La nueva presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha manifestado que "puede" que el Gobierno central castigue a Madrid durante su legislatura porque "ya han lanzado críticas" contra su programa de rebajas fiscales que desgranó en el debate de investidura que se desarrolló el martes y miércoles de esta semana.

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"La Comunidad de Madrid no será nada contra nadie, porque no entiendo la política como confrontación; intentaremos romper barreras para colaborar y hacer España con otras Comunidades. Pero sí vamos a contraponer las políticas de Sánchez con las nuestra", ha asegurado la presidenta.

A continuación, Ayuso ha apuntado que, a su juicio, "España está en un peligro de recesión que empieza a notarse. Madrid tiene que ser la que dé respuestas". En este sentido la presidenta se ha mostrado su disposición a cumplir su programa y las propuestas de Vox porque "no es un partido ultra en absoluto". 

Díaz Ayuso también ha valorado el nombramiento de Ángel Garrido como consejero de Transporte de la Comunidad de Madrid. "Es cierto que ha pasado de un Gobierno a otro en poco tiempo y eso ha creado una situación anómala. Pero hay que solucionar los problemas que tiene el transporte".

"Es muy fácil prohibir, como hace la izquierda"

La presidenta ha anunciado que pronto se reunirá con el alcalde la ciudad de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, para abordar temas como la contaminación y la operación Chamartín. "La idea es hacer planes conjuntos para todos los ciudadanos de Madrid. Por ejemplo: cooperar juntos cuando haya episodios de contaminación e informar a los ciudadanos en tiempo y forma sobre alternativas de transporte, de su refuerzo... Porque es muy fácil prohibir, como hace la izquierda".

Por otro lado, al ser preguntada por la violencia de género que ha despertado las criticas de los partidos de izquierda contra la nueva presidenta ha subrayado que "la violencia contra la mujer puede provenir de otra mujer. Lo que hay que hacer es que toda violencia contra la mujer que se pueda evitar, se aplique. Hay que atajarlo".

"Me considero una mujer que cree que no hay dos mujeres iguales, que no se puede hablar por todas ellas y que quiere acabar con las desigualdades. Feminista, en su definición pura, por supuesto. Pero no en el concepto del que se ha adueñado la izquierda, que nos dice a qué manifestaciones tenemos que ir, cómo tenemos que hablar o a quién le debemos los éxitos".