El 20 de junio entró en vigor una nueva normativa europea de ecodiseño y etiquetado para tabletas y móviles.

El 20 de junio entró en vigor una nueva normativa europea de ecodiseño y etiquetado para tabletas y móviles. iStock

Historias

Ecodiseño, etiquetas y derecho a reparar: así cambiará la forma de fabricar y comprar móviles en la Unión Europea

A partir del 20 de junio, entró en vigor una nueva normativa de la UE para el etiquetado energético de algunos dispositivos electrónicos.

Más información: Esta es la nueva etiqueta que debes mirar al comprarte un móvil: así sabrás su resistencia, batería o reparabilidad real

Andrea Gómez
Publicada

La entrada en vigor, el 20 de junio de 2025, de la nueva normativa europea de ecodiseño y etiquetado energético para smartphones y tablets marca un antes y un después en la industria tecnológica.

Por primera vez, los dispositivos más cotidianos pasan a regirse por exigentes estándares medioambientales —los mismos que transformaron la gama blanca hace años—, priorizando criterios como reparabilidad, durabilidad y eficiencia.

La revolución llega también al consumidor, que ahora encuentra nueva información clave en cada dispositivo: una etiqueta energética que va mucho más allá del mero consumo y le guía hacia una compra más responsable.

Alberto Rodríguez, Product Strategy Director en SPC —una marca española que ha sido de las primeras en adaptar su catálogo a esta nueva normativa—, lo sintetiza de forma contundente.

"Por fin se empieza a poner el foco no solo en las prestaciones de los dispositivos, sino también en su impacto ambiental y su vida útil. Para nosotros, que llevamos años diseñando tecnología duradera y reparable desde España, no es un obstáculo, sino una oportunidad para seguir haciendo las cosas bien", asegura.

Más allá de la batería

La normativa, inspirada en los estándares ya aplicados en electrodomésticos y televisores, impone que todos los smartphones y tablets midan y comuniquen, además de su eficiencia energética, la autonomía de la batería, su resistencia física (a caídas, polvo y agua), el índice de reparabilidad y la durabilidad, entre otros aspectos.

"El principal reto técnico está en la resistencia al agua", apunta Rodríguez. "Por ejemplo, se exige que los smartphones tengan un índice de protección IPX4. Esto implica rediseñar los moldes y mejorar el sellado del dispositivo para impedir la entrada de agua. También requiere utilizar materiales más resistentes frente a caídas y arañazos, lo que nos ha llevado a evolucionar nuestros procesos de diseño".

La información se plasma en una etiqueta —ahora visible en el packaging de todos los dispositivos— con la clásica escala de la A a la G. Pero, además de su clasificación energética, el usuario puede ampliar todos los detalles técnicos escaneando un código QR que lleva a la ficha completa en la base de datos europea EPREL.

Packaging Gravity Pro.

Packaging Gravity Pro. Cedida

De este modo, el consumidor cuenta con una "visión mucho más completa sobre el impacto medioambiental y la vida útil del dispositivo, así como un impulso clave hacia la economía circular, al favorecer el diseño de productos más duraderos, reparables y con menor impacto a lo largo de todo su ciclo de vida", resume el directivo.

El fin de la obsolescencia programada

Hasta ahora, la experiencia de compra se centraba en especificaciones técnicas —potencia, memoria RAM, calidad de pantalla—.

Con la nueva etiqueta, el consumidor puede saber, antes de decidir, cuántos años de vida útil tiene el terminal, cuánto le costará un reemplazo de batería y si podrá repararlo fácilmente, reduciendo así la generación de residuos electrónicos.

"Desde el pasado 20 de junio, los consumidores pueden comparar modelos no solo por la cámara o la memoria, sino también por su eficiencia energética, reparabilidad, resistencia y durabilidad. De este modo, el comprador sabrá la vida útil del dispositivo antes de adquirirlo y cómo de sencillo será repararlo", recalca Rodríguez.

La comparabilidad también cambia las reglas para los fabricantes. "Gracias a esta nueva normativa europea, todos los fabricantes seguimos un mismo estándar de medición y presentación de datos. Ahora, los datos son verificados por laboratorios certificados por la Comisión Europea, lo que garantiza una información objetiva, comparable, equitativa y transparente para el consumidor", añade el portavoz de SPC.

Una etiqueta que informa y educa

La nueva regulación no solo obliga a ser más eficientes, sino a ser más claros y, sobre todo, a informar mejor. "Nuestro compromiso como fabricante también pasa por ayudar al consumidor a entender estas etiquetas", señala Rodríguez.

"Desde SPC estamos trabajando en comunicar la normativa de forma clara y sencilla para que el usuario entienda que una buena calificación energética no solo significa menor impacto medioambiental, sino también un dispositivo más duradero, fiable y que, a la larga, representa una inversión más inteligente", añade.

La hoja de ruta de la empresa incluye materiales explicativos, nuevas guías en el punto de venta y campañas informativas para desvelar los secretos de la etiqueta. El objetivo: que el comprador valore la sostenibilidad igual que la memoria o la cámara.

Para SPC, el impacto de esta normativa será muy tangible. "Sabemos que el cambio será significativo porque hablar de durabilidad, reparabilidad o eficiencia energética implica cambiar la forma en la que diseñamos, fabricamos y consumimos tecnología", predice Rodríguez, convencido de los beneficios.

"Estas medidas no solo contribuyen a ampliar el ciclo de vida de los productos, minimizando el desperdicio de recursos, sino que también fomentan un modelo de economía circular", reafirma.

La normativa obliga a los fabricantes a garantizar la disponibilidad de repuestos y manuales para reparaciones durante años, así como un soporte técnico prolongado. Eso facilitará la reparación de los dispositivos y, sobre todo, reducirá la cantidad de móviles y tablets que acaban en el vertedero.

"Los dispositivos dejan de ser desechados ante el primer fallo o desgaste de un componente, ya que su reparación se facilita y se convierte en una opción real y accesible", apunta Rodríguez.

SPC, asegura, ya cumple con lo dispuesto gracias a proyectos como los smartphones Discovery 3 o las tablets Gravity, "que ya cumplen con estos estándares desde antes de su entrada en vigor. Porque creemos que la tecnología debe ser útil, accesible y respetuosa con el entorno. No solo más potente o bonita, sino también más responsable".

Un futuro más transparente

El horizonte, según el representante de SPC, es claro: "Vemos un futuro más transparente y competitivo, donde todas las marcas vamos a tener que comunicar de forma armonizada, clara y objetiva las características de nuestros productos. Esto favorece una competencia más justa y fomenta la innovación tecnológica orientada a la sostenibilidad".

La compañía, desde su sede en Vitoria y con productos diseñados en España, quiere afianzar su posición como referente en sostenibilidad.

Su meta: "Seguir liderando el camino hacia una tecnología más responsable, útil y accesible, manteniéndonos fieles a nuestros valores y anticipándonos a las futuras exigencias del mercado".

La nueva etiqueta energética para móviles y tablets, en definitiva, ya ha dejado de ser promesa europea y es, desde este verano, realidad en todas las tiendas del continente. Un golpe de timón —y de transparencia— que promete cambiar para siempre la forma de fabricar y elegir tecnología en Europa.