Junta de Accionistas de Vocento de 2018, en una imagen de archivo.

Junta de Accionistas de Vocento de 2018, en una imagen de archivo.

Medios PRENSA

Nuevas críticas en el seno de Vocento por la “pasividad” ante las fusiones de la prensa

Piden que la gestión Luis Enríquez sea más activa en el análisis de nuevas opciones de crecimiento.

La aparente tranquilidad en el seno del Consejo de Administración de Vocento se ha alterado en las últimas semanas, al calor de las críticas de algunos accionistas por la pasividad del equipo liderado por el consejero delegado, Luis Enríquez, ante el nuevo proceso de consolidación que se comienza a abrir en el sector.

Las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL indican que, de momento, estamos ante unas críticas que no salen de las reuniones del Consejo y que no se equiparan a la crisis generada en noviembre cuando el ya expresidente Santiago Bergareche buscó apoyos para destituir a Luis Enríquez, pero que podrían ir a más si el equipo gestor no da muestras de querer atender las peticiones de este sector.

Por el momento, las principales réplicas vienen de parte de Fernando de Yarza, presidente del grupo Henneo, miembro del Consejo desde febrero de 2016 y uno de los partidarios de comprar el grupo Zeta. Dentro del grupo de críticos se considera que no comprar el editor de El Periódico fue una oportunidad perdida ya que -consideran- el encaje de Zeta y Vocento podría haber generado crecimiento orgánico en regiones donde el grupo de origen vasco no tiene presencia.

Se recuerda que durante la gestión de Luis Enríquez se ha apostado por reducir el peso de los negocios en prensa y medios de comunicación a cambio de entrar en otras líneas de negocio ajenas al ADN de la compañía. En efecto, desde que en julio de 2011 el ex directivo de El Mundo desembarcara en el editor de ABC, se desmanteló la división de televisión, la de radio -se alquilaron las frecuencias- y se vendió el diario Qué!.

Negociaciones con Zeta

Por el contrario, la compañía se ha diversificado asumiendo la gestión del Madrid Fusión y la compra de productoras de televisión y agencias de comunicación. Enríquez siempre ha defendido estas decisiones como la única manera de devolver la rentabilidad a la compañía y los números de estos seis años reflejan que se han mejorado las principales magnitudes económicas.

En el caso de la frustrada compra de Zeta, desde la gestión de Vocento se indica que la negativa a comprar el grupo fue una decisión tomada por unanimidad en el propio Consejo de Administración y defienden su salida de las negociaciones por la complicada situación financiera de la compañía: una empresa con muchas cargas fiscales y con un lastre económico que no encajaba en los números de Vocento.

Con todo, las voces críticas piden un mayor protagonismo en los futuros procesos de fusión que se abran. El propio Enríquez indicó hace dos años que querían ser protagonistas de estos procesos y el propio expresidente Santiago Bergareche prometió en la junta de accionistas de 2017 que pasarían "al ataque" para liderar las consolidaciones. 

"Momento de tranquilidad"

Unas intenciones que no se han cumplido a tenor de lo acontecido con el grupo Zeta, dicen los críticos. Ellos consideran que Vocento está en el mejor momento financiero -a diferencia de sus competidores naturales Prisa y Unidad Editorial- para abordar nuevos retos y consolidaciones. También creen que la gestión no está siendo lo suficientemente agresiva en la búsqueda de oportunidades, por lo que piden mayor protagonismo -y decisión- a la hora de abordar futuras oportunidades.

Desde Vocento han indicado a este diario que el Consejo pasa por un "momento de tranquilidad" desde la llegada de Ignacio Ybarra a la presidencia en noviembre y que -como en todas las compañías- hay diferencias de opinión puntales en los consejos de administración, en todos los temas y de parte de todos los consejeros. No obstante, a diferencia de la crisis del año pasado, actualmente "hay un gran apoyo de parte de todo el Consejo al management", dicen. 

Durante la rebelión de noviembre del año pasado, liderada por Bergareche, las principales críticas a Enríquez eran al desarrollo del negocio, al estancamiento de la facturación impresa y a su plan de futuro. La gestión se defendió indicando que se han reducido los costes, se ha racionalizado la distribución en papel y se ha apostado por el pago por contenidos digitales en las cabeceras regionales. Finalmente, Bergareche renunció a la presidencia tras no conseguir los apoyos necesarios en el consejo para desbancar al consejero delegado.