Julia Otero, en una imagen de archivo.

Julia Otero, en una imagen de archivo.

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Julia Otero, la gran deseada por la Ser: su récord de audiencia amenaza a Carles Francino

En su 60 cumpleaños, la gallega de nacimiento y catalana de adopción, atraviesa por uno de sus mejores momentos profesionales.

"Este es un mensaje para todos esos urbanitas, tipo Julia Otero, que no se han enterado todavía de que el tractor es diésel, que se atreven a criticar a Vox porque no han salido de las ciudades en su vida". En un vídeo publicado en Twitter, una Rocío Monasterio en estado puro cargó esta semana contra la presentadora de Onda Cero y su visión sobre el cambio climático. 

Unas palabras ante las cuales Otero no tardó en reaccionar. "Tiene el mismo conocimiento sobre mí que sobre la emergencia climática. Nací en una aldea de 20 personas". "Soy hija y nieta de campesinos gallegos, expulsada de mi tierra -como tantos emigrantes- por el régimen que usted venera". "La disculpo: noto que le hace ilusión ver un tractor de cerca", zanjó.

Un rifirrafe que ha vuelto a poner en el primer plano mediático a Julia Otero, una de las históricas comunicadoras de la radio española con más de 40 temporadas de experiencia a sus espaldas y que, al margen de estas polémicas mediáticas que no rehuye y que incluso disfruta, está pasando por uno de sus mejores momentos profesionales coincidiendo con su 60 cumpleaños.

Este año ha conseguido sus mejores audiencias en cinco años al mismo tiempo que Cadena Ser ha tendido puentes para intentar ficharla. La presentadora termina contrato en junio y toca renovar con Onda Cero después de dos temporadas, lo que abre la puerta a toca clase de especulaciones. En la Ser la quieren y ella se deja querer, pero con todas las interrogantes abiertas hasta final de temporada mientras disfruta de sus buenos datos de audiencia.

Mejoran sus audiencias

Los datos del EGM de noviembre la han consolidado como la única presentadora de Onda Cero que gana oyentes situándola en niveles récord desde que regresara a la cadena en 2007 para presentar Julia en la Onda. Otero cerró el año con 580.000 oyentes, su segundo mejor dato en más de un lustro, solo por debajo de la oleada de abril de este año cuando llegó a los 591.000.

Unas cifras que se quedan a poca distancia del récord absoluto de julio de 2013 cuando llegó a los 626.000 oyentes. En el último EGM, Julia Otero no solo fue la comunicadora que más creció en su casa, Onda Cero, sino que fue el programa de su franja horaria que más oyentes sumó: 20.000 más frente a los 17.000 que ganó La Ventana de Cadena Ser (907.000) y los 10.000 que perdió La Tarde de Cope (474.000).

¿Que ha pasado para lograr este renacimiento? Las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL indican que Julia Otero siempre ha estado allí, pero que efectivamente sus audiencias han mejorado en relación a los últimos cinco años por su posicionamiento político -que no ha cambiado mucho- pero que ha hecho más ruido en los últimos meses al calor de la crispación política generalizada. 

De hecho, estas mismas fuentes indican que es la única que ha logrado escapar del hartazgo político de la audiencia y que ha salido indemne de una caída generalizada de la radio informativa -que perdió 161.000 oyentes en el último EGM- y de las principales cadenas. 

Dispara en todas las direcciones

Pocos profesionales del sector dudan de que Otero es una de las periodistas mejor preparadas y con más tablas del panorama radiofónico, a lo que se suma que ha sabido leer como nadie la actualidad política situándose en un punto equidistante entre las formaciones políticas que hacen más ruido. El mejor ejemplo es su última lucha dialéctica con Rocío Monasterio, pero también ha tenido broncas con el independentismo y ha cargado contra la clase política en general.

En varias oportunidades ha criticado públicamente al partido de Santiago Abascal. La última vez a pocas horas de las elecciones del 10-N cuando les llamó fascistas tras las declaraciones de Javier Ortega Smith sobre el PNV insinuando que ilegalizarían al Partido Nacionalista Vasco (PNV). "Fascismo. El 10N nos la jugamos", resumió en sus redes sociales en esa ocasión. 

Pero Julia Otero no es nacionalista. Al contrario, ha criticado a los independentistas catalanes casi tanto como a Vox. Gallega de nacimiento y catalana de adopción se ha convertido en el azote del procés lo que le ha hecho ganarse muchos enemigos entre el independentismo. Hace pocas semanas y en el segundo aniversario del referéndum del 1-O Otero acudió a El Hormiguero y no se guardó nada: "tengo algún amigo independentista con el que me cuesta mucho razonar".

"Lo que pasó el viernes en el Parlamento fue muy vergonzoso, con ese intento indiscriminado de poner a Esquerra Republicana entre la espada y la pared. Esquerra había dicho que no quería conseguir la independencia de manera unilateral. Parecía que se estaba dividiendo el independentismo, pero le lanzaron un órdago independentista y Esquerra no ha tenido el coraje de plantarse y decir que no están de acuerdo con intentar de conseguir la independencia de manera unilateral", zanjó. 

Interés de Cadena Ser

En este mismo programa aprovechó para criticar por igual a todos los líderes políticos. "Estoy harta y muy preocupada por un país en el que los políticos no están a la altura". "Creo que hemos tenido la mala suerte de tener una serie de líderes que no están a la altura. No sé si ha sido la época que nos ha tocado vivir o que ha habido una conjunción astral nefasta, pero es lo que hay" concluyó con indignación.

Una independencia ideológica de la que siempre ha hecho gala aunque muchos se empeñen en situarla cerca del PSOE y del socialismo más clásico. El perfil ideal que busca la Ser para cubrir sus tardes: sin aparentes vinculaciones políticas, pero con una visión crítica que agite conciencias, algo que Carles Francino no logra despertar en la cadena de Prisa.

Las últimas valoraciones no han sido del todo positivas para el periodista, en las tardes desde que abandonara las mañanas en 2012 para dar paso a Pepa Bueno y Gema Nierga. En la Ser consideran que podría haber cumplido un ciclo y que hay que dar un giro a La Ventana. En los últimos dos EGM Francino se ha recuperado, pero a comienzos de año estuvo a punto perder los 800.000 oyentes, muy por debajo del millón de oyentes que logró hace un lustro.   

Julia Otero tiene a su favor además su identificación con Cataluña, lo que generaría otro golpe de efecto en la línea de la Ser de hacer guiños hacia esta comunidad, la que mas audiencia le reporta.

El sueño de algunos directivos de Cadena Ser es juntar a tres "galácticas" de los micrófonos en la emisora: Àngels Barceló en las mañanas, Julia Otero en las tardes y Pepa Bueno en las noches, una parrilla sostenida sobre los mimbres de tres mujeres líderes de opinión y referentes periodísticos y radiofónicos.

Primeros acercamientos

La realidad es que los primeros acercamientos formales entre la Ser y Julia Otero se produjeron en verano y que podrían repetirse en lo que queda de temporada. Otero firmó su renovación con Onda Cero hace una temporada por dos años, lo que significa que su vinculación con la cadena de Atresmedia termina en junio.

La intención de la cadena es renovar y seguir la fructífera relación que lleva ya doce años, pero la Ser puede interponerse. A favor de la emisora de Prisa puede jugar que Julia Otero quiera cambiar de aires después de más de una década en Atresmedia, aunque en contra está el sueldo de la comunicadora.

Julia Otero es actualmente una de las profesionales mejor pagadas de Onda Cero, después de José Ramón de la Morena y al nivel de Carlos Alsina. Cuando fichó por la cadena era una de las periodistas preferidas del fallecido José Manuel Lara, presidente de Planeta en ese entonces, lo que le aseguró una muy buena ficha que ahora mismo estaría por encima del medio millón de euros.

Esto obligaría a Cadena Ser a realizar un fichaje "galáctico" que desequilibraría la escala salarial de una emisora que procura que todos los comunicadores de primera línea tengan sueldos similares. Una lucha a tres bandas que con seguridad animará el próximo verano en las ondas.