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Vivir en ciudades, beber alcohol y azúcar, preocupaciones de epidemiólogos

Según los datos aportados en la conferencia, más de 15.000 muertes se han prevenido en ciudades que han incrementado el uso de la bicicleta entre su población. 

E.E | Agencias

Vivir en ciudades con polución y poco saludables, beber alcohol, sobre todo los jóvenes, y consumir bebidas azucaradas, son tres de las principales preocupaciones que han expresado los epidemiólogos que participan en Barcelona en la Reunión Anual de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

Los epidemiólogos, que también han destacado las desigualdades socio-económicas como problema de salud pública, han propuesto "nuevas formas de trabajar para que la ciudadanía tenga mayor calidad de vida y salud" y apostar por la ciencia "como impulsora de cambios estructurales que supongan cambios en la salud pública".

"Tenemos que ver cómo cambia la esperanza de vida de la población en función del lugar en el que vive. Por ello tenemos que seguir trabajando en los determinantes de salud como la nutrición, el cambio climático y el calentamiento global", ha dicho la presidenta de la SEE, Carmen Vives.

Los epidemiólogos han resaltado que cada vez hay más gente que padece en las ciudades contaminación del aire, ruido e incremento de la temperatura o falta de espacios verdes, lo que acaba traduciéndose en un incremento de la mortalidad y la morbilidad.

El investigador del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), Mark Nieuwnhuijsen, ha apuntado el tráfico como el principal generador de problemas para la salud y ha apostado por impulsar el uso de bicicletas para "reducir la contaminación, los ruidos y aumentar la actividad física que se realiza".

Otras medidas que han sugerido los epidemiólogos pasan por la conversión de las carreteras en vías verdes o incluso iniciativas para tener ciudades libres de vehículos.

La profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, Esther López, ha resaltado los perjuicios de consumir bebidas azucaradas y ha advertido de que "aquellas personas que consumen una bebida azucarada al día tienen un 29 % más de riesgo de mortalidad cardiovascular".

"La hipertensión, la dislipidemia o la obesidad también están claramente relacionadas. Reducir su consumo puede no ser la solución a la obesidad, pero puede tener un impacto claro y cuantificable en su prevención", ha asegurado.

En este sentido, el profesor de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) Vicente Ortún ha defendido la inclusión de impuestos a las bebidas azucaradas para reducir su consumo y "recaudar dinero para poder afrontar el gasto sanitario derivado de la obesidad".

Miguel Ángel Martínez, de la Universidad de Navarra, también ha avalado "el efecto pedagógico" que tienen este tipo de medidas "porque sirve para que la ciudadanía se dé cuenta de que existe un problema con estas bebidas, que no son inocuas".

Martínez se ha mostrado crítico con la financiación que reciben los propios investigadores y que muchas veces acaba condicionando los resultados de sus investigaciones.

"Si la industria quiere poner dinero para investigar está bien, pero debería dar el dinero a organismos oficiales y que estos fueran los que después distribuyeran los fondos. Los investigadores nunca deberían recibir una financiación directa", ha dicho.

Sobre el consumo de alcohol, los epidemiólogos han recordado que un 42,6 % de los estudiantes entre 14 y 18 años admite haberse emborrachado al menos una vez en el último año y que el alcohol está asociado hasta con 200 enfermedades y complicaciones.

Miguel Gili Miner, de la Universidad de Sevilla, ha presentado los resultados de un estudio que demuestra que los trastornos por consumo de alcohol (TCA) disparan los servicios de atención y reingresos en los servicios de urgencias hospitalarias.