El Real Madrid se impuso al Barcelona en su feudo en un duelo que fue una oda al baloncesto. Campazzo, Randolph y Tavares fueron mucho para un Barcelona que remontó un 32-14 inicial. Mirotic, foco de las iras madridistas, no pudo tirar del cuadro de Pesic. La afición madridista vibró como nunca para ayudar a los suyos en los momentos más duros.[Narración y estadísticas: Real Madrid 82-71 Barcelona]

Noticias relacionadas

Con la noche ya caída sobre el cielo del Palacio de los Deportes y la gente refugiada en los soportales de la Plaza Felipe II, se cocinaba la previa de uno de los partidos más especiales de la temporada. En los corrillos de los aledaños del imperioso feudo blanco saltaba un nombre por encima de los demás. La palabra Mirotic se asomaba una y otra vez impregnada de ganas de vendetta por la 'traición' sufrida a la afición merengue.

La revancha continua que sufrirá el canterano blanco cada vez que pase por la pista blanca nunca cesará y su recibimiento volvió a subir la temperatura del WiZink Center.

El Madrid golpea primero

Manos secadas con la suela; estiramientos de cuello; mirada al balón. El segundo 'Clásico' de la temporada comenzaba. Como si de una final se tratase, la grada blanca vibraba con cada una de las canastas que los blancos lograban en el inicio. Randolph y Campazzo ponían la piel de gallina (12-3, minuto 3) a la grada más devota que acudía al WiZink en esta fría noche. Las ovaciones blancas se alternaban con los silbidos a Mirotic cada vez que este tocaba el esférico.

La llegada del jugador montenegrino había hecho que el ambiente en el Palacio fuera ensordecedor y el Madrid respondía en la pista con el mismo ímpetu que la grada se dejaba la garganta. La desesperación aterrizaba entonces en una plantilla blaugrana sobrepasada por el inicio arrollador de los de Laso en ambos lados de la cancha. Los blancos seguían ampliando su ventaja gracias a unas diligentes transiciones que rompían los límites de pasión. Todo era perfecto en un Madrid acunado en el acierto de Randolph que llevaba el partido al segundo cuarto con un 32-14 de ensueño.

Lo que para el Madrid era una fantasía, para el Barcelona era una pesadilla. Pesic y Oriola discutían en el banquillo y algo tenía que cambiar en el parqué si el Barcelona no quería sufrir una derrota histórica. Dicho y hecho. Se activó el equipo culé en defensa, presionando en toda la pista, comenzó a pensar en ataque y redujo distancias (37-27, minuto 13). 

Reacciona el Barcelona

Laso necesitaba parar la reacción de los de Pesic y apostó por un doble base con Llull y Laprovittola. Pero el Barcelona había encendido el modo destrucción. Con Delaney y Tomic en pista, encontraban el aro con facilidad y se aprovechaban del constante fallo del Madrid en ataque. El edén que había vivido el equipo blanco en el primer periodo se convirtió en infierno en el segundo.

Llull, durante el duelo entre el Real Madrid y el Barcelona en Euroliga

El parcial de 5-21 que le endosaba el Barcelona en apenas 7 minutos devolvía el partido prácticamente a su origen a falta de tres minutos para el descanso, pero la cosa aún podía ir a peor. La mejor versión del Barcelona aparecía de nuevo, esta vez de la mano de Mirotic, y los de Pesic se marchaban al parón (48-50por delante en el marcador tras un cuarto de ensueño. Mientras, los aficionados merengues se frotaban los ojos de manera incrédula. Con Llull revolcado por los suelos ponía el Madrid punto y final a un cuarto para olvidar.

La sonrisa del 'Facu'

Con la grada apurando los bocadillos y digiriendo aún los 36 puntos que el Barcelona le endosaba al Madrid en el segundo acto, arrancaba el tercer periodo de este 'Clásico' inmejorable para los amantes del baloncesto. Volvía el baloncesto y volvía Campazzo. El Madrid había sufrido y mucho sin el argentino en pista y con su retorno la sonrisa volvió al elenco merengue. Parcial de 13-0 con el base de Córdoba en pista y con Tavares dejando en blanco a Davies. 59-50 lucía el marcador y el Madrid tenía un +27 con el cordobés en la dirección. 

Facundo Campazzo entrando a canasta contra el Barcelona EFE

Comenzaba a sonar tango en el WiZink y Campazzo necesitaba una pareja de baile. Levantó la mano Deck, quien sino, y la música pasional por excelencia volvió a girar sobre el balón. La conexión argentina deleitaba al Palacio y el Barcelona sobrevivía gracias a los puntos de un Mirotic incansable. El montenegrino miraba a un lado y a otro buscando socios, pero estos no llegaban. Con este registro del alero culé se ponía punto y final al tercer periodo (71-64, minuto 30). El Madrid había vuelto al partido gracias a Campazzo y restaban diez minutos para decidir al ganador del segundo Clásico del año.

La puntilla la pone Randolph

Arrancaba el último acto y los minutos comenzaron a pasar como segundos. La tensión que irradiaba la grada merengue contagiaba al cronómetro, mientras que la distancia en el marcador se movía con bisturí. Pero la expresión más calmada del mundo iba a cambiar el sosiego que dominaba el partido.

Un tapón sobre Mirotic de Randolph era celebrado por la grada blanca como una canasta ganadora y, para más inri blaugrana, mayor fue el estruendo cuando el americano anotó un triple colosal que le hizo rugir como nunca. Si el Palacio se levantó de su asiento con el acierto del ala-pívot, el salto que dio la hinchada con los dos posteriores tapones de Tavares fue descomunal. El caboverdiano cerraba el aro blanco en el momento más importante y su celebración le costaba una técnica que ya daba igual. El partido estaba visto para sentencia.

El Real Madrid lograba mantener la decena de puntos de diferencia y se llevaba uno de los Clásicos más calientes de la historia. Con el Palacio de los Deportes entregado, el equipo de Laso sumó un triunfo que es mucho más que una victoria. La inquebrantable moral de un equipo de leyenda pudo el presupuesto más caro de Europa. Y es que hay cosas que el dinero no puede comprar.

Real Madrid 86-76 Barcelona

Real Madrid: Campazzo (13), Taylor (8), Deck (13), Randolph (16), Tavares (2) - quinteto inicial - Causeur (0), Rudy (6), Llull (6), Laprovittola (4), Garuba (6), Carroll (-), Mickey (12).

Entrenador: Pablo Laso.

Barcelona: Higgins (7), Hanga (5), Smits (2), Mirotic (19), Davies (0) - quinteto inicial - Delaney (9), Bolmaro (-), Kuric (12), Pustovyi (-), Oriola (5), Ribas (4), Tomic (13).

Entrenador: Svetislav Pesic.

Árbitros: Lamonica, Javor, Trawicki.

Parciales: 21-13| 16-36| 23-14| 15-12|

Información: Partido correspondiente a la Jornada 8 de la Euroliga, disputado en el WiZink Center, Madrid.