Goran Bregovic asalta Bab El Makina

Goran Bregovic asalta Bab El Makina

Enfoques

Goran Bregovic asalta Bab El Makina

  • Goran Bregovic ofreció uno de los mejores conciertos que se recuerdan en las últimas ediciones del Festival de las Músicas Sagradas
  • El genio de Sarajevo estuvo bien escoltado por la Orquesta Sinfónica de Bretaña y su habitual séquito gipsy

Los que estuvieron lo recordarán durante mucho tiempo. El músico y compositor bosnio Goran Bregovic culminó el Festival de las Músicas Sagradas de Fez (Marruecos) con una interpretación magistral. Un concierto de los que hacen afición. Un espectáculo tan grande que ni él quería abandonar el escenario. Hizo todos los bises posibles y declaró que se pasaría toda la noche tocando

En un marco incomparable como Bab El Makina, el genio de Sarajevo estuvo acompañado esta vez de la Orquesta Sinfónica de Bretaña. Ellos fueron los encargados de presentar a la banda gipsy que suele acompañar a Bregovic con su sección de vientos, y que esta vez no hizo entrada al escenario por el backstage, sino por la zona del público. 

Obra conceptual

En un escenario atestado (más de 50 personas simultáneamente) Bregovic ofreci´un concierto que más bien fue una ópera, por su misma constitución. Tres partes bien diferenciadas que arrancaron con 'Cartas de Sarajevo', la obra conceptual de Bregovic. Una pieza bastante alejada del registro habitual del músico, cuya fama procede de sus piezas gitanas balcánicas. 

La serbia Mirjana Neskovic, al violín

La serbia Mirjana Neskovic, al violín Ramon Fornós

Un violinista árabe (tunecino), uno judío (israelí) y otra cristiana ortodoxa (de Belgrado, Serbia) fueron los solistas encargados de protagonizar esta primera parte. Entre ellos, la que más destacó por la excelencia en la ejecución, fue la serbia Mirjana Neskovic, la más joven del grupo. Ellos y las dos cantantes búlgaras que suelen acompañar a un Bregovic vestido de blanco nuclear y armado con una guitarra eléctrica de diseño.

Fin de fiesta

Acabada la narrativa, Goran optó por darle a la gente lo que piden. Ni más ni menos que la propuesta habitual. Sus temas gitanos, la esencia de los Balcanes, los temas que componía cuando estableció su alianza con su compatriota Emir Kusturica, una versión del Bella Ciao y su inconfundible Kalashnikov.

Goran Bregovic suda carisma, y aunque ronda los 70, supo meterse al público en el bolsillo con su efusividad, su positividad y, sobre todo, sus ganas de seguir tocando. Se le notaba a gusto en aquel escenario y mostraba la actitud del que no quiere marcharse. Quería aprovechar la magia de Bab El Makina y de una cálida noche en Fez. Vamos a segur tocando. Sólo una más. Eterno Bregovic