La escritora Pilar Tena. Foto: Óscar Chamorro

La escritora Pilar Tena. Foto: Óscar Chamorro

Novela

'Los ojos de la diosa': Pilar Tena retrata los fastos corruptos del gobierno socialista en 1992

La escritora trae una novela que comparte materiales atrayentes de la época, pero de manera poco ponderada y con una forma convencional algo folletinesca. 

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Los ojos de la diosa es de esas novelas que se complacen en acumular peripecias por el intrínseco gusto del autor en contar anécdotas. Esa satisfacción se da Pilar Tena (Madrid, 1955) y tal sobreabundancia de sucesos dificulta una sencilla síntesis si no se quiere relegar hilos notables de su tupida malla argumental.

Los ojos de la diosa

Pilar Tena

Tres Hermanas, 2025. 353 páginas. 21,90 €

No obstante, el aluvión de hechos referidos sí puede resumirse fijándose en el eje principal en torno al que giran: el libro refiere las vicisitudes de una historia de amor desbarajustada por factores ajenos a los amantes. Diversos incidentes trastocan la vida y el futuro de una pareja, Lita, joven que trabaja en Nueva York en una oficina gubernamental española, y Samuel, empleado que presta oscuros servicios en la ONU.

La relación moderna, muy libre y satisfactoria, de Lita y Samuel da pie a un relato psicológico que apunta bien los rasgos íntimos de los personajes, en especial la compenetración sacudida por la desconfianza y, aún más, la deslealtad.

Esta línea de retrato de interiores, trazada con finas observaciones respecto de los sentimientos, es un acierto de la obra, pero Tena la subordina a otro tipo de relato, una narración de intriga cuyo objetivo se fija en la denuncia de la corrupción. Y a este fin elige un marco propicio para que florezcan los delitos económicos. Pocos podrían serlo tanto como los fastos del quinto centenario del descubrimiento de América con los que el gobierno de Felipe González quiso mostrar al mundo la cara moderna del país.

Pilar Tena se fija en algunos de los proyectos socialistas destinados a abrillantar la imagen internacional de España. Podría haber acudido a las Olimpiadas o a la Expo sevillana, pero prefiere otros menos populares y muy atractivos novelescamente, y en cuyo relato se recrea con parsimonia.

Con espíritu documental detalla el arduo encargo del ballet The Eyes of the Goddes (del que toma título la novela) a la revolucionaria coreógrafa Martha Graham o la gira internacional de la réplica de las tres carabelas colombinas. Estos planes singulares y otros (levantar una cúpula conmemorativa en la ONU) los sitúa en un contexto que ya demostró en otra obra conocer bien, el de la diplomacia, en la que enfatiza manejos torticeros, odios africanos e inoperancia.

Además, encaja este atractivo material en un contexto de despilfarro económico español que desemboca en turbios manejos de grandes empresas y de patrocinadores sin escrúpulos. Y no se ciñe solo a los fastos nacionales del 92 pues también recoge circunstancias relevantes del momento como los estragos causados por el sida o la elección de Clinton para la candidatura demócrata a la Casa Blanca.

Tena se fija, con espíritu documental, en algunos de los proyectos socialistas destinados a abrillantar la imagen internacional de España

Materiales atrayentes, sin duda, pero de peso no bien ponderado en el relato. A veces Tena agrega contenidos del todo pegadizos entre los que se diluye tanto la trama como el sentido de la obra. Bastantes páginas son simple guía turística de Nueva York. Otras, informaciones divulgativas: sobre los fotógrafos Capa, el laberinto de edificios de Naciones Unidas o The Spanish Institute.

Tampoco la forma convencional algo folletinesca ayuda al buen fin de la historia. Y la prosa indica poca vigilancia. Aunque lo sea muy notable, es ligereza calificar a Antonio Caño como "mítico" corresponsal. En general, a la falta de voltaje estilístico le encaja lo que repetía Francisco Umbral, que no es lo mismo escribir que redactar.

Es de lamentar dichas debilidades porque en realidad no permiten que una novela amena y colmada de noticias curiosas cumpla del todo su meta de recrear con tono crítico la incisiva estampa de una época plagada de contradicciones.