El uso del Metro se disparó durante los amaneceres del pasado puente. Pese al recogimiento suplicado por las autoridades políticas y sanitarias, la Comunidad de Madrid albergó una gran cantidad de cenas en domicilios privados donde los inquilinos abrieron sus puertas a los no convivientes. ¿Y cómo es posible medir ese repunte? La respuesta está en el transporte público.

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Tal y como indica un informe redactado por el Ejecutivo autonómico, la demanda en el Metro entre las 6h y las 8h del domingo y el lunes alcanzó subidas de hasta el 52% en comparación con el pasado 25 de octubre -festivo inmediatamente anterior-.

En Madrid se produce una circunstancia algo paradójica: existe un toque de queda nocturno para evitar los contactos, pero el gobierno de Isabel Díaz Ayuso permite las reuniones entre no convivientes siempre que sus participantes alarguen la noche hasta el final. De ahí ese inusitado crecimiento de los viajeros en el Metro a partir de las 6h, justo cuando los invitados pueden abandonar las cenas.

La propia Ayuso, en un principio, prohibió este tipo de reuniones en esa franja horaria, pero una vez declarado el estado de alarma las volvió a permitir. Ignacio Aguado, su vicepresidente, ya le ha trasladado tanto en público como en privado la necesidad de "impedir ese tipo de encuentros".

En la consejería de Transportes contemplan estos datos con "preocupación" y estudiarán a lo largo de los próximos fines de semana si la avalancha de viajeros entre las 6h y las 8h se consolida como "práctica habitual". Por lo menos, así ocurrió en el puente.

La nueva dificultad -sintetizan las autoridades autonómicas- estriba en la cercanía del día de La Almudena. Este viernes, Madrid ciudad afronta su segundo puente consecutivo.

Los de Arrimadas, según las fuentes consultadas por este periódico, han intentado convencer a Ayuso con los mencionados datos del transporte público y con la advertencia de los expertos: los lugares cerrados donde la gente permanece sin mascarilla durante horas son propicios para el contagio. Pero, de momento, la presidenta no da su brazo a torcer.

"No tiene sentido que esas cenas sigan permitiéndose. El toque de queda se instauró para impedir esos contactos. Si lo único que decimos es que la gente no salga a la calle hasta las seis de la mañana, estamos estirando las reuniones al máximo", relatan desde el grupo parlamentario de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid.

La demanda en la red de transporte público creció durante el puente de Todos los Santos un 12,6% de media en relación a la semana anterior, pero esa subida esconde el ya comentado repunte en el primer tramo de la mañana. No obstante, cabe apuntar que la cifra global es un 46,2% menor a la registrada hace un año en esa fecha, cuando no había ni rastro del coronavirus.

El propio Ángel Garrido, actual consejero de Transportes y expresidente de la Comunidad, se postuló así al poco de conocer el balance del pasado puente: "Quiero hacer un llamamiento a la responsabilidad para que evitemos las fiestas. En definitiva, que seamos todos conscientes de la responsabilidad que tenemos".

Cierre perimetral

Esta no es, ni de lejos, la única discrepancia entre Ayuso y Aguado, que vienen protagonizando una férrea disputa de poder prácticamente desde que fue investido el gobierno autonómico.

En los últimos días, el vicepresidente también ha abogado por cerrar Madrid perimetralmente. Un ruego que tampoco ha atendido la presidenta. Ayuso considera suficiente hacerlo durante los puentes.

"Necesitamos transmitir certidumbre a los madrileños. No se les puede decir una cosa distinta cada día. La confusión sobre las medidas es muy grande. Si queremos alcanzar la Navidad en una buena situación, debemos cerrar perimetralmente Madrid", arguyen distintos miembros de la formación naranja.

¿Y en qué están de acuerdo Ayuso y Aguado? En relegar el confinamiento domiciliario "todo lo que se pueda". "Es la última opción", coinciden. También van de la mano en el cierre por áreas sanitarias, que se ha demostrado "eficaz" para reducir "los casos de contagio".