Manu Marín fue una de las cabezas que pensó la última gran transformación digital de Telefónica.

Manu Marín fue una de las cabezas que pensó la última gran transformación digital de Telefónica.

Ocio CRISIS DEL CORONAVIRUS

Drones, robots y cámaras termográficas: así es el Madrid 'futurista' del desconfinamiento

Manu Marín, ingeniero de Telecomunicaciones y uno de los mayores transformadores digitales del país, acaba de fichar por el Ayuntamiento.

2 mayo, 2020 03:11

El Gobierno central confeccionará el desconfinamiento "asimétrico y gradual" de todas las provincias españolas. No obstante, Madrid -epicentro del contagio- ha estrenado un comité de expertos con el objetivo de trazar una “propuesta que Pedro Sánchez no pueda rechazar”. En ese grupo de elegidos que aportarán su conocimiento sin percibir remuneración alguna brilla Manu Marín, uno de los transformadores digitales más contrastados del país.

Sus logros, todos ellos relacionados con la tecnología, la innovación y la aceleración del crecimiento de startups, son difícilmente descifrables para quienes no forman parte del gremio. El rol suele denominarse venture studio y tiene que ver con la gestión de crisis. Precisamente, el caldo de cultivo que ahora inunda Madrid. Baste señalar su papel directivo en la transformación digital de Telefónica España.

Nacido en Linares (Jaén) hace cuarenta y cuatro años, pudo regresar a Madrid in extremis desde Hong Kong. Hoy, ejerce como hombre fuerte de Yellow River Global Capital, un fondo dedicado a invertir en las startups chinas más avanzadas. Inyectan dinero, las reestructuran y las sacan a Bolsa en Shanghái o Nueva York. Wallbox -cargadores eléctricos- y Livall -cascos inteligentes- son dos de sus gestiones más fulgurantes. 

Esta retahíla curricular fue la que llamó la atención de Begoña Villacís, vicealcaldesa, que lo ha fichado para el comité de expertos recién estrenado. En esas reuniones, Marín aportará ideas de cara a desconfinar Madrid de la manera más audaz y eficaz que sea posible. Muchas de ellas las avanza en una conversación con este periódico.

En términos de tecnología, Marín piensa más en chino que en castellano. Suele viajar allí -en busca de productos exitosos- varias veces al año. Según explica, sus puntos de actuación principalmente son Shanghái, Beijing, Guangzhou o Shenzhen. A lo largo de sus estancias en China, ha seguido muy de cerca los pasos dados por las autoridades orientales en lo que se refiere a la tecnología como arma administrativa y de gestión.

"Tecnología disruptiva"

"Necesitamos aplicar en Madrid, y en toda España, esa tecnología disruptiva. No habría siquiera que importarla. Tenemos un buen ecosistema emprendedor, varias startups nacionales que podrían producirla, siempre y cuando se invierta en ellas. También un tejido empresarial con altas capacidades tecnológicas para conseguir tal fin en poco tiempo", apunta Marín.

"Creo que hemos llegado tarde a la hora de pensar remedios, eso es evidente. Nos ha faltado el concepto de la anticipación para controlar la situación y pasar a la acción con un plan, porque inicialmente nos enfrentábamos a lo desconocido, pero hoy ya disponemos de muchísimos datos. Y los datos y su análisis son las claves que desencadenan la anticipación", resume Marín.

Un claro ejemplo: gracias a estudios serológicos como los que ha puesto en marcha el Gobierno, Madrid podría diseñar un desconfinamiento “por distritos”: “Con el resultado de este estudio y con los de los test, podríamos trabajar con el volumen de población y las edades de cara a activar la realidad económica de manera asimétrica y eficaz”.

Cinco propuestas concretas

A petición de este periódico, Marín revela cinco de las propuestas tecnológicas que trasladará al comité de expertos.

. Super-robots: debido a esa necesidad de conocer cuanto antes el nivel de contagio de la población, se está aumentando el número de test. Ese plan habría que acompasarlo a lo que, en términos de ingeniería, se conoce como backoffice. Una infraestructura de robots que, prácticamente, industrialice el análisis de PCR. “Conseguiremos los datos antes y serán más veraces”, desgrana Marín.

Para ello, “convendría inventariar qué robots de este tipo disponemos en universidades y centros de investigación”. Al mismo tiempo, “habría que dar soporte a iniciativas privadas de éxito”. “Podrían fabricarse en España”, concluye. 

. Cámaras termográficas: podrían jugar un papel fundamental en lo relacionado con el control de aforos, el refuerzo de las medidas de higiene o las exigidas distancias de seguridad. A lo largo de las últimas semanas, se han popularizado las fotografías que muestran estos grandes aparatos en las recepciones de algunas empresas. Su funcionamiento, explica Marín, es “sencillo”, pero la tecnología que procesa sus datos es… “compleja”.

. Arcos y puentes de pulverización: su lugar de emplazamiento es similar al de las cámaras termográficas. Por ejemplo, vomitorios de entrada a los estadios y acceso a edificios. Su activación reduce en gran número el virus que pueda ir adherido a la ropa o la piel.

. Drones para desinfectar: tal y como explica Marín, serían muy útiles para transitar por aquellos lugares vedados a los grandes vehículos. Al poco de decretarse el estado de alarma, el madrileño ya pudo ver sobre sus cabezas una manada de estos aparatos que llamaban a confinarse en casa. Marín conoce diversas tecnologías que, además, aportan al dron la capacidad de medir la temperatura.

-Oiga, ¿cómo vamos a conseguir todo esto si ni siquiera hemos sido capaces de tener test?

-España posee un potente ecosistema emprendedor. Debemos ser ágiles en las vías de financiación y en la concesión de facilidades para el desarrollo de estas tecnologías. Podemos hacerlo. Ahora más que nunca, la digitalización y la tecnología deben salir al rescate. Será importante el sector emprendedor, pero también las alianzas que el Ayuntamiento y la Comunidad puedan fraguar con grandes empresas.