Griezmann y Ramos se saludan en un partido de la pasada temporada.

Griezmann y Ramos se saludan en un partido de la pasada temporada. EFE

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Ramos contra Griezmann, el reencuentro del morbo tras su pique

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El derbi se juega este sábado. Como siempre, será un partido donde reine la intensidad y la tensión en ambos lados. Los choques contra el vecino siempre poseen un aire más especial que el resto, dada la histórica rivalidad que entre Real Madrid y Atlético ha habido en el confín de los tiempos. Una rivalidad que va desde los aficionados hasta los despachos y pasa, por supuesto, por los jugadores.

Para este choque, los focos estarán puestos en dos figuras, los protagonistas del último gran pique entre ambos equipos: Sergio Ramos y Griezmann. En las últimas semanas la tensión ha crecido entre ellos, después de que la llama de su rivalidad se prendiera tras la última Supercopa de Europa, la cual terminarían levantando los jugadores del Atlético de Madrid al final de la noche.

La provocación de Griezmann a Ramos

Bajo el cielo de Tallín se forjó su pique o, más bien, ya de camino a Madrid. Durante la madrugada de aquella velada, en plena celebración de los jugadores atléticos de camino a casa, a Griezmann se le ocurrió revolucionar las redes sociales con una publicación. El francés sabía el revuelo que esa foto provocaría y así fue. Griezmann, del que poco después de aquello se conocería que regaló un anillo a todos sus compañeros por el título, subía una foto en la que aparecía él mismo sentado sobre un trono, mientras Sergio Ramos por detrás le coronaba. Una provocación en toda regla que le costaría también muchas críticas.

Griezmann y su sobrada en Instagram.

Griezmann y su sobrada en Instagram.

Ramos le baja de las nubes

La soberbia de Griezmann cargó directamente contra el capitán del Real Madrid. Incomprensible para muchos, dado que su papel en la Supercopa pasó casi desapercibido. Sería el principio de su infame campaña para posicionarse para el Balón de Oro. Después de conquistar el Mundial, Griezmann esperaba ser reconocido como el mejor del mundo. El galo no cayó en el temporadón del Real Madrid en Europa y de un jugador, Luka Modric, que había llevado a su humilde selección, Croacia, a toda una final del Mundial. Pero no solo eso, la estrella colchonera vería como su nombre ni siquiera se colaba entre los nominados a los grandes premios como el de la UEFA o el 'The Best', todos ellos conquistados por el '10' del Real Madrid. Fruto de la desesperación de su boca salieron unas declaraciones que dieron la vuelta al mundo: "Ya como en la misma mesa de Messi y Cristiano", dijo. Fue la gota que desbordó el vaso de Sergio Ramos.

Modric, en la gala de los The Best de la FIFA

Modric, en la gala de los The Best de la FIFA Reuters

El capitán ha defendido a capa y espada la candidatura de Modric a galardones como el Balón de Oro. Entiende que es justo. El croata, hay que resaltar, a diferencia de Griezmann, nunca ha hecho una aclamación pública en busca de apoyos. La insistencia del francés y que Ramos se la tenía guardada desde la Supercopa provocaron que el camero no se mordiera la lengua en rueda de prensa. "Siempre he dicho que la ignorancia es muy atrevida", comenzaba el también capitán de la Selección. "Yo cuando escucho hablar a este chaval me acuerdo mucho de los Totti, de Buffon, de Maldini, de Raúl, de Xavi, de Iniesta, de Iker, de jugadores que han ganado todo, que están repletos de títulos en su casa y ninguno tiene el Balón de Oro". De golpe, Ramos bajaba de las nubes a la estrella de sus vecinos del Wanda.

Ahora será la primera vez que se vean las caras en el terreno de juego después de su enfrentamiento público. Ramos es la gran pesadilla de la era moderna de los atléticos. Sus goles en las finales de Lisboa y Milán siguen muy latentes y cada vez que los colchoneros tienen en frente al camero, algo les impulsa a temblar. Griezmann, por su parte, ha marcado siete goles al Real Madrid. Una buena cifra que, sin embargo, queda en la sombra de aquel penalti que falló en La Undécima del club blanco. El Madrid tiene ganas de revancha de la Supercopa y quiere dar este sábado un puñetazo sobre la mesa. Lo buscará comandado con Ramos, un jugador al que le ponen los retos. El próximo será devolver -una vez más- a Griezmann a la realidad.