Exterior de los grandes almacenes Harrods

Exterior de los grandes almacenes Harrods John Phillips Getty Londres

Enfoques Comercio

Catar conquista, paso a paso, los grandes almacenes de Europa

La inglesa Harrods, la francesa Printemps y la española El Corte Inglés tienen a Catar como socio de referencia.

Cristina G. Bolinches

En los últimos años, el dinero procedente de Catar se ha convertido en una especie de maná que ha regado las finanzas de algunas de las mayores empresas del viejo continente: desde la ahora cuestionada automovilística Volkswagen, pasando por entidades financieras como Credit Suisse, Deutsche Bank o Barclays, las energéticas Iberdrola o Shell, hasta el gestor de la bolsa de Londres o el gigante del lujo francés LVMH. Todas ellas tienen en su accionariado capital procedente del pequeño Estado del Golfo Pérsico, construido gracias a sus reservas energéticas.

Los intereses de Catar pueden parecer variopintos, pero hay uno en el que han logrado una posición de relevancia: el de los grandes almacenes europeos. Un concepto comercial que en los últimos años trata de reinventarse ante el predominio de las grandes cadenas monoconcepto (como la textil Inditex o la electrónica de Media Market) y el constante e imparable crecimiento del comercio por internet.

Una posición de control que se concentra en tres nombres propios: el icono británico Harrods, los magasins franceses Printemps y, el último y más reciente paso, su desembarco en el único grupo español de grandes superficies, El Corte Inglés.

Movimiento de apertura, en el icono británico

El primer movimiento fue el de Harrods. El icono del comercio londinense hacía tiempo que había dejado de ser tener un accionario británico. No lo era desde 1985 cuando el egipcio Mohamed Al Fayed pagó por la compañía 615 millones de libras de la época. Los gestionó durante un cuarto de siglo. Hasta que en 2010 decidió vendérselo a Catar en una operación valorada en 1.500 millones de libras (más de 2.080 millones de euros al cambio actual).

Al Fayed buscaba, en parte una jubilación tranquila, sobre todo tras el polémico fallecimiento de su hijo Dodi Al Fayed en un accidente de tráfico junto a la princesa Diana de Gales. También quería que se mantuviera su legado y encontrar un comprador capaz de mantener el statu quo de la compañía como polo de atracción del turismo y de las marcas de lujo, aunque el negocio de Harrods va más allá del comercio tradicional y se adentra, por ejemplo, en el alquiler de helicópteros y de propiedades inmobiliarias.

"Lo que puedo asegurar es que Qatar Holding [el brazo inversor del pequeño Estado árabe] hará su mayor esfuerzo por reformar este monumento, para hacerlo aún más grande y mejor para el turismo y también para el pueblo británico", aseguró en una rueda de prensa recogida por la agencia Reuters quien, en ese momento, presidía Qatar Holding y era primer ministro catarí: el jeque Hamad Bin Jassim Bin Jaber Al Thani. Se trata del mismo nombre, conocido como HBJ, que acaba de pactar su entrada en el accionariado de El Corte Inglés.

La operación está resultado muy rentable para el holding catarí. Según la información publicada hace ahora un año por la prensa británica, en el ejercicio concluido en febrero del pasado año reportó un dividendo a su accionista de 118 millones de libras (165 millones de euros) gracias a una facturación récord de 794 millones de libras. Un beneficio que, según The Guardian, iba a parar a Catar a través de una sociedad en las islas Bermudas.

La adquisición de los ‘magasins’ Printemps

Más polémico fue el desembarco de inversores cataríes en el accionariado de Printemps, que, junto a Galeries Lafayette, ejemplifican el gran almacén francés. Hasta 2006, la cadena formaba parte del holding empresarial PPR, rebautizado como Kering, en el que cabían desde grandes almacenes, hasta firmas de lujo como Gucci. Ese año, lo vendió a un fondo de Deutsche Bank y a la compañía italiana Borletti (dueña de otra cadena de grandes almacenes, los Rinascente) por 1.075 millones de euros.

Exterior de los grandes almacenes Printemps en París

Exterior de los grandes almacenes Printemps en París Dominique Charriau Getty París

Sólo siete años después, los nuevos propietarios decidieron revender a capital catarí a través de un vehículo con sede en luxemburgo denominado Divine Investments SA (Disa) que, según publicó el medio francés Mediapart, pagó 1.600 millones de euros por el 70% del capital en manos de la entidad financiera alemana y el otro 30% en manos italianas.

Fue una operación en la que también sonaron otros posibles compradores como su tradicional rival, Lafayette, o el gigante chino Wanda, hoy propietario del madrileño rascacielos de Plaza España. Y fue una adquisición polémica porque llegó a paralizarse en los tribunales a instancias de los representantes sindicales por la falta de información sobre cuál era el proyecto del grupo y qué implicaciones tendría para sus trabajadores. Polémica también porque, según las informaciones publicadas por Mediapart, la operación se llevó a cabo mediante bonus y comisiones a través de sociedades opacas.

El inesperado desembarco en El Corte Inglés

El último movimiento de Catar ha sido en España. El pasado 14 de julio, la compañía anunció la entrada en el capital del citado Hamad Bin Jassim Bin Jaber Al Thani a través de una sociedad con sede en Luxemburgo denominada Primefin. Entonces, aseguró que se trataba, simplemente, de vender el 10% del capital que tenía en autocartera en forma de préstamo convertible en acciones a tres años. A cambio, El Corte Inglés iba a recibir 1.000 millones de euros con los que reducir su endeudamiento y, de paso, enfocar su expansión internacional.

Sin embargo, la inversión no fue tan sencilla y, además, ha tenido el efecto rebote de provocar un cisma en el accionariado familiar de la empresa fundada por Ramón Areces. Una de las familias descendientes de su fundador, los Areces Galán, criticó la operación del jeque en público, en la prensa; y en privado, el su consejo de administración. Lo que derivó en la expulsión de Carlota Areces Galán (representante de la sociedad Corporación Ceslar, que tiene el 9% de las acciones de El Corte Inglés) de su órgano de dirección. Una expulsión que ha conllevado una demanda y que acabará dirimiéndose en los tribunales.

Más allá del conflicto de accionistas, El Corte Inglés desveló a finales de agosto (coincidiendo con la celebración de su junta anual de accionistas) que HBJ recibirá por su préstamo convertible en acciones un interés anual del 5,25% (es decir, 52,5 millones de euros cada año, hasta que en 2018 el préstamo se convierta en acciones). Además, dentro de tres años recibirá otro 2,25% del capital social, con lo que, elevará su participación hasta el 12,25%.

En 2018, será el tercer socio de referencia del grupo, por detrás de la Fundación Ramón Areces (37,39%) y Cartera de Valores IASA –la sociedad de Isidoro Álvarez que han heredado sus hijas Marta y Cristina Álvarez Guil y su sobrino Dimas Gimeno, actual presidente de la empresa– con el 22,18% de las acciones.

Sheikh Hamad bin Jassim Al-Thani

Sheikh Hamad bin Jassim Al-Thani Stephen Chernin Getty

La operación del jeque, está, además, vinculada a la evolución del negocio y a que ningún gran accionista abandone el barco. El grupo ha diseñado un plan de negocio hasta 2020 que debe cumplir, obligatoriamente, durante los próximos tres años y que contempla un crecimiento del Ebitda (resultado de explotación bruto) del 12% anual.

Si este plan de negocio sólo se consigue en parte, tendrá que compensar al catarí con otro 1% del capital. Recibirá otro 2% adicional en caso de que el valor de la sociedad se deteriore y caiga por debajo de los 10.000 millones de euros, con un tope mínimo de 8.333 millones. Este escenario podría producirse por lo que la empresa denomina “eventos de liquidez”, como es la venta de acciones por parte de los accionistas mayoritarios de El Corte Inglés o del propio inversor árabe. En la operación ha participado, como intermediaria, Tereze Capital FZE que, según El Corte Inglés negoció con el inversor y a la que la compañía ha pagado 17 millones de euros, el 1,7% de los 1.000 millones aportados por HBJ.

Con todas estas garantías, en el peor de los escenarios posibles para El Corte Inglés, el jeque se aseguraría una participación superior al 15%. HBJ no va a pisar, al menos por el momento, España. Sí lo hará su mano derecha y quien ha llevado la batuta en las negociaciones: Shahzad Shahbaz, que desde el pasado lunes es oficialmente consejero de El Corte Inglés, ya que ese día apareció publicado su nombramiento en el Borme, el Boletín Oficial del Registro Mercantil que ‘oficializa’ las decisiones de las empresas.