma, que venció a las 00.00.

En la calle de Velarde, en el popular barrio de Malasaña, volaron latas y botellas contra dos vehículos patrulla de la Policía Local que se disponían a dispersar una aglomeración de jóvenes que huyeron hacia la cercana Plaza Dos de Mayo, por entonces atestada de gente consumiendo alcohol en grupos de más de seis personas.

"Esto es libertad, pero no Ayuso", gritaba una vecina de Tetuán que no quiere salir a cámara pero que se declara feliz de que el estado de alarma haya acabado.

Los agentes confesaban a Efe no comprender un comportamiento "incívico" después de todo lo que se ha vivido en Madrid. Abraham y José, dos jóvenes, daban la respuesta: ambos creen que lo que se vivió durante la noche puede ser solo el principio de lo que vendrá: "Si esto ha sido el primer día, esto va a ir a mucho más".


En otra parte de Madrid, en la Puerta del Sol, la Policía Local procedió al desalojo sobre las 23.30 horas ante la concentración de gente, que se distribuyó en calles aledañas esperando a que el icónico reloj marcara las 00.00 y decayese el estado de alarma.

Acordonada por los agentes, los jóvenes no cesaron de gritar la palabra "libertad", "alcohol" y el estribillo de la canción Seven Nation Army, que cantan los seguidores del Real Madrid en las victorias. Segundos antes de las 00.00, todo coreaban una cuenta atrás que terminó con una carrera hacia el centro de Sol.

Sofía y Manuel se declaraban satisfechos y calificaban de "raro" que hubiera tanta gente en la calle, incluida durante "la hora fantasma" de las 23.00 a las 00.00 horas y confiaban en el "civismo y conciencia".

Barcelona

Pero la imagen no se dio solo en Madrid. Petardos, gritos de "libertad" y una exhibición de insensatez apagaron el silencio al que ya se había acostumbrado Barcelona, que convivía con un toque de queda a partir de las 22.00 desde finales de octubre con el objetivo de frenar al virus.

Desde algunos balcones se oía una cuenta atrás, como si fuera fin de año, alguno que otro lanzó unos cuantos petardos y muchos, sobre todo estudiantes, bajaron a las calles a hacerse selfies y gritar "we're free, bitches!".

A partir de la medianoche por las calles de la ciudad empezaron a circular y concentrarse barceloneses y turistas dispuestos a reencontrarse con la noche pese al amplio dispositivo policial. "Hacía tiempo que no caminaba por aquí, huevón", "voy a llorar, ¡no me lo puedo creer!" o "¡se acabó el covid!" eran algunas de las frases escuchadas. 

Medio millar de personas, muchas de ellas sin mascarilla, se reunieron en el paseo Lluis Companys de Barcelona, bajo el Arco de Triunfo, la plaza de los Ángeles, el paseo del Born o diversas playas de la ciudad tras finalizar a las 00.00 horas el estado de alarma.

Con la restauración cerrada desde las 17.00 horas y el toque de queda a partir de las 22.00 horas, en Barcelona se escucharon esta noche más fiestas en pisos particulares de lo habitual en las últimas fechas. 


Barcelona

En País Vasco otras miles de personas festejaron el fin del estado de alarma mientras que la policía intervino para evitar algunos botellones y aglomeraciones de personas, si bien no se han registrado incidentes destacados. Como si de una Nochevieja se tratara, al dar las 00.00 y ya sin toque de queda ni restricciones de movilidad, miles de vascos salieron a la calle con bolsas con bebidas y música, cohetes y petardos.

Altercados

Algunas de las concentraciones acabaron el altercados. En Palma, 16 personas fueron detenidas y cuatro agentes de policía resultaron heridos tras una hora de disturbios en una concentración en la Plaza de España de unas 300 personas contrarias a las restricciones preventivas de la Covid-19.

En torno a las 23.00, cuando comenzaba el toque de queda, que sigue vigente en Baleares con el aval del Tribunal Superior de Justicia, numerosos jóvenes se concentraron en la céntrica plaza de la capital balear coreando consignas contra el Govern, las medidas restrictivas, las mascarillas y el cierre de la hostelería. La Policía les conminó a que se disolvieran en varias ocasiones, pero los concentrados ignoraron las órdenes y arrojaron objetos a los agentes. Cuatro policías sufrieron heridas leves.

Ante esta situación, se llevó a cabo una carga policial contra los manifestantes, que se dispersaron por las calles aledañas a la Plaza de España destrozando mobiliario urbano como papeleras y bancos.

En Barcelona, la Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra han desalojado a lo largo de la noche a unas 6.500 personas en 31 puntos de la ciudad por formar aglomeraciones y no cumplir con las medidas para evitar contagios por la Covid-19.

Así lo ha explicado este domingo el teniente de alcalde de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle, en declaraciones a Rac-1 y a Catalunya Ràdio. Batlle ha asegurado que el dispositivo policial habilitado desde la medianoche buscaba minimizar el riesgo de contagios, garantizar la convivencia y la seguridad ciudadanas y velar por la seguridad viaria. El teniente de alcalde ha dicho que no disponía de datos de sanciones impuestas esta noche, pero que el objetivo era esta noche hacer pedagogía más que multar.