Letras

Entreguerras, la vida de Caballero Bonald en verso

Lea el comienzo del poema-libro en el que el poeta jerezano compendia su trayectoria biográfica

27 enero, 2012 01:00
'Entreguerras' es la autobiografía poética de José Manuel Caballero Bonald en un sentido doble de vida contada y poesía revisitada. Los largos versículos y el habitual rigor y riqueza del vocabulario inventivo del autor nos deparan una síntesis de su trayectoria vital que es al propio tiempo compendio y superación última de toda su escritura precedente



PREFACIO



el lugar de las revelaciones ¿era aquel donde un día

abrí las cajas primordiales rompí el invicto sello el

embozo perpetuo

hendí la piedra y sus tentáculos me interné en la caverna

estática del tiempo?

¿estaba acaso inscrito en ningún sitio el potencial de la

iluminación?

oh fronda oh fuego oh detrimento impuro de la invivida

realidad

¿iba a poder testificarme allí en lo más intraducible

en lo más interino de los muchos lenguajes que la duda

engendraba?

¿sabía yo ya entonces que toda realidad circunvala el

enigma

que estaba franqueando la luz razonadora que irradia de

lo hermético?

y de aquellas palabras que el poder la increencia la

ambición

fueron desmantelando ¿con qué triza qué gajo me quedé

qué estría de la hostilidad fragmentó el paradigma

impuro del pasado

qué herramienta de humo qué súbito espejismo aportó la

escritura

que podía enmendar los desperfectos habidos en tamaña

coyunda del idioma

mientras la introversión se desguazaba como un cadáver

en su pudridero?



hermano de la noche hermano mío de la inmune guarida

de la noche

atrévete a surcar el ávido oleaje del deseo el cerco de

arrecifes sensoriales

ya cuando en la tiniebla se vacían sus más broncos

impúdicos boquetes

y en derredor ningún edicto estorba la sigilosa

emanación del tiempo



me junté mientras tanto con la secta que exalta las

ocultaciones

penetré en la angostura donde yace subsumida la

implacable gramática

la que instaura la historia y sus correlativos

menoscabos

la que a veces consiste en una lenta sangre que obstruye el

caño de la vida

¿y qué experiencia es la que pude pobre de mí salvar de

ese silencio

de esa onerosa imposibilidad de convivir con quienes

contradicen al oráculo



qué signifi cación por nadie recelada me recluyó en la

cóncava indigencia

en esa contrasombra donde ya no subsisten sino residuos

de ignorancias?



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las palabras que aspiro a exonerar de sus hueras baldías

adherencias

sólo para entender de qué belleza me han desposeído

en qué esfera han tratado de agostar tantas menguadas

anodinas lecciones

las palabras que en un larvario estado esperan desde

nunca germinar

¿contienen de algún modo esos locuaces signos que el

azar despedaza

que están apenas reteniendo las insonoridades de la

oscuridad

atenuando en noches muchas las trazas que preceden a la

luz?

sólo entre dos silencios cabe el tamaño justo del verbo

predecir

ya cuando el infuturo conduce al expectante a una

inhumana disfunción

rotos los nudos del deseo trasgredido el ayer las

remembranzas

en vilo la veloz muda del tiempo el trueque del tesón por

la indolencia

las precarias últimas voluntades retenidas en los

atolladeros de la pasividad

y ese estupor testamentario de los días acompasado

a algún reloj exangüe

mientras las marcas de lo venidero se identifi can con la

descreencia

porque el ayer es sólo un epitafi o porque mañana es

nunca para siempre



se afi anza en su imán la permanencia

lo mismo que en la sed se fi ltran los suplicios borrosos del

cautivo

lo mismo que por dentro del peligro emerge siempre un

último deseo

hasta que al fi n esa sinopsis de alegorías de la duración

suscite la belleza la haga fértil gozosa persuasiva

la difunda en segmentos que se acaban juntando en lo

indiviso

para que nadie pueda restringir esa potencia magistral

del Número de Oro



nadie además conoce los sinuosos remisos accidentes que

integran el olvido

esas volutas ávidas que traspasan a veces los intersticios

de la evocación

y sugieren como una ilógica continuidad de escrituras

ideográficas

el estrago vital la desgarrada vela los árboles quemados

las botellas vacías

todo el brumoso taciturno vacilante muestrario de

erosiones

que afecta a la pureza de esa desmemoria gestada en lo

imposible



y da a entender que el tiempo tiene algo de exequias de la

credulidad



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