Image: Lugares que hablan, lugares que cantan

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Exposiciones

Lugares que hablan, lugares que cantan

Archivo Rastro. C ARTE C / Tomás Pizá. Nothing but Flowers. Galería Herrero de Tejada / Almudena Lobera. Epiphany

1 febrero, 2019 01:00

Miguel Ángel Tornero: Foto de grupo I, 2018

Av. Juan de Herrera, 2. Madrid. Comisarios: Louis-Charles Tiar, Cati Bestard y Marta Sesé. Hasta el 10 de marzo / Hermosilla, 49 Madrid. Hasta el 19 de marzo. De 480 a 3.500 euros / Galería Max Estrella. Santo Tome, 6. Hasta el 8 de febrero.

Todas las ciudades esconden historias misteriosas, lugares mágicos y espacios en desuso. Archivo Rastro recoge muchas de sus huellas en un total de 3.000 imágenes encontradas en el mercadillo madrileño por los comisarios de la muestra y puestos a disposición de los artistas como punto de arranque de sus obras. El resultado de esta propuesta coral es refrescante: las diapositivas y los negativos se desdoblan y expanden en instalaciones, collages y proyecciones que nos dejan con muy buen sabor de boca. Entre los nueve trabajos me quedo con el humor de los dibujos de Cristina de Middel (Alicante, 1975), las escenas de grupo de Miguel Ángel Tornero (Baeza, 1978), combinaciones imposibles que aunque rozan lo kitsch son abrumadoramente naturales, la doble proyección de diapositivas de Cristina Mejías (Jerez, 1986) de la que emergen imágenes únicas, la lona de Antonio M. Xoubanova (Madrid, 1977) y las animaciones de F. Callaway (Santa Rosa, California, 1985) que transfiere con acierto las fotografías al soporte digital. Son todas ellas aproximaciones para un ingenioso viaje en el tiempo que hace que la visita al Centro de Arte Complutense, en la planta baja del Museo del Traje, merezca la pena.

Tomás Pizá: If this is paradise I wish I had a lanwmover, 2018

Tienen también lo urbano como punto de partida las pinturas de Tomás Pizá (Palma de Mallorca, 1983) en la galería Herrero de Tejada. Utiliza el paisaje del sur de Londres como laboratorio, recorriéndolo de arriba abajo tomando apuntes y fotografías que pasa después al lienzo en su estudio. Le interesan especialmente los espacios abandonados en los que la naturaleza se asoma tímidamente, lugares todos ellos que, después, la luminosidad de su paleta recarga de vida. El título y las letras que acompañan las pinturas son un préstamo de la canción Nothing but Flowers de la banda británica Talking Heads. Derivas, cultura popular y formas cada vez más simplificadas para un montaje que ha sabido darle movimiento a las dos dimensiones de la obra.

Almudena Lobera: Epiphany, 2016

Otras veces hay sucesos que pasan a formar parte inseparable de la historia de un lugar. En Gante, el robo de dos tablas de la famosa Adoración del Cordero Místico de los hermanos Van Eyck es hoy casi tan importante como la propia pintura. Sustraídos de la catedral en los años treinta, la muerte repentina del ladrón dejó uno de ellos en paradero desconocido. Partiendo de este incidente, Almudena Lobera (Madrid, 1984) juega en la galería Max Estrella con lo real y lo ficticio en una instalación en la que conviven tres elementos: un video que recoge imágenes históricas, secuencias de la restauración del retablo y fragmentos de obras anteriores de la artista; un misterioso paquete y el contrato que prohíbe su desembalaje hasta que se dé con la pieza original. Todo esto en un espacio de poco más de 10 m² que la galería dedica a pequeños proyectos que no tendrían cabida por sí solos en su programa habitual y que llenan su sala de aire fresco.

@LuisaEspino4