En el momento más complicado del Real Madrid en los últimos cinco años, Sergio Ramos ha querido hacer piña y viajar hasta Valladolid para estar junto a sus compañeros. El capitán está sancionado y no puede jugar en Zorrilla, pero eso no ha impedido que se desplace hasta Pucela junto al resto de la expedición.

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En el anterior partido de Champions ante el Ajax, el '4' blanco tampoco pudo estar presente sobre el verde del Santiago Bernabéu y el equipo pagó cara su ausencia en la línea defensiva hasta encajar cuatro goles. De esta forma, el conjunto merengue tendrá que hacer frente a su compromiso liguero contra el Valladolid sin una de sus piezas claves y con la lección aprendida del tropiezo anterior.

Además, pese a no poder vestirse de corto para ayudar a sus compañeros, Sergio Ramos es conocedor de la importancia y de la delicadeza de la situación y no ha dudado en ejercer su rol de capitán con una arenga a la plantilla. El vestuario es muy consciente de que el balance de la temporada no está siendo positivo y, pese a los duros tropiezos en Champions y en la Copa del Rey, la plantilla no quiere bajar los brazos y tirarán de orgullo y profesionalidad para lo que queda de Liga.

Oportunidad para recuperar el orgullo

Así las cosas, la máxima prioridad del Real Madrid pasa por acabar la temporada con la cabeza alta y transmitiendo las mejores sensaciones posibles a la afición, demostrando que el equipo está preparado para un proyecto de futuro con buena parte de los jugadores actuales. Especialmente duro fue el varapalo de la eliminación de la Champions a costa del Ajax, pues el equipo quería defender el título un año más, y ahora tienen la oportunidad de demostrar que se trató de un tropiezo fortuito que no tiene que volver a pasar en ediciones posteriores.

[Más información: Asensio y Ceballos, en el once titular del Madrid ante el Valladolid]