La final del Mundial de Rusia ha dejado unas imágenes de Luka Modric recriminando a un asistente que las dos acciones que acabaron en gol a favor de la selección francesa. En el primer gol francés, llegó con una falta inexistente sobre Griezmann, que adelantó a Les Bleus. En el segundo gol, el penalti parecía más obvio, pero en tiempo real, el arbitro no lo había señalado. 

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Esas dos acciones provocaron las insistencias de Luka Modric, que afirmaba que no había sido ni falta ni penalti. Además, en el primero gol de los franceses, los croatas también pidieron la utilidad del VAR, ya que Pogba intento rematar cuando venía de posición antirreglamentaria. Croacia tenía motivos para quejarse en una primera parte que debería haber acabado 1-1 y no con ventaja por la mínima de la selección gala.

Kovacic y Modric con Croacia. Foto Instagram (@lukamodric10)

EL VAR, ENEMIGO DE CROACIA

El VAR solo entró en acción una vez en la primera parte de la final. El resultado fue un penalti que convertiría la selección francesa. En el primer gol los croatas protestaron que Pogba estaba en fuera de juego en el momento que se lanza la falta. Dicha falta, inventada por el árbitro, ya que Griezmann se fue al suelo sin contacto de su marcador. 

Luka Modric advirtió al linier de esos dos momentos, pero todo estaba hecho y esos posibles "errores" arbitrales han alejado lo que podía haber sido la victoria más histórica de su país en una cuesta arriba difícil de escalar.