No hay madridista que a estas alturas de su carrera no adore a Casemiro. El centrocampista ha sido determinante en la etapa más exitosa del Real Madrid en este siglo y ya tenía al Santiago Bernabéu en el bolsillo.

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El brasileño volvió a demostrar su buen hacer este fin de semana ante el Sevilla y lideró al equipo con su faceta más goleadora. El '14' blanco rompió las tablas en el marcador con una gran definición y volvió a adelantar a su equipo unos minutos después de que los de Julen Lopetegui empataran.

Esta exhibición, porque no faltó a la cita con sus capacidades defensivas para impedir que el Sevilla pudiera estar cómodo en el césped del coliseo blanco, tuvo su repercusión en el vestuario tras el encuentro.

Desde Zinedine Zidane hasta Eden Hazard, todos quisieron felicitar a Casemiro por el trabajo que había hecho en un partido tan trascendental como el que era ante un rival de la entidad del Sevilla. La unión de este vestuario es única y todo es producto del trabajo de Zidane.

Los egos han quedado para otros vestuarios. El francés ha conseguido crear un ambiente más que bueno. Y todo esto se nota sobre el campo con la gran racha de resultados que suma el equipo de Zidane. El bloque se ha convertido en uno de los más fuertes de toda la Primera División y para derribarlo se necesitan muchos goles. Ni el golazo de Luuk De Jong pudo ayer con la moral de un equipo que se ha tomado más en serio que nunca en las últimas temporadas esta Liga.

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