César Gelabert ha vuelto. Desde el final de la pasada temporada, el canterano del Real Madrid ha pasado por un auténtico calvario. Se lesionó antes de la final de la Copa del Rey de su categoría y ahora, nueve meses después vuelve a sentirse futbolista. Un proceso largo, pero en el que nunca ha perdido la fe de poder regresar todavía más fuerte.

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"Bajé a entrenar, un día normal, como todos. Al pisar, caí mal. Me rompí el cruzado y una parte del menisco. Se me pasaron todas las cosas malas por la cabeza. Me puse a llorar, la verdad. Una de las peores sensaciones de mi vida", recuerda el futbolista palentino. Gelabert tuvo que pasar por quirófano y comenzó su recuperación con trabajo de piscina, ya que el agua permite el trabajo cardiovascular sin carga para la rodilla.

"Pensar que podría estar ahí... es complicado, no te voy a mentir. Lo único que quiero es jugar al fútbol", reconocía entonces el centrocampista. Dos meses después de la operación, comenzó a hacer bici y ejercicios de fuerza en el gimnasio para la rodilla. César empezó a ganar un músculo que le protege así la articulación lesionada.

Regreso al verde

"El primer día que pisé el césped... creo que fue el mejor día de mi vida", asegura Gelabert echando la vista atrás. "Fue como volver a nacer. Una de las mejores sensaciones de mi vida. Sin que me vieran tocaba el balón. Llevaba mucho tiempo sin tocar balón, sin sentirme futbolista", comenta el palentino.

César Gelabert, jugador del Juvenil A del Real Madrid

"El equipo desde el primer momento me ha transmitido confianza. Tanto Manolo como todo el cuerpo técnico y mis compañeros. Todos me han transmitido mucha confianza y la verdad es que me siento muy, muy bien", afirma Gelabert. "Ahora necesito demostrar lo que llevo haciendo desde la etapa de cadete", confiesa el canterano del Real Madrid que ha superado un auténtico calvario pese a sus 18 años.

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