El Alavés, también es conocido como el club de los “babazorros”, término antiguo con el que se denominaba a los habitantes de Álava. El bonito “palabro” nace de la mágica combinación de dos palabras en euskera, “baba”, que significa haba, y “zorro” que significa saco. Se denominaba así a los almacenadores de habas, un alimento muy abundante en la zona de Vitoria. Fue durante un tiempo utilizado en tono despectivo pero últimamente se ha convertido en un apelativo de orgullo para los seguidores del “Glorioso”.

Los “babazorros” se plantaron en el “Alfredo di Stefano” con la presión de poder lograr la permanencia y continuar una temporada más en el filo de la navaja de la primera división. Ha llovido bastante desde que mi amigo Bordalás devolviera a la máxima categoría a los albiazules en 2016 y ya se sabe que los años no perdonan, si te duermes la siesta más de la cuenta bajas a los infiernos de la segunda división.

 El tiempo vuela y en el campo no hay ni rastro de aquella temporada épica que los amantes del buen fútbol recordamos nítidamente, aquel Alavés de Cosmin Contra, Geli y Karmona apretando los dientes por los campos de Europa, Jordi Cruyff y Javi Moreno en el Westfalenstadion de Dortmund, haciendo sudar la gota gorda al Liverpool de Robbie Fowler y Steven Gerrard. Aquel fue considerado el mejor partido de la historia de la competición y uno de los 20 mejores encuentros de toda la historia de Europa . Realmente fue el triunfo del pueblo. No ganaron aquella final de la UEFA pero escribieron una página más de la historia del fútbol.

Los jugadores del Real Madrid felicitan a Benzema por su gol al Alavés REUTERS

 

El Real Madrid no parecía el mejor rival para levantar el ánimo, vistas las rachas de ambos equipos. Da igual que Carvajal, Marcelo y Sergio Ramos no estén en el equipo, Militao aprovechó sus minutos y Mendy tuvo el día bueno. Los blancos mojaron al inicio de ambas partes, “Benzema rules”, eso ya se sabe que rompe el ritmo de los equipos rivales.

 Además, en la portería sigue el mismo de siempre, Thibaut terminó su quinto partido consecutivo sin recoger el balón de su portería. Así se ganan las ligas, piensan muchos. Desde que volvió el campeonato en junio, en ocho encuentros ha encajado dos goles. El belga ha sido paciente y ha encontrado su momento. Pocos saben que a los 8 años, aquel crío larguirucho, ingresaba en los infantiles del Genk para jugar de lateral izquierdo. El año siguiente, ante la falta de porteros el míster dictó sentencia: “¡Thibaut, a la portería!, que eres el más alto”.

Al final lo de siempre, 2-0, fácil para el Madrid, la liga se filtra por el colador del tiempo y las gradas vacías pero no se detiene. Aún falta un poco para encontrar el tesoro, el Real Madrid quiere acariciar el título de liga, los “babazorros” seguir en primera división y mantener la llama de aquel equipo del pueblo que brilló en Europa.