Si ha habido un jugador trascendental y que lo cambió todo durante la época más gloriosa del último decenio del Real Madrid ese ha sido Carlos Henrique Casemiro. El brasileño ha marcado la diferencia cada temporada con su despliegue sobre el campo siendo el pivote que más ha mejorado a un equipo en los últimos tiempos. Con goles, con recuperaciones, siendo el responsable de que el conjunto de Zinedine Zidane pareciera que jugaba siempre con un hombre más, ese ha sido el impacto del de São José dos Campos.

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Y esa trascendencia ha continuado en el inicio de esta 2019/2020. La importancia de Casemiro ha quedado probada con sus minutos sobre el campo y esa confianza que Zidane le brinda, el brasileño la ha devuelto con un rendimiento siempre por encima de la media. Esa carga de partidos sobre sus piernas ha visto un respiro durante este parón de navidades donde ha descansado más que nadie gracias a esa sanción por acumulación de tarjetas que le impidió estar ante el Athletic en el Santiago Bernabéu.

Hernández Hernández muestra la tarjeta amarilla a Casemiro REUTERS

La vuelta de la escoba

El centrocampista ha disfrutado de 16 días de descanso durante este período de Navidades para recuperarse de los 1.920 minutos que ha sumado en esta primera parte de la temporada. Casemiro le pondrá el broche a la primera vuelta de La Liga en el Coliseum con un regreso ante el Getafe que se antoja como fundamental. Antes de este parón, el brasileño solo había podido tomarse un respiro en el tramo final de este 2019 cuando el equipo viajó a Mestalla para enfrentarse al Valencia.

Precisamente el descanso también vino propiciado por la posibilidad de que viera una quinta amarilla que le impidiera su presencia en El Clásico que se jugaría tres días después. Uno de los principales motivos de que Casemiro sea el jugador con más minutos del equipo es la falta de un claro reemplazo.

Fede Valverde ha tratado de sustituir al brasileño con un éxito relativo. Si bien es cierto que el equipo no sufrió de forma crítica las carencias que provoca la ausencia de un jugador de sus características, sí que se vieron las costuras del equipo en cuanto a lo que aporta el uruguayo en la posición que Zidane encontró para él desde esta temporada.

Casemiro, calentando en el Santiago Bernabéu antes del partido frente al Espanyol REUTERS

El charrúa ha sido 'el Casemiro' de este año por su impacto en el equipo a través de su intensidad, su conducción, su llegada al área y un último pase que está desarrollando y del que ya se ha aprovechado Karim Benzema. En esas ausencias faltó un poco de cada una de estas características y el equipo lo notó, sobre todo, en la fase ofensiva. Los blancos marcaron un gol en los dos encuentros.

La vida seguirá igual

Estas dos pruebas han asentado la idea de que nada cambie en la vida de Casemiro en este 2020. Zidane espera su regreso con ganas para volver a dar equilibrio al equipo y libertad a los otros jugadores. La labor del brasileño seguirá siendo la misma durante este año y, probablemente, la circunstancia de que sea el jugador con más minutos sobre el campo al final de la temporada con una diferencia notoria con el resto de sus compañeros sea inevitable.

El descanso ha servido para que Casemiro recupere fuerzas de cara a un 2020 donde su presencia en los onces no tiene amenaza. El mediocentro tendrá que mantener el nivel de esta primera parte de la temporada para que las opciones blancas a todos los títulos que disputa no se tambaleen. El sostén del equipo vuelve este sábado con las energías y con las ganas renovadas para seguir marcando la diferencia en el centro del campo del Real Madrid.

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