Este verano ha sido movido en las oficinas del Santiago Bernabéu. Tras ganar la tercera Champions de forma consecutiva, Zinedine Zidane anunciaba, ante el asombro del madridismo, que abandonaba el Real Madrid. El artífice de la hegemonía merengue en Europa. Pero la cosa no iba a mejorar, pues el 10 de julio - poco más de un mes después - otro pilar fundamental haría las maletas.

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Cristiano Ronaldo dejó los corazones madridistas helados cuando señaló que "fue muy bonito jugar en el Real Madrid" sobre el césped de Kiev. El uso del tiempo verbal era correcto, pues el astro portugués abandonó el Santiago Bernabéu tras nueve años de idílico matrimonio que dejan en las vitrinas madridistas un sinfín de títulos. Esto supondría una 'remodelación' en el escalafón de la plantilla, pues los blancos habían perdido al que había sido su líder y referencia.

Sin embargo, ese puesto estaba predestinado para Gareth Bale y así será. En su quinta temporada como jugador madridista, el Expreso de Cardiff adquiere más galones, quizás los más vitales. Debe asumir el rol que ha dejado vacío su amigo Cristiano. El testigo está en manos del galés, pero todo hace indicar que es el hombre idóneo para soportar semejante carga.

Gareth Bale, ante el Manchester United REUTERS

Gran final de temporada

El futbolista de Gales no firmó un gran año el pasado curso. Otra lesión inoportuna cercenó su titularidad cuando mejor estaba, como casi siempre. Tras la misma, Bale regresó al equipo, pero ya no se veía sobre el césped, sino que observaba los toros desde la barrera. Este hecho incluso le llevó a perder los papeles en Kiev, donde sembró la duda sobre su futuro pese a haber realizado un rus final espectacular marcando goles de bella factura en encuentros vitales.

De hecho, su ingreso al terreno de juego en Kiev revolucionó al Real Madrid. El galés metió dos goles en la final y uno de ellos queda para los anales de la historia. La chilena de Bale se recordará en el madridismo junto al gol de Zidane en Glasgow. Algo que está a la alcance de muy pocos. 

Un liderazgo probado

Aunque sea complicado de recordar, el jugador galés ya fue la referencia del Real Madrid hace ya tres años. Cristiano cayó lesionado en el peor momento posible de la temporada y alguien tenía que aparecer para echarse el equipo a sus espaldas. Gareth lo hizo y además con nota. Fue en plenas semifinales de Champions contra el Manchester City, cuando su gran jugada y posterior gol dio la clasificación al Madrid para la final de Milán que acabaría ganando el cuadro merengue.

Bale entrenando con el Real Madrid. Foto: Instagram. (@garethbale11)

Cuando el galés está al máximo rendimiento, pocos jugadores en el mundo son capaces de frenarle. Este año ha de estar marcado en rojo para Gareth Bale. La ausencia de Cristiano Ronaldo le deja como el guía de los blancos en la vanguardia. Ha probado varias veces el puesto de líder del equipo, pero nunca lo ha hecho durante un largo periodo de tiempo. Eso sí, el extremo merengue ha dejado claro que está preparado para asumir ese rol. 

Sobriedad británica

El galés es la parte opuesta a Cristiano en cuanto a carácter se refiere. Fiel a sus orígenes, su personalidad está marcada por el estereotipo británico. Sobrio en sus actos y sin alzar demasiado la voz, pero su autoridad siempre está presente aunque no se note a primera vista. 

Huye del foco mediático constantemente, aunque es consciente que tiene que vivir con la presión que supone jugar en el Madrid. Su carácter tímido no le exime de su gen ganador y sus afán por ser el mejor del mundo, aunque prefiere demostrarlo en el campo antes que con palabras. Los merengues cuentan con un nuevo perfil de líder que se antoja idóneo para el equipo en un periodo de reinvención.