Manuel Polanco, presidente de Prisa, durante la última Junta General de Prisa.

Manuel Polanco, presidente de Prisa, durante la última Junta General de Prisa. EFE / Rodrigo Jimenez Agencia EFE

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Los nuevos consejeros de Prisa desembarcan en el capital de la compañía

Javier Monzón y Javier Gómez Navarro afloran una pequeña participación en el editor de 'El País' pocos días después de confirmarse sus nombramientos.         

10 enero, 2018 13:40

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Prisa ha comenzado el año sin Juan Luis Cebrián en la primera línea de la gestión, pero con muchas tareas pendientes. La primera es la ampliación de capital, un proceso sobre el que hasta el momento se mantiene el más absoluto secreto; y la segunda es el encaje de piezas del nuevo consejo de administración. Dos procesos que van en paralelo y que apuntan en la misma dirección: el control de la compañía en el mediano plazo.

El 20 de noviembre Prisa anunció oficialmente a la CNMV los nombramientos de Javier Gómez Navarro (exministro de Turismo del PSOE), Javier Monzón (expresidente de Indra), Javier de Jaime (socio de CVC), Francisco Gil (expresidente de Telefónica México) y Sonia Dulá (Bank of America Merrill Lynch).

Sustituyeron a Gregorio Marañón, José Luis Leal, Alain Minc, Elena Pisonero y Alfonso Ruiz de Assin, destituidos en la Junta General Extraordinaria del 15 de noviembre. Un encuentro donde también renunciaron Glen Moreno y Ernesto Zedillo. Prisa era hasta noviembre una de las pocas empresas del Ibex cuyo capital no estaba fielmente reflejado en su consejo de administración.

Javier Monzón compra el 0,051% 

Unos fichajes que, además, confirmaron formalmente el desembarco del Ibex en Prisa con representantes cercanos a Telefónica, Santander y a la banca extranjera. Sustituyeron a un puñado de consejeros independientes que habían sido el principal sostén de Cebrián dentro del consejo y los responsables de mantenerle en el cargo por más de un año, pese a las arremetidas de Amber Capital, el fondo cercano a César Alierta que controla más del 15%.

Lo que pase en los próximos meses en este consejo será clave para entender el futuro de la nueva Prisa y, por ello, todos los accionistas refuerzan posiciones. Los primeros que han comenzado a demostrar su implicación en la compañía son dos de estos nuevos consejeros, que tras su nombramiento han aflorado pequeñas participaciones en el capital de Prisa.

Javier Monzón, ex presidente de Indra y que rechazó ser nombrado presidente de Prisa en octubre por desavenencias con Juan Luis Cebrián, fue nombrado consejero y presidente de la comisión de nombramientos el 20 de noviembre. El 21 de noviembre Monzón compró 40.000 acciones de Prisa a un precio de 2,57 euros. En total, una inversión de 102.800 euros que le otorga un 0,051% del capital.

Javier Gómez Navarro tiene el 0,002%

El segundo consejero que ha aflorado su participación ha sido Javier Gómez Navarro, exministro de Turismo del PSOE y hermano del director de Comunicación de Telefónica. Gómez Navarro acreditó ante la CNMV 1.333 acciones que equivalen al 0,002% del capital. Esta participación se conoció el 20 de noviembre al hacerse oficial su nombramiento como nuevo consejero.

Estos movimientos de capital no han sido los únicos que se han producido en Prisa después de la Junta del 15 de noviembre en la que se aprobó la ampliación de capital de 450 millones de euros, Juan Luis Cebrián anunció su salida para nombrar como sustituto a Manuel Polanco y se dio entrada a nuevos nombres en el consejo de administración.

El 29 de noviembre la participación de HSBC aumentó del 9,56% al 14,4%, tras el vencimiento de una inversión en bonos necesariamente convertibles en acciones ordinarias. Esta operación fue formalizada el 17 de noviembre de 2017, con lo que el banco pasó a controlar 12,8 millones de acciones. Se convirtió, junto con Amber Capital y los Polanco, en uno de los tres accionistas más importantes de Prisa.

Amber reduce su partipación

El 1 de diciembre, la CNMV publicó que Amber Active Investors Limited (una de las empresas mediante la cual Amber articula su inversión en Prisa) redujo su participación desde el 15,046% hasta el 13,331%, un total de 11,8 millones de acciones. La compañía pierde peso de cara a la lucha por el poder, pero se espera que recupere posiciones en la ampliación de capital.

También ha movido ficha Juan Luis Cebrián, ya sin funciones ejecutivas y solo como presidente de EDICIONES EL PAÍS, la sociedad editora del buque insignia de Prisa. El mismo 20 de noviembre compró 2.000 acciones a un precio de 2,62 euros, desembolsando 5.240 euros en total. Con ello, la participación de Cebrián llega al 0,35% gracias a sus 277.016 acciones.

El 30 de noviembre también se conoció que Abante redujo su participación del 3,24% hasta el 2,88%, quedándose con 2,5 millones de acciones. La gestora de fondos española aumentaba su participación en febrero del año pasado, pero tras revisar sus inversiones volvía a reducir su porcentaje a final de año.  

Ampliación de capital de 450 millones

Todos estos movimientos buscan reforzar posiciones de cara a la ampliación de capital de 450 millones de euros, de la que deberíamos conocer detalles en los próximos meses. En principio, los acontecimientos que desembocaron en la salida de Cebrián y en la entrada de las empresas del Ibex en el consejo, aseguran que los actuales accionistas mayoritarios -Amber, los Polanco, Santander, Telefónica, HSBC y Caixabank- suscribirán la operación para mantener el delicado equilibrio interno.

No obstante, aún quedan temas por resolver antes de completar esta operación. Una de ellas es la creación de la fundación que debería controlar El País. Cebrián pidió al consejo que este órgano -que estaría presidido por él- pudiese decidir el nombramiento del director del periódico, asegurándose el control editorial de la cabecera.

En su última reunión de 2017 el consejo acordó crear una comisión para “estudiar” la viabilidad de esta fundación. Cebrián esperaba obtener el visto bueno, pero el rechazo de parte del capital liderado por Amber dejó esta iniciativa en el aire. Las fuentes consultadas indican que la idea de algunos miembros del consejo es bloquear la creación de esta fundación.