El PP se ha posicionado en contra de implantar el etiquetado nutricional que el ministerio de Alberto Garzón pretende poner en marcha en España. Los populares pretenden que el Gobierno de España paralice Nutriscore (que es como se llama este semáforo nutricional) hasta que Europa dictamine el uso de un único modelo para todo el territorio.

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El conocido semáforo nutricional Nutriscore ha levantado las polémicas de asociaciones de consumidores y productores después de que, basándose en su contenido en grasas, haya etiquetado con peor puntuación productos como el aceite de oliva virgen o el jamón serrano, frente a ultraprocesados como las galletas 'dietéticas' o bebidas azucaradas 'zero'.

En una proposición no de ley para su debate en la Comisión de Sanidad y Consumo, los populares reclaman "paralizar la implantación del etiquetado Nutriscore en España a la espera de las nuevas normas de etiquetado nutricional de los alimentos de la Unión Europea".

En su iniciativa los populares apuestan por erradicar las diferencias entre países y que la Unión Europea apruebe un etiquetado nutricional obligatorio estandarizado en la parte frontal del envase. "Este etiquetado debe ser fruto del acuerdo con todos los sectores implicados, con el objetivo de evitar confusión a los consumidores e incertidumbre a las empresas españolas del sector alimentario", han insistido.

En estos momentos, la mayoría de los países del entorno europeo cuentan con algún tipo de etiquetado frontal: Francia, Suiza y Bélgica (Nutriscore), en Reino Unido (Traffic light), Suecia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Lituania y Macedonia del Norte (Keyhole o cerradura nórdica), Países Bajos (FOP Choices) o que Italia está desarrollando su propio sistema llamado Nutrinform Baterry.

Modelo italiano

De hecho, el PP apuesta por tomar el proyecto italiano pues responde más a las peticiones de los productores locales y es más acorde a la dieta mediterránea. "El sistema italiano, Nutrlnform Battery -argumentan-, tiene en cuenta la participación de cada producto en una dieta equilibrada y contempla sus cualidades nutricionales en relación con las necesidades diarias recomendadas por la Unión Europea".

En estos momentos, una coalición de países de la UE como Italia, Grecia y la República Checa buscan frenar la implementación del sistema francés a nivel europeo, debido a las dudas que genera su uso. Una posición que congratula a los populares y en la que creen que también "debe estar España".

Y es que, la implantación del semáforo nutricional no está exento de polémica y controversia en el mundo científico por la clasificación que hace de determinados productos como el aceite de oliva, el jamón ibérico o los quesos que se califican en las categorías con una D y E, "aunque sean saludable".

El semáforo funciona de una manera intuitiva mediante una escala de cinco colores que van del verde (mejor calidad nutricional) al rojo. Estos colores están asociados a cinco letras (A/B/C/D/E) que hacen que el código sea más sencillo de leer. El círculo de mayor tamaño es el que indica la calidad nutricional del alimento.

Así, los productos se sitúan en uno u otro color siguiendo un algoritmo que comparan los elementos negativos (azúcares, grasas saturadas, etc) y, por otro, los positivos (verdura, proteína, fruta).

Cómo funciona

En la teoría es positivo, pero el problema está cuando se toman alimentos como el jamón ibérico, el queso, las sardinas en aceite o el propio aceite que, sin ser perjudiciales para la salud están mal puntuadas porque tienen muchas grasas.

Organizaciones como la interprofesional de aceite de oliva, la interprofesional del Cerdo Ibérico, la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENil), el sector pesquero, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y un grupo numeroso de científicos españoles que han hecho público un comunicado afirmando que Nutri-Score es una herramienta que "elude los graves problemas nutricionales de la sociedad moderna, desinforma y confunde al consumidor".

Al final, lo que pide el PP es esperar hasta que la Comisión Europea dictamine un semáforo común y no "contrariar" al consumidor usando ahora un semáforo que, posiblemente, en unas semanas se tenga que cambiar.

Hay que recordar que este tipo de sistemas han sido objeto de debate en el seno de la Comisión Europea en los últimos 2 años. Y, en este sentido, España siempre ha manifestado una posición a favor de una armonización entre la Unión Europea en relación con el etiquetado nutricional en el frontal del envase.

"No es prudente ni acertado implementar un nuevo etiquetado nutricional en España como es Nutriscore que confunda a los consumidores y dañe a nuestra potente industria y artesanía agroalimentaria alimentaria", defienden los populares.

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