Escuchar a Ignatius Farray discutir sobre el Franquismo o su vecina de la esquina con Quequé y con David Broncano como mediador, puede tener los días contados, si finalmente el presentador de La Vida Moderna decide bajar el telón del programa de Cadena Ser, como le ha comentado a su círculo más íntimo en el comienzo de esta temporada.

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Y es que el ‘pachacho’ Broncano, como él mismo se autodenomina, no está contento. Es más, las informaciones de su entorno indican que está molesto con Cadena Ser por cómo se ha arrinconado al espacio en los últimos meses, recluyéndolo a las cuatro de la madrugada y racionando sus apariciones en internet. Una decisión de la dirección de la cadena que se ha notado en su audiencia y que le ha hecho perder presencia pública y mediática.

Esta situación es inversamente proporcional a su presencia en la televisión, donde cada vez gana más protagonismo en Movistar+, donde comenzó como colaborador de Late Motiv y donde ya es una figura consolidada de la mano del gamberro programa La Resistencia. Estas mismas fuentes indican que Broncano está sopesando muy seriamente la posibilidad de dejar la Ser para centrarse solo en la televisión, donde se siente realmente valorado.

Su carrera se ha consolidado en televisión al mismo tiempo que decae en radio. Cuando comenzó en #0 como colaborador de Buenafuente en enero de 2016 ya era una figura reconocida en la Ser, pero tres años después cuenta con un programa propio en la televisión de Telefónica y es uno de los rostros más conocidos de la plataforma, tras encabezar varios proyectos en la televisión como Loco Mundo. Broncano considera que el tratamiento de la Ser hacia su programa no está en sintonía con la visibildiad que puede darle sus apariciones televisivas.

Seis años en antena

Nacido en Santiago de Compostela el 30 de diciembre de 1985, aunque se crió en Orcera (Jaén), cree que es momento de aprovechar todas sus oportunidades en televisión y potenciar su carrera ahora que está en un punto álgido, por lo que seguir haciendo radio puede ser un handicap, y más todavía si considera que la Ser no ha mimado lo suficiente su programa.

Sin Broncano se iría el alma máter de La Vida Moderna, por lo que sus cercanos creen que sería casi imposible mantener el espacio ya que se produciría una fuga en cascada de sus compañeros y copresentadores, como el propio Ignatius y Quequé, todos ellos con contrato en Movistar+ y con programas en #0.

El propio Broncano reconoce en privado que su objetivo no es marcharse a otra emisora con el programa sino solamente centrarse en la televisión, lo que descartaría ver el espacio en la competencia y sería su previsible fin después de seis temporadas en antena en sus diferentes modalidades.

El programa comenzó el verano de 2014 con apariciones esporádicas para pasar unos meses después a ser un espacio semanal junto al resto de Oh! My LOL en la Cadena Ser. En septiembre de 2016, La Vida Moderna comenzó una nueva etapa en solitario situándose como programa diario de la cadena y manteniendo su duración de 30 minutos en antena y a su vez emitiéndose en YouTube todas las tardes.

69.000 oyentes

A partir de 2016, y ya en su tercera temporada, se llevó el programa radiofónico a los teatros en forma de monólogos cómicos, compartiendo mismo estilo y referencias humorísticas. A este nuevo proyecto en paralelo se le dio el nombre de La Vida Moderna Live Show, una muestra del crecimiento del programa como universo más allá de la Ser.

No obstante, en 2018 -el mismo año en que fue galardonado con el Premio Ondas en la categoría de Mejor programa de radio- la dirección de la cadena decidió acabar con su horario habitual de las 1:30 horas para desplazarle a las 4:00 horas. Un movimiento que tuvo un efecto inmediato en su audiencia, que cayó a la mitad en el Estudio General de Medios (EGM) de diciembre de ese año, pasando de los 156.000 oyentes a los 80.000. En verano de este año, el programa se quedó en los 69.000 oyentes.

Unos datos que no han sentado bien a Broncano y su equipo, a lo que se ha sumado el fin de buena parte de la promoción que se hacía al programa y de la visibilidad que tienen sus podcast en la web de Cadena Ser, donde cada vez tienen menos protagonismo. Un cóctel de decisiones de la emisora de Prisa que no gustan a Broncano en este comienzo de temporada y que pueden generar que lo deje a finales de este curso.

Javier del Pino

Esta decisión tendría una serie de efectos en la Ser. El primero de ellos, sería la lógica desaparición de La Vida Moderna, pero también el fin de sus colaboraciones con Javier del Pino, su verdadero padrino en la radio y quien le llevó a la Ser hace ya más de cinco años. Quienes le conocen indican que el periodista de la emisora de Prisa es el equivalente a Andreu Buenafuente en la televisión, es decir, quien le introdujo en el mundillo.

Es por ello que su relación con el presentador de las mañanas de fin de semana de la Ser podría ser muy importante en su decisión final ya que es el único que podría frenar sus ganas de dedicarse exclusivamente a la televisión. Un paso que -si se confirma- dejaría a la Cadena Ser sin su último nexo con el mundo joven y con un público que cada vez les escucha menos.