Juan Luis Cebrián y Soraya Sáenz de Santamaría en una imagen de archivo.

Juan Luis Cebrián y Soraya Sáenz de Santamaría en una imagen de archivo.

Medios RELEVO DEL PRESIDENTE EJECUTIVO

Cebrián se escuda en Soraya para marcar los tiempos de su sucesión en Prisa

El presidente ejecutivo se resiste a ceder la gestión del editor de 'El País' de la mano del apoyo de Moncloa en la ecuación para aprobar la llegada de Jaime Carvajal.

Prisa ha propuesto nombrar a Jaime Carvajal como nuevo presiente ejecutivo. La elección del comité de nombramientos resume el actual sentir de un consejo de administración que, por fin, parece ponerse de acuerdo tras protagonizar duros enfrentamientos durante todo el año.

De momento, Telefónica y los bancos no se han opuesto frontalmente a un nombramiento liderado por Amber y los Polanco y que pretende arrebatar a Juan Luis Cebrián el trono después de treinta años dirigiendo los destino del grupo de medios más importante de España. No obstante, con Prisa y Cebrián, esto no es suficiente.

El nombramiento de Jaime Carvajal como presidente no ejecutivo se está retrasando más de lo esperado y contraviniendo los deseos de los propios accionistas, entre otras cosas por la negativa del propio Cebrián de dar un inmediato paso al lado y abandonar la primera línea de gestión de la compañía.

Saneamiento financiero de Prisa

Antes Cebrián quiere resolver el complejo saneamiento financiero de la compañía y así se lo ha hecho saber a los accionistas. En juego está su bonus de 1,6 millones de acciones valorado en 1,9 millones de euros; pero que está sujeto a que se cierre con éxito la ampliación de capital de 450 millones que se deberá aprobar en la junta del próximo miércoles 15 de noviembre.

Cebrián quiere marcar los tiempos de su sucesión y para ello se escuda en la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Los accionistas de Prisa saben que el futuro presidente de Prisa no puede ser nombrado sin el consentimiento de Moncloa, entre otras cosas, para evitar situaciones bochornosas como la renuncia de Javier Monzón a presidir la compañía, horas antes de que fuese nombrado oficialmente.

Los accionistas de Prisa coinciden en señalar que quieren tener certeza absoluta de que la operación de sustitución cuenta con “todos los apoyos institucionales”. Eufemísticamente se están refiriendo al apoyo explícito de la Vicepresidenta del Gobierno a la operación, que ya bloqueó el desembarco de Monzón. Y Cebrián ha sabido jugar esta baza.

Cebrián quiere marcar los tiempos

Moncloa no ve con malos ojos el nombramiento de Carvajal, pero siempre asegurándose la fidelidad editorial de El País y de Prisa, en especial en medio del desafío soberanista en Cataluña.  Soraya cree que este control solo lo podría tener a través de Cebrián, con quien cultiva una relación muy cercana desde su llegada a La Moncloa en 2011. De hecho, las fuentes conocedoras de la situación atribuyen a esta relación la metamorfosis ideológica de Prisa en el último lustro.

Con este panorama Cebrián marca los tiempos, mientras negocia un puesto de dirección editorial en Prisa y espera cerrar la refinanciación de la compañía. Está por definir el cargo exacto, pero habría acuerdo entre las diferentes facciones del consejo de administración en que el actual presidente ejecutivo debe quedarse; aunque todavía no se define exactamente qué funciones desempeñará en la nueva Prisa.

El fundador de El País ha dicho en todos los foros a los que ha acudido en los últimos meses que su tarea en Prisa solo estará cumplida  cuando complete el saneamiento de Prisa, una tarea que no se antoja fácil... ni rápida. “Es un tema de ego” dicen algunos cercanos a la operación, aunque otros advierten que da la sensación de que solo está dilatando la situación.

Carvajal llegará cuando Cebrián se marche

Si Cebrián quiere dejar la compañía completamente saneada, deberá cerrar la ampliación de capital de 450 millones, acordar una nueva refinanciación de la deuda de 1.500 millones de euros y confirmar la venta de Media Capital por 320 millones. Un proceso largo y complejo que no se resolvería antes de un año, demasiado tiempo para los planes de los accionistas.

En medio de esta complicada partida, probablemente la última de Cebrián al mando de Prisa, también se ha descartado la solución intermedia con la llegada de Carvajal como vicepresidente y antesala a la presidencia no ejecutiva. Desde un sector del consejo se planteó un periodo de convivencia con Cebrián para el traspaso de poderes, algo que ya se había acordado con Monzón, pero que finalmente generó discrepancias con el abortado nombramiento del ex presidente de Indra.

En esta línea, tanto Jaime Carvajal como Amber, prefieren realizar el cambio de ciclo de una vez y con el nuevo presidente no ejecutivo compartiendo plenos poderes con el consejero delegado, Manuel Mirat, desde el primer minuto. Según ha podido confirmar EL ESPAÑOL el nuevo primer ejecutivo solo aceptará desembarcar en Prisa con el máximo cargo cuando Cebrián se haga a un lado.